|
No podría existir una formación integral y, por tanto,
una educación de calidad, si no se desarrollasen todas las capacidades
inherentes al ser humano, entre las cuales se encuentra
constitutivamente la capacidad transcendente. Esta capacidad básica del
individuo, adquiere su auténtico cumplimiento en la búsqueda del sentido
último de la vida. Enraizada en lo más profundo del ser, el alumno va
descubriéndola –teniendo en cuenta los niveles de aprendizaje propios de
cada edad– en los símbolos y signos de su entorno, en el progreso y
humanización del propio ser humano, en el lenguaje narrativo de la
Biblia, en los modelos cristianos de identificación y, particularmente,
en la persona de Jesucristo y su presencia en la comunidad cristiana.
La formación religiosa y moral católica cuenta con una
larga tradición en el sistema educativo español y, respondiendo a
razones profundas de la institución escolar y a derechos humanos
reconocidos por la Constitución española, está garantizada actualmente
por el Acuerdo suscrito entre el Estado español y la Santa Sede sobre
Enseñanza y Asuntos Culturales, firmado el 3 de enero de 1979, en el
cual se establecen los principios que hacen posible las garantías
constitucionales.
El currículo de la enseñanza de la religión católica es
una síntesis básica y global del mensaje cristiano, adecuada a la edad
del alumno, a las exigencias epistemológicas de la materia, a las
expresiones culturales del entorno y a las demandas didácticas del
sistema educativo. Junto con las otras opciones del área de Religión, se
enmarca en un contexto histórico y social, incluye parte del gran acervo
cultural y artístico que emana de la fe católica y de otras confesiones,
y posibilita el análisis comparado de los contenidos y líneas básicas de
las gran-des religiones vigentes. Con todo, la enseñanza religiosa
católica se desarrolla especialmente en cuatro grandes dimensiones:
La dimensión cultural e histórica está presente en la
enseñanza religiosa, dado que el patrimonio cultural, histórico y
antropológico-axiológico que gran parte de las sociedades reciben del
pasado está vertebrado por contenidos religiosos. En este sentido, la
Religión católica ha dado sus frutos en el arte, en los sistemas de
significación moral, en la creación popular y en la acción social. Por
ello, el currículo de la opción confesional católica enseña la
incidencia que el cristianismo –en sus contenidos doctrinales y sus
formas históricas– ha tenido y tiene en la cultura española y europea.
La dimensión humanizadora de la opción católica
constituye una aportación eficaz en la maduración de la personalidad
integral del alumno, enraizando los mismos objetivos del sistema
educativo en un núcleo referencial de ideas, valores y creencias que
permiten al alumno dar respuesta a sus interrogantes más radicales,
haciendo a su vez posible la formación de hombres y mujeres conscientes,
críticos, libres y creadores. La formación religiosa católica aporta de
esta manera una cosmovisión que hace posible la apertura hacia el
fundamento y el sentido último de la vida y, por tanto, al sentido de la
ciencia, de la cultura y de la identidad misma de la persona humana. Se
trata de afrontar las grandes preguntas que el alumno se plantea y
ayudarle a encontrar las respuestas que podrá asumir como opción libre y
personal. Es finalidad de la escuela que los alumnos logren su
desarrollo personal; lo que no es posible sin una conveniente
fundamentación y orientación hacia un significado último y global de la
existencia.
La dimensión ético-moral explicita las exigencias
mora-les que conlleva el mensaje cristiano. En la religión católica se
ofrece una determinada manera de ver la vida, en cuya base se encuentra
un concepto de hombre, un núcleo referencial de ideas y creencias, y la
propuesta de una escala de principios y valores. La enseñanza religiosa
católica expone, fundamenta y jerarquiza los valores y virtudes capaces
de educar la dimensión moral y social de la personalidad del alumno, en
orden a hacer posible la maduración en la responsabilidad, el ejercicio
de la solidaridad y de la caridad. Todo ello, como expresión coherente
del conocimiento de Dios revelado en Jesucristo.
La opción religiosa católica se presenta en el ámbito
escolar, en su estructura epistemológica o disciplinar, con el carácter
científico con el que, en la cultura universitaria, se abordan las
ciencias de la religión y la teología. Sus contenidos son saberes con
una fundamentación y una metodología científica propia, implantados con
rigor y tradición en los Estados de nuestro entorno cultural. Su
estatuto epistemológico original entra en el ámbito educativo en
confrontación y diálogo con aquellos otros tipos de saberes y
racionalidad que operan en la escuela.
Contribución del área de religión y moral católica a la
adquisición de las competencias básicas
La enseñanza de la religión católica en la escuela se
atiene a la finalidad propia de ésta, que es la formación plena del
alumno mediante los sistemas propios de aprendizaje que se concretan en
el currículo y su desarrollo. Contribuye a la calidad de la educación
desde la pro-puesta y desarrollo de unos conocimientos, valores y
actitudes que conforman su propio currículo. Lo hace desarrollando
especialmente la capacidad trascendente del alumno, facilitándole una
propuesta del sentido último para su vida e iluminando el fundamento de
aquellos valores comunes y propios de esta enseñanza que hacen posible
una convivencia libre, pacífica y solidaria.
Las propuestas de la enseñanza religiosa católica
constituyen en si mismas una cosmovisión del mundo, de la vida y del ser
que hacen posible la formación integral. Todo ello se realiza mediante
la presentación sistemática, orgánica y científica del mensaje, vida y
persona de Jesucristo, presente en su Iglesia, avalada por la Tradición
y el Magisterio de la Iglesia, trasmitida a través de la acción
educativa del profesor con su preparación científico-técnica y su
testimonio cristiano.
A su vez, las aportaciones de esta enseñanza hacen
posible, como oferta libre, una manera de ser y de vivir en el mundo, de
tal manera que los principios, valores y actitudes que generan los
elementos básicos del cristianismo ayudan al alumno a situarse
lúcidamente ante la tradición cultural y, por ende, a insertarse
críticamente en la sociedad.
Con todo, las competencias básicas, como son la
interpersonales, interculturales, sociales y cívicas y la comunicación
lingüística adquieren en este área elementos básicos para su adquisición
a lo largo de la enseñanza obligatoria.
En lo que se refiere a la Educación Primaria –etapa en
la que el niño comienza a tener conciencia refleja de sus propias
acciones percibiéndose cada vez más como individuo–, el alumno se
enfrenta por primera vez a la urgente necesidad de realizar el
descubrimiento de su propia identidad. Este proceso está muy
condicionado por los modelos culturales que los adultos encarnan,
modelos que influyen en la vida cotidiana de los niños, en sus juegos y
en sus acciones creativas.
Precisamente una de las funciones de la enseñanza
escolar católica en esta etapa es la presentación de los modelos
cristianos de identificación. Éstos se encuentran en las figuras
bíblicas más destacadas de la historia de la salvación, en las acciones
y vivencias de la comunidad cristiana y sobre todo en la persona, vida y
palabra de Jesucristo.
Su inseguridad, propia de una edad temprana, está
demandando modelos de vida auténticos en el proceso de maduración de su
personalidad. La enseñanza religiosa católica va a insistir en la
propuesta explícita de la persona de Jesucristo, los principios que de
Él dimanan, los valores que genera y las actitudes que brotan a fin de
que los alumnos reflexionen seriamente acerca de la conducta personal y
social.
Ello exige una información sólida sobre el hecho
religioso y, en concreto, en cuanto a esta asignatura compete, una
exhaustiva presentación del hecho religioso conformado en la religión
católica.
La formación religiosa se desarrolla en la escuela en
un diálogo autentico con la realidad cultural, informando sobre la
relación e influjo mutuo entre la cultura occidental y el hecho
religioso cristiano; juzgando y criticando esa cultura –compuesta por
ideas, principios, valores, modos de vida– a la luz del Evangelio, que
en su perenne actualidad ilumina lo más profundo del ser humano y
proyecta una libre y crítica postura ante la cultura emergente.
Si bien la enseñanza religiosa está presente y ayuda a
la conformación de las competencias fijadas en los RR. Decretos de
enseñanzas mínimas, teniendo en cuenta que las competencias básicas son
aquellas que sustentan la realización personal, la inclusión social y la
ciudadanía activa, algunas de ellas tienen una especial relación con la
acción educativa de la religión católica, e incluso, podría afirmarse
que otras, si se prescinde de la realidad religiosa, carecerían de
elementos importantes para su adquisición y desarrollo. Entre otras
proponemos las siguientes:
1. Competencia en comunicación lingüística. La
enseñanza religiosa católica aporta elementos básicos en cuanto al logro
de la competencia en comunicación lingüística pues se sirve del lenguaje
académico, de aquellos lenguajes que conforman la cultura que se
trasmite en el área de religión, así como de los lenguajes de la propia
enseñanza religiosa.
El diálogo de la fe con la cultura contribuye a la
competencia en comunicación lingüística, en la medida en que exige
ejercitarse en la escucha de la palabra de Dios, la exposición de sus
contenidos y aplicación a la cultura y a las distintas formas de vida
social, así como a la argumentación adecuada a esta edad y siempre
presente en la enseñanza religiosa.
Por otra parte, es propio de la enseñanza religiosa
católica la utilización de los diversos modos de comunicación que la
acción de Dios sobre el hombre ha utilizado. Su revelación es rica en
distintos lenguajes. Así, el len-guaje bíblico y su riqueza de expresión
y simbología, el lenguaje doctrinal y su precisión conceptual, analítica
y argumental, el lenguaje litúrgico y su cercanía al lenguaje de los
símbolos del pueblo cristiano, el lenguaje, en fin, testimonial que hace
posible la transmisión vital de lo creído.
Todo ello es imprescindible para la comprensión del
lenguaje en todas las lenguas de la cultura occidental. La enseñanza
religiosa hace posible una verdadera comunicación lingüística, al
utilizar los distintos lenguajes en su expresión verbal o escrita,
explícitos e implícitos en fuentes diversas. Finalmente, el análisis de
hechos sociales que se presentan en la clase de religión, como elementos
motivadores de la realidad evangélica, posibilitan el enriquecimiento
del vocabulario.
2. Competencia social y cívica. Con relación a la
competencia social y cívica donde se integran elementos esenciales para
la humanización, personales, interpersonales e interculturales y recogen
todas las formas de comportamiento que preparan a las personas para
participar de una manera eficaz y constructiva en la vida social y
profesional. La enseñanza religiosa católica expone, fundamenta y
jerarquiza los valores y virtudes que contribuyen a educar la dimensión
moral y social de la personalidad del alumno, en orden a hacer posible
la maduración en la corresponsabilidad, el ejercicio de la solidaridad,
de la cooperación, la libertad, la justicia y de la caridad. Todo ello,
como expresión coherente del conocimiento de Dios revelado en
Jesucristo.
Se trata del ser personal en coherencia con las
convicciones propias libremente asumidas; es decir, a prender a ser
motivando y recreando lo verdaderamente humano en la formación plena del
alumno. En este sentido, el desarrollo del ser entero del hombre, de las
capacidades de su mente y de su corazón, de las potencialidades que le
configuran y que desbordan las expectativas puramente materiales y
funcionales, fundamentan y dan sentido a la acción social y cívica del
alumno. La enseñanza religiosa en este cometido incide substancialmente
en el descubrimiento y desarrollo de la verdadera humanización, capaz de
hacerle competente en la acción social.
Con ello estamos fundamentando uno de los valores
básicos, su dignidad como ser humano, como hijo de Dios. El alumno
necesita, ya en estas edades, especialmente motivaciones para amar, para
construir la personalidad más humana, para ilusionarse en proyectos de
vida altruista y desinteresada. El testimonio de hombres y mujeres
santos en toda la historia constituye un referente continuo para la
autoasimilación de los valores más genuinamente cristianos. De esta
forma la enseñanza religiosa educa en la iniciativa personal y autónoma
de los alumnos por el bien y la verdad.
En consecuencia, se contribuye directamente a la
dimensión moral de la persona favoreciendo que los alumnos y alumnas
reconozcan la raíz de su propio ser y sus mismos comportamientos. Ello
conlleva mejorar las relaciones interpersonales basadas en principios y
valores que emanan de la persona de Cristo y ayuda en consecuencia a
afrontar las situaciones de conflicto mediante el diálogo, el perdón y
la misericordia, valores genuinamente cristianos.
En lo más profundo del ser cristiano surge el gran valor de la
fraternidad universal. De ahí que las mínimas exigencias éticas de
convivencia, participación, conocimiento de la diversidad y de las
situaciones de discriminación e injusticia, estén fundamentadas y sean
consecuencias de la fe cristiana. Los valores del respeto, cooperación,
solidaridad, justicia, no violencia, compromiso y participación tienen
su fundamentación y referencias cristianas en la filiación por el amor
de Dios, el amor, la fraternidad, la justicia, la misericordia, el
perdón, la donación de sí mismo, la entrega total a favor de los pobres.
3. Competencia cultural y artística. La contribución a
la competencia cultural y artística se relaciona con sus aspectos de
conocimiento y valoración de toda la expresión artística, plástica,
histórica, simbólica, lingüística, de costumbres, ritos, fiestas,
valores y modos de vida impregnados de cristianismo desde su origen y su
desarrollo actual, como manifestación del hecho religioso. El alumno no
sólo va a conocer, sino que podrá comprender y asumir los valores que
conlleva el conocimiento del hecho religioso en su expresión artística,
cultural y estética, teológica y vivencial.
La cultura y la historia europea occidental, y la
propia historia y cultura española, no pueden ser comprendidas y
asumidas si se prescinde del hecho religioso presente siempre en la
historia cultural de los pueblos. Es conocido por todos que la
maduración de la personalidad humana se realiza dentro de la tradición
cultural donde crece y se sustenta. Esta maduración se realiza en un
mundo cada vez más complejo y de mayor contraste cultural y de
presencia, respeto y diálogo de culturas.
La religión y moral católica presenta el acontecimiento
cristiano en diálogo con la cultura, incorporando orgánicamente el saber
de la fe en el conjunto de los demás saberes. Con ello el alumno
adquiere una valoración crítica de la cultura a la luz del evangelio,
motivando al mismo tiempo el aprecio de la propia cultura y la estima
adecuada de otras tradiciones culturales y religiosas. En el currículo
de la religión católica están presentes también los elementos esenciales
que definen las demás grandes religiones.
La enseñanza religiosa católica no sólo aporta a la
competencia cultural y artística unos conocimientos del arte y cultura
con referencia religiosa y unas destrezas, sino también el sentido y
profundidad de su presencia que remite a una manera concreta de ver la
vida, de expresarla y de vivir desde la aportación cristiana a la
cultura. Con ello contribuye también a la conservación y valoración del
patrimonio cultural.
4. Competencia de aprender a aprender. La Religión
católica contribuye igualmente al desarrollo de la competencia de
aprender a aprender, fomentando las capacidades a través de la
educación, el impulso del trabajo en equipo, la síntesis de la
información y opinión.
Así mismo, la enseñanza religiosa ayuda a los alumnos a ser
protagonistas de su propio aprendizaje como respuesta a la voluntad de
Dios de que el ser humano colabore activa y libremente con el plan por
Él establecido. Por ello, aprender a aprender conlleva no sólo una
propuesta consensuada de sentimientos, valores y actitudes, sino un
marco de referencia aceptado voluntaria-mente según sus convicciones,
que ha de ser crisol en la búsqueda de la verdad y del bien.
5. Competencia de autonomía e iniciativa personal. En
cuanto a la autonomía e iniciativa personal la enseñanza religiosa
católica se imparte en el campo específico de la escuela, cuyo objetivo
irrenunciable formar a la persona desde dentro, liberarla de todo lo que
le impide vivir libremente conlleva su efectiva referencia a una
determinada visión del hombre y a su sentido último, para afirmarlo,
negarlo o prescindir de él.
Es finalidad fundamental del quehacer de la escuela que los alumnos
descubran su identidad personal, pero esto no será posible sin una
apertura al significado último y global de su existencia humana. La
autonomía e iniciativa personal no podrá realizarse en el alumno si no
comienza ya a adiestrarse en el conocimiento de sí mismo, en su ser más
profundo, en sus potencialidades, en su dignidad y en su sentido. La
formación religiosa católica aporta de esta manera una cosmovisión que
hace posible la apertura hacia el fundamento y el sentido último de la
vida y, por tanto, al sentido de la ciencia, de la cultura y de la
identidad misma de la persona humana.
La enseñanza religiosa católica no se reduce a una
enseñanza de valores; se dirige a la persona concreta en sus raíces, en
sus posibilidades humanas de acción y de servicio y, sobre todo, se
dirige al ser humano en su finalidad trascendente. Todo ello conlleva el
ofrecimiento del Evangelio de salvación de Jesucristo, para que, una vez
conocido, surja la humanidad nueva hecha de hombres nuevos conforme al
designio de Dios. Por eso la enseñanza ha de proponer a Jesucristo como
camino que nos conduce a la verdad y a la vida y ha de hacerse desde la
convicción profunda que procede de la Iglesia que confiesa, celebra y
vive la fe en Jesucristo, y, en consecuencia, mediante la forma propia y
más coherente de transmitir esa fe de la Iglesia: el testimonio.
En la contribución al desarrollo personal del alumno,
la religión es generadora de valores y de integración social. La
religión colabora en esta competencia entregando al alumno las
virtualidades necesarias para crear las disposiciones y actitudes que
favorecen la inserción social. La autonomía del individuo cristiano
viene precisa-mente favorecida por la apertura a una visión totalizante
del mundo y de la realidad, una cosmovisión que hace posible la
formación integral del alumno frente a visiones parciales y
determinantes de la libertad propia.
Desde los procedimientos del área se favorece esta competencia básica
desarrollando iniciativas y atiende especialmente a que los alumnos y
alumnas construyan un juicio moral basado en los principios, valores y
actitudes que genera el mismo evangelio.
6. Competencia en el conocimiento e interacción con el
mundo físico. La religión católica contribuye al desarrollo de la
competencia en el conocimiento e interacción en el mundo físico a través
de la doctrina social de la Iglesia, iluminando las respuestas y las
soluciones a los problemas que surgen en la interacción del ser humano
con el medio físico y con sí mismo. También contribuye a la valoración
ética del uso de la ciencia y de la tecnología.
A su vez apoya y da sentido a las habilidades y destrezas relacionadas
con la ecología que se adquieren desde esta competencia. El cristiano
entiende la naturaleza como creación de Dios, por lo que la valora, la
cuida y fomenta.
Todas las aportaciones a las distintas competencias
pueden ser agrupadas y definidas en cuanto a la aportación religiosa
como un desarrollo de la capacidad trascendente de la persona, es decir
su aportación espiritual y religiosa. Ello le capacita para dar sentido
a su vida. A este objeto, conforman la capacidad trascendente: |
|
Conforme a las competencias establecidas en el citado acuerdo
internacional y reconocidas en la disposición adicional segunda de la
Ley Orgánica de educación, 2/2006, de 3 de mayo, corresponde a la
Conferencia Episcopal Española fijar el currículo del área de Religión y
Moral Católica.
Objetivos:
Al finalizar la Educación Primaria se pretende que
el/la alumno/a sea capaz de:
1. Conocer los aspectos básicos de las religiones ya
desaparecidas relacionándolas con el cristianismo.
2. Reconocer a los fundadores y algunos elementos
distintivos de las grandes religiones vigentes, en su res-puesta a las
preguntas básicas sobre el sentido de la vida y el compromiso de los
creyentes.
3. Conocer la Biblia, su estructura y sentido,
identificando algunos textos básicos como Palabra de Dios.
4. Descubrir la acción de Dios en la naturaleza y en la
persona, como fundamento y fuente de los valores básicos del ser humano.
5. Identificar algunos personajes fundamentales de la
Historia de la salvación y su respuesta de fe, descubriendo el valor
central de la persona de Jesucristo y la respuesta de fe de la Virgen
María.
6. Valorar la novedad del amor de Dios que nos salva
del pecado y de la muerte, por su Hijo Jesucristo y a través de la vida
y acción salvífica de la Iglesia, Cuerpo de Cristo.
7. Identificar el significado de algunos
acontecimientos, formulaciones, expresiones y textos básicos del mensaje
cristiano, que faciliten la comprensión de la vida del Espíritu Santo en
el mundo y en la Iglesia.
8. Identificar la Iglesia en sus manifestaciones,
conocer la presencia de Dios y su gracia en los sacramentos, y el
servicio eclesial prestado por los apóstoles y sus sucesores.
9. Comprender y distinguir el sentido sagrado, festivo,
cultural y celebrativo de las fiestas y sus ritos en las religiones
monoteístas, relacionándolas con los aspectos culturales y celebrativos
de la liturgia.
10. Analizar la jerarquía de valores, actitudes y
normas que conforman el ser cristiano, y aplicarlos a las distintas
situaciones de la vida.
11. Valorar que la fe cristiana implica asumir
responsabilidades, conocer y comprender la raíz y el sentido de la
acción y del compromiso cristiano, y mantener una actitud de tolerancia
y respeto ante los sistemas éticos de las distintas religiones.
12. Conocer, valorar y respetar el patrimonio religioso,
artístico y cultural, que se manifiesta a través del lenguaje simbólico
e icónico de la arquitectura, pintura, literatura, música y liturgia,
como expresión de la fe católica y de otras religiones.
13. Descubrir que el destino eterno del hombre empieza
aquí como don que surge de la victoria de Cristo sobre la muerte.
Primer ciclo
Contenidos:
1. La creación del ser humano y del mundo, obra
admirable de Dios y tarea para el hombre.
2. Estructura y sentido de la Biblia, palabra de Dios.
3. Manifestación de Dios Padre, creador y
misericordioso, en la Biblia.
4. La respuesta del hombre a Dios. El valor de la
oración como relación con Dios. Significado del templo y las imágenes.
5. Dios quiere la felicidad del ser humano. Su amor y
providencia.
6. Dios muestra su amor. La intervención salvadora de
Dios en la historia del pueblo de Israel, asumida por la Tradición
cristiana.
7. El amor de Dios es fuente de verdad y bondad para
los que creen.
8. Los mandamientos, expresión de la ley natural y del
amor de Dios. Regla de conducta humana y cristiana.
9. Dios envía a su Hijo Jesucristo para la salvación de
los pecados de los hijos. Jesucristo camino, verdad y vida.
10. Principales enseñanzas de la vida de Jesús
narra-das en los Evangelios. Las parábolas.
11. Dios manifiesta su amor con la muerte de su Hijo.
Última cena, Pasión, Muerte y Resurrección. Dios se queda con nosotros:
el Espíritu Santo.
12. Formamos la gran familia de los hijos de Dios, la
Iglesia, que se reúne para celebrar el amor de Dios.
13. Las fiestas y celebraciones del año litúrgico. El
sentido de la fiesta cristiana: Dios con nosotros. Significado de las
fiestas marianas más importantes.
14. Significado y sentido de algunos símbolos
religiosos en las celebraciones: el agua, el fuego, la luz, el aceite,
los gestos, la música.
15. Los ritos como expresión de la relación con Dios.
El culto cristiano.
16. El cristiano espera la gran fiesta del cielo.
Criterios de evaluación:
1. Describir y respetar las distintas prácticas
religiosas y su sentido: la oración, el culto y el compromiso.
2. Saber localizar una cita bíblica.
3. Reconocer en algunos textos bíblicos sobre la
creación la bondad y paternidad de Dios.
4. Apreciar el amor de Dios al hombre desde la
naturaleza y su presencia junto a nosotros.
5. Distinguir algunos personajes bíblicos
significativos y su respuesta de fe, con especial atención a la figura
de la Virgen María y a la persona de Jesús como digno de imitación.
6. Sacar conclusiones de algunas parábolas básicas en
la enseñanza de Jesucristo.
7. Señalar la relación del creyente con Dios en algunos
textos bíblicos.
8. Comprender que Cristo nos muestra su amor
presentándose como camino para llegar a Dios, muriendo por nosotros,
perdonándonos y enviándonos su Espíritu.
9. Reconocer que la Iglesia es la familia de los hijos
de Dios.
10. Identificar el significado de los símbolos
cristianos y del templo, y reconocer la raíz celebrativa de la fiesta
cristiana.
11. Comprender y respetar que el domingo es el Día del
Señor.
12. Saber situar algunos símbolos religiosos en la
fiestas de su entorno.
13. Saber aplicar los mandamientos de la ley de Dios a
la vida cotidiana.
14. Relacionar el final feliz de las parábolas de las
bodas y la gran fiesta del cielo.
Segundo ciclo
Contenidos:
1. Dios es creador. El mundo y la vida como don de Dios
en la Biblia. Algún relato sobre el origen del mundo en la antigüedad.
2. La acción salvadora de Dios a través de los
patriarcas y Moisés en el pueblo judío. Sentido salvífico y compromiso
con el hombre en el Judaísmo, Cristianismo e Islam.
3. La promesa de salvación que Dios hace al hombre se
cumple en la persona de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
4. Significado de la vida de Jesús en cuanto entrega
personal y compromiso con todos los hombres.
5. El pecado del hombre como ruptura con Dios, con los
demás y consigo mismo.
6. El perdón de Dios y su misericordia. Los milagros de
Jesús.
7. La victoria sobre el pecado y la muerte. Jesucristo,
el Mesías, el Salvador, ha resucitado y vive para siempre.
8. La fe y el seguimiento, respuesta a Jesucristo. El
mandamiento del amor.
9. El nacimiento de la Iglesia. El Espíritu Santo es
quien da vida. Manifestaciones de los vínculos internos que unen a los
miembros de la Iglesia.
10. La Iglesia, el Cuerpo de Cristo.
11. La salvación de Dios a través de los sacramentos de
la Iglesia. Los sacramentos de la Iniciación y Reconciliación.
12. La Eucaristía origen y meta de la vida cristiana.
13. La Virgen María, Madre de la Iglesia. Sentido de
las advocaciones.
14. Comparación entre las principales expresiones
artísticas de las religiones monoteístas. Identificación de la fe del
autor y de la comunidad.
15. La vida que Dios da dura para siempre.
Criterios de evaluación:
1. Distinguir a los fundadores de las religiones
monoteístas, comparándolos entre sí en los aspectos concernientes a su
relación con Dios, su compromiso con el hombre y su acción salvífica.
2. Verificar la acción salvadora de Dios a través de
los personajes bíblicos, y su plenitud en Jesucristo.
3. Reconocer el amor de Dios al crearnos a su imagen y
adoptarnos como hijos.
4. Identificar algunos hechos y palabras de Jesús que
muestran el amor de Dios al hombre.
5. Situar las acciones salvíficas de Jesús en las
referencias bíblicas sobre sus milagros, su muerte y resurrección.
6. Comprender que el pecado rompe la relación con Dios,
que Jesucristo la restablece con su muerte y resurrección, y que el amor
de Dios dura para siempre.
7. Explicar que la fe y las obras son respuestas al
amor de Dios, manifestado en Jesucristo.
8. Distinguir y relacionar los sacramentos de la
Iniciación, la Reconciliación y la Eucaristía.
9. Explicar la nueva vida que surge por el Bautismo y
se alimenta en la Eucaristía. |
|
Tercer ciclo
Contenidos:
1. La estructura de la religión. El concepto de Dios y
de hombre. Origen y destino del hombre. Las mediaciones.
2. Manifestaciones de la estructura del fenómeno
religioso en la antigüedad (Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma).
3. Las respuestas a las grandes preguntas del ser
humano en el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam. El sentido y alcance
de la fe y las buenas obras.
4. El ser humano, el sentido de su vida y su salvación
en el Hinduismo y el Budismo.
5. La dignidad del ser humano creador por Dios Padre.
Los derechos humanos.
6. Relatos del Nuevo Testamento en que los testigos
acreditan que Jesucristo es Hijo de Dios y verdadero hombre.
7. Jesucristo, Salvador y Redentor del pecado y de la
muerte.
8. Jesucristo, plenitud del hombre.
9. La presencia de la Virgen María en el Evangelio y en
los Hechos de los Apóstoles.
10. El hombre nuevo y la ley del Espíritu. El amor de
Dios y el amor al prójimo.
11. El ser humano responsable de sus actos. El valor de
la conciencia, la verdad, la libertad y la voluntad.
12. Los sacramentos para el crecimiento y propagación
del Pueblo de Dios: Orden sacerdotal y Matrimonio.
13. Jesús llama y envía a sus discípulos por todo el
mundo para continuar su obra de salvación. La venida y presencia del
Espíritu Santo. La expansión de la Iglesia.
14. La Iglesia, nuevo Pueblo de Dios. Manifestaciones
de la estructura jerárquica de la Iglesia. El Papa, los Obispos, los
Sacerdotes, la Vida Consagrada. La Iglesia Universal y la Iglesia
diocesana.
15. La Iglesia en el mundo actual. Significado y
sentido de las notas de la Iglesia. Mapa de las grandes religiones en el
mundo de hoy.
16. Respeto a las convicciones religiosas como
condición mínima para la convivencia.
17. Compromiso y solidaridad con el mundo de hoy:
manifestaciones en la Iglesia y en otras religiones.
18. Las fiestas del pueblo de Dios. Su valor
comunitario y rememorativo. El encuentro con Dios a través de las
fiestas.
19. Manifestaciones de la presencia de Dios en la
cultura cristiana. Valoración de las expresiones artísticas de las
religiones presentes en el entorno.
20. Dios prepara una tierra nueva donde habitará la
justicia. La Unción de los enfermos. Las postrimerías del ser humano.
Criterios de evaluación:
1. Saber identificar algunos signos y símbolos
representativos del fenómeno religioso en la antigüedad.
2. Relacionar las grandes religiones vigentes,
descubriendo sus principales semejanzas y diferencias.
3. Distinguir el sentido último de la vida según las
religiones monoteístas.
4. Saber diferenciar las concepciones sobre la
salvación del hombre en el Hinduismo y el Budismo.
5. Comentar algunos textos del Nuevo Testamento donde
se manifiesta la humanidad y la divinidad de Jesucristo.
6. Describir qué consecuencias tiene en el ser humano
el hecho de ser creado y amado por Dios como hijo.
7. Sintetizar los puntos esenciales sobre la salvación
del hombre realizada por Jesucristo, y razonar cómo Dios se nos da a
través de los sacramentos.
8. Señalar en textos evangélicos el origen de la
Iglesia y su finalidad de salvación.
9. Describir la misión de los miembros de la Iglesia
como continuidad de la misión de Jesucristo.
10. Especificar el servicio eclesial que los apóstoles
y sus sucesores prestan al pueblo de Dios, y distinguir el significado
de las palabras apóstol, jerarquía y Colegio Episcopal.
11. Situar y valorar la presencia de la Virgen María en
los momentos culminantes de la vida de Cristo, reconociendo que ocupa un
lugar especial en la salvación.
12. Razonar el valor de la libertad y la
responsabilidad de los propios actos a la luz del Evangelio, y saber
aplicar el mandamiento del amor a las situaciones cotidianas.
13. Identificar algunas instituciones de la Iglesia
dedicadas a la ayuda a los necesitados.
14. Señalar y respetar los valores de las distintas
religiones y su contribución a la cultura.
15. Interpretar el significado trascendente del arte
religioso, y distinguir las fiestas civiles de las fiestas cristianas.
16. Resumir la fe de la Iglesia acerca de la vida
eterna.
|
Rincón Literario
"Capítulo 5
1 Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se
llegaron á Él sus discípulos.
2 Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:
3 Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es
el reino de los cielos.
4 Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán
consolación.
5 Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la
tierra por heredad.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia:
porque ellos serán hartos.
7 Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos
alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán
á Dios.
9 Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán
llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de
la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os
persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa,
mintiendo.
12 Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los
cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes
de vosotros.
13 Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se
desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada,
sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.
14 Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre
un monte no se puede esconder.
15 Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud,
mas sobre el candelero, y alumbra á todos los que están en
casa.
16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que
vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre
que está en los cielos.
17 No penséis que he venido para abrogar la ley ó los
profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir.
18 Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo
y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley,
hasta que todas las cosas sean hechas.
19 De manera que cualquiera que infringiere uno de estos
mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy
pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas
cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande
en el reino de los cielos."
(Biblia
Varela, 1909. El Santo Evangelio Según San Mateo,
Capítulo 5) |
|