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Esta materia se organiza en torno a dos aspectos. El primero de ellos es
la progresión en el conocimiento de los elementos morfológicos y
sintácticos constitutivos del lenguaje musical; el segundo, el
desarrollo de las capacidades vinculadas con la expresión: la creación y
la interpretación musical.
El proceso de adquisición de los conocimientos del lenguaje musical ha
de basarse necesariamente en el desarrollo de las destrezas para
discriminar, gracias a la audición comprensiva, los elementos del
lenguaje a la vez que se desarrollan la capacidad para identificarlos
con los símbolos de la grafía musical, la lecto-escritura y la memoria.
La música tiene como finalidad la comunicación para lo que habrá que
desarrollar las destrezas necesarias para la creación e interpretación
de piezas vocales e instrumentales a través de las cuales se producirá
el desarrollo de las capacidades expresivas del alumnado. La experiencia
personal en la producción del sonido, con los propios medios
fisiológicos, ha estado presente en los balbuceos de toda persona
manifestándose como insustituible. Por ello, la experiencia, que ha de
ser previa a la abstracción conceptual, debe partir del placer de la
participación activa en el hecho sonoro. Así, los alumnos comprenderán
que el discurso musical adquiere sentido cuando sus elementos se
organizan y se interrelacionan gracias a una sintaxis. El uso de
partituras reforzará las destrezas para la lectura y la escritura de
obras musicales.
La música occidental ha valorado incesantemente como componente
importante y fecundo, tanto en la creación como en la interpretación, la
cantabilidad, y aunque también ha habido notables desviaciones, siempre
han surgido voces autorizadas reivindicando la propiedades vocales de la
música. Esta cantabilidad, es decir, la posibilidad de recrear, de
expresarse musicalmente, la proporciona en primera instancia la voz
humana, y de ahí la conveniencia experimentar el placer del canto, solo
o en grupo. La experiencia vocal proporciona una dimensión humana más
interiorizada del sonido físico. El saber cantar con musicalidad una
frase puede abrir la comprensión del fragmento, y por ello, ahorrar
mucho esfuerzo en el proceso de aprendizaje. El saber traducir al canto
cualquier símbolo gráfico-musical es una auténtica sabiduría, que
ayudará a profundizar notablemente en el arte musical. Si el canto es,
además, polifónico, se multiplican los poderes pedagógicos. La
plasticidad espacial de este fenómeno poli-sonoro, poli-rítmico,
poli-tímbrico y poli-dinámico, proporciona una dimensión social y
artística única e insustituible.
La música es una manifestación artística que, con diferentes lenguajes,
se produce en todas las culturas. En la mayoría de ellas, el componente
rítmico es de singular importancia y está indisolublemente asociado al
movimiento y a la danza. Una de las primeras vivencias musicales que
tienen los seres humanos en la infancia está unida a la percepción del
pulso, del ritmo, y éstos provocan una respuesta motriz consistente en
ajustar coordinadamente los propios movimientos corporales con el pulso
musical. Por ello, la importancia de la interiorización de éste a través
de la experiencia, del movimiento en el espacio o asociado a la
percusión corporal e instrumental.
Relacionada con esta profundización en la práctica musical, una sólida
educación musical debe partir de la producción sonora y hacerla llegar
así a la propia conciencia, interiorizando y humanizando la música antes
de interpretarla. Hacer interpretar artísticamente de manera individual
o colectiva es el primer paso acertado en la formación musical. La
práctica, la experiencia, se impone, por tanto, como una actividad que
proporciona, además del desarrollo de las capacidades sociales y
expresivas, aquellas otras inherentes a toda interpretación en
formaciones de conjunto: afinación, empaste, homogeneidad en la frase,
igualdad en los ataques, claridad de las texturas, vivencia del pulso y
del ritmo, etc.
Como el lenguaje oral, la música precisa del sonido como soporte físico,
a partir del cual se desarrolla y se dota de un significado que le es
propio. De la misma manera que en el lenguaje oral, puede hablarse de
los elementos morfológicos y sintácticos del lenguaje musical. El
aprendizaje de la reglas básicas que rigen los procesos armónicos de la
música tonal es fundamental para poder comprender los procedimientos de
la creación musical. Asimismo, no debemos olvidar que el mundo de la
composición musical ha evolucionado con llamativa rapidez desde la
primera veintena del siglo XX, en el que los elementos rítmicos han
ganado protagonismo y valorar la importancia de manifestaciones
musicales como el jazz, el rock, el pop y el flamenco.
Por todo ello, y retomando lo mencionado anteriormente, la percepción,
la expresión y los conocimientos de lectura, escritura y comprensión de
los textos musicales, están incluidos en la presentación de los
contenidos y el currículo se articula sobre cuatro grandes ejes: las
destrezas necesarias para la práctica musical, la audición comprensiva,
la teoría musical y la expresión musical a través de la interpretación y
la creación. Por último, se incluye un bloque dedicado al conocimiento
de las posibilidades que ofrece la tecnología en la creación y edición
musical.
Objetivos
La enseñanza del Lenguaje y práctica musical en el Bachillerato tendrá
como finalidad el desarrollo de las siguientes capacidades:
1. Expresarse musicalmente a través de la improvisación, la composición,
la interpretación instrumental, el canto, el movimiento, la audición,
disfrutando y compartiendo la vivencia con los compañeros.
2. Percibir conscientemente los elementos constitutivos del lenguaje y
los distintos parámetros musicales, partiendo de la propia experiencia
auditiva o de la interpretación memorizada o improvisada, de diferentes
piezas musicales.
3. Interiorizar el pulso musical, desarrollando la coordinación motriz,
a través de la realización de ritmos, de actividades de danza y
movimiento, evolucionando en el espacio y construyendo figuras
armoniosas acordes con el carácter de la música.
4. Utilizar una correcta emisión de la voz para la reproducción
interválica y melódica general, hasta considerarlas como un medio
expresivo propio.
5. Percibir y ejecutar con independencia estructuras y desarrollos
rítmicos o melódicos simultáneos, utilizando la disociación auditiva y
motriz.
6. Desarrollar la memoria y el «oído interno» para relacionar la
audición con la escritura, así como para reconocer timbres, estructuras,
formas, indicaciones dinámicas, expresivas, temporales, etc.
7. Reconocer a través de la audición, de la experimentación y de la
lectura los acordes, las estructuras armónicas básicas, sus normas y los
sonidos de ornamentación e intensificación expresiva.
8. Practicar y conocer los elementos básicos del lenguaje musical
relativos a la música clásica, así como los del jazz, el pop, el rock,
el flamenco, la música procedente de otras culturas y los más comunes
del lenguaje musical contemporáneo.
9. Conocer y utilizar algunas de las posibilidades que ofrecen las
tecnologías aplicadas a la música y la danza, tanto en la composición
como en la escritura o en la grabación audiovisual.
10. Ser consciente de la importancia que tienen las normas y reglas que
rigen la actividad musical de conjunto y aceptar la responsabilidad que,
como miembro de un grupo, se contrae con la música y los compañeros.
Contenidos
1. Destrezas musicales:
- Utilización de la voz, individual o colectivamente, partiendo del
conocimiento del aparato fonador, su funcionamiento, la respiración,
emisión, articulación, etc.
- Realización, vocal o instrumental, de fórmulas rítmicas básicas
originadas por el pulso binario o ternario, sus variantes, grupos de
valoración especial, cambios de compás, la síncopa, la anacrusa, etc.
- Desarrollo de la lateralidad a través de la realización simultánea de
diferentes ritmos.
- Práctica de la lectura en las claves de Sol y Fa en cuarta y de la
escritura tanto melódica como armónica.
- Entonación, individual o colectiva, de intervalos melódicos, de
arpegios o de acordes.
- Interpretación vocal o instrumental atendiendo a las indicaciones
relativas a la expresión, a la dinámica, a la agógica, a la articulación
de los sonidos y sus ataques y de la ornamentación musical.
- Interpretación memorizada de obras vocales adecuadas al nivel con o
sin acompañamiento.
2. La audición comprensiva:
- Percepción, identificación del pulso, de los acentos, de los compases
binarios, ternarios y cuaternarios.
- Percepción, identificación auditiva y transcripción de los acordes
mayores y menores, las funciones tonales, los modos, las texturas
musicales y los timbres instrumentales en las obras escuchadas o
interpretadas.
- Percepción, identificación y trascripción de fórmulas rítmicas básicas
originadas por el pulso binario o ternario, grupos de valoración
especial, signos que modifican la duración, cambios de compás, la
síncopa, la anacrusa, etc.
- Reconocimiento auditivo, reproducción memorizada vocal y trascripción
de los intervalos, fragmentos melódicos, de los esquemas rítmicos y de
las melodías resultantes de la combinación de dichos elementos.
- Identificación de errores o diferencias entre un fragmento escrito y
lo escuchado.
- Práctica de la lectura de obras musicales utilizando partituras.
- Identificación auditiva de las características morfológicas básicas de
las obras musicales, tanto las que tienen como fundamento el lenguaje de
la música «culta» como las que tienen como fundamento los lenguajes
musicales contemporáneos, el jazz, el rock y el flamenco.
- Transcripción de esquemas armónicos de las obras escuchadas.
3. La teoría musical:
- Conocimiento de las grafías de las fórmulas rítmicas básicas, los
grupos de valoración especial contenidos en un pulso, signos que
modifican la duración, simultaneidad de ritmos, síncopa, anacrusa, etc.
- Conocimiento de las grafías y los términos relativos a la expresión
musical, la dinámica, el tempo, la agógica, la articulación musical, el
ataque de los sonidos y la ornamentación musical.
- Los ritmos característicos de las danzas y en obras musicales.
- La tonalidad, modalidad, funciones tonales, intervalos, acordes
básicos y complementarios, cadencias, la modulación, las escalas.
- El ámbito sonoro de las claves.
- Conocimiento de las normas de la escritura melódica y los principales
sistemas de cifrado armónico.
- Iniciación a las grafías contemporáneas.
- Los sonidos de ornamentación e intensificación expresiva y comprensión
del efecto que producen en la música.
4. La creación y la interpretación:
- La música como medio de comunicación y de expresión artística y
personal.
- Composición e improvisación piezas musicales, individualmente y en
grupo, a partir de elementos morfológicos del lenguaje musical
trabajadas previamente.
- Creación musical, improvisada o no, usando los elementos del lenguaje
con o sin propuesta previa.
- Interpretación vocal individual, con o sin acompañamiento
instrumental.
- Elaboración de arreglos para canciones seleccionando y combinando los
elementos constitutivos del lenguaje musical.
- Interpretación colectiva y memorización de piezas vocales a una y dos
voces.
- Interpretación individual o en grupo de piezas musicales con los
instrumentos disponibles del aula manteniendo el tempo y respetando las
indicaciones de la partitura.
- Interiorización del pulso, realización de ritmos a través de la
práctica de actividades de danza y movimiento evolucionando en el
espacio y componiendo figuras armoniosas acordes con el carácter de la
música.
5. Las tecnologías aplicadas al sonido:
- El fenómeno físico-armónico, el movimiento ondulatorio, la serie de
Fourier.
- Fundamentos de los sistemas de afinación. Las proporciones asociadas a
los intervalos.
- La transmisión y amortiguación del sonido.
- Las características acústicas de los instrumentos.
- La señal analógica y la señal digital. |
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Criterios de evaluación
1. Entonar con una correcta emisión de la voz, individual o
conjuntamente, una melodía o canción con o sin acompañamiento.
Tiene por objeto comprobar la capacidad para aplicar la técnica vocal,
para cantar entonada y afinadamente un fragmento tonal aplicando las
indicaciones expresivas presentes en la partitura.
2. Reconocer auditivamente el pulso de una obra o fragmento, así como el
acento periódico, e interiorizarlo para mantenerlo durante breves
períodos de silencio.
Con este criterio de evaluación se trata de contrastar la percepción de
pulso como referencia básica para la ejecución rítmica, así como la
identificación del acento periódico base del compás y lograr una
correcta interiorización del pulso que le permita posteriormente una
adecuada ejecución individual o colectiva.
3. Identificar y ejecutar instrumental o vocalmente, estructuras y
desarrollos rítmicos o melódicos simultáneos de una obra breve o
fragmento, con o sin cambio de compás, en un tempo establecido.
Con este criterio de evaluación se pretende constatar la capacidad de
interpretar instrumental o vocalmente, sentir internamente el pulso y
encadenar diversas fórmulas rítmicas adecuadas a este nivel con toda
precisión dentro de un tempo establecido, utilizando la disociación
auditiva y motriz y, aplicando si procede, las equivalencias en los
cambios de compás.
4. Realizar ejercicios psicomotores e improvisar estructuras rítmicas
sobre un fragmento escuchado de manera tanto individual como conjunta.
Con este criterio de evaluación se pretende desarrollar la relación
afectiva del alumno con la música, estimular su capacidad creativa y
expresiva, a través de la práctica de variantes de fórmulas rítmicas
conocidas o improvisando libremente las mismas, acordándolas con el
pulso y el compás del fragmento escuchado.
5. Identificar y reproducir intervalos, modelos melódicos sencillos,
escalas o acordes arpegiados a partir de diferentes alturas.
Se trata de comprobar la destreza para reproducir un mismo hecho
melódico desde cualquier altura, manteniendo correctamente la
interválica del modelo, y entendiendo la tonalidad como un hecho
constante.
6. Improvisar, individual o colectivamente, breves melodías tonales o
modales, pequeñas formas musicales partiendo de premisas relativas a
diferentes aspectos del lenguaje musical.
Este criterio de evaluación pretende comprobar la asimilación de los
conceptos tonales y modales básicos, el desarrollo de la creatividad y
la capacidad de seleccionar y usar libremente los elementos del lenguaje
musical de acuerdo con una idea y estructurados en una forma musical,
así como la actitud para integrarse como un miembro más en el grupo.
7. Reconocer auditivamente y describir con posterioridad los rasgos
característicos de las obras escuchadas o interpretadas.
Mediante este criterio de evaluación se pretende comprobar la capacidad
del alumno para percibir aspectos distintos: rítmicos, melódicos,
tonales, modales, cadenciales, formales, tímbricos, modos de ataque,
articulaciones, etc., seleccionando previamente los aspectos que deban
ser identificados o bien dejando libremente que identifiquen los
aspectos que les resulten más notorios.
8. Interpretar de memoria, individual o conjuntamente, fragmentos de
obras del repertorio seleccionados entre los propuestos por el alumno o
alumna.
Este criterio trata de evaluar el conocimiento de repertorio del alumno
o alumna, su capacidad de memorización, el desarrollo de su sensibilidad
musical, su capacidad expresiva, así como su actitud ante la música y
los compañeros.
9. Improvisar o componer e interpretar una breve obra musical para una
melodía dada, que necesite la participación de varios ejecutantes e
incorporar movimiento coreográfico, utilizando los conocimientos
musicales adquiridos.
Con este criterio se pretende comprobar el grado de aprehensión de los
conceptos teóricos del Lenguaje musical y de la capacidad del alumno o
alumna para usarlos y combinarlos en la creación de una pequeña obra
musical, su capacidad para construir a través del movimiento una
creación coreográfica adecuando su concepción al carácter expresivo de
la obra, así como su disposición para realizar un trabajo de manera
cooperativa integrándose como un miembro más dentro de un grupo.
10. Realizar trabajos o ejercicios aplicando las herramientas que
ofrecen las nuevas tecnologías para la creación musical.
Con este criterio se pretende comprobar el desarrollo alcanzado en el
uso de los editores de partituras, secuenciadores, MIDI y software para
aplicaciones audiovisuales. |