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LECCIONES DE HISTORIA DEL IMPERIO CHINO


Prólogo

Primera parte

De la situación, población y división

Del gobierno

De las dinastías

De varios emperadores

De los mandarines y la policía

Del ejército y las armas

De la justicia y los castigos

Segunda parte

De la religión

De los sacerdotes y templos

Del carácter y las costumbres

De la educación, las ciencias y los libros

De las fiestas y teatros

Tercera parte

Edificios públicos

De las producciones naturales

Continúa el mismo asunto

Prosigue la misma materia

De los animales

Cuarta parte

De las artes e industria

Continúa el mismo asunto

Prosigue la misma materia

Preguntas sobre las lecciones precedentes


 

 

LECCIONES DE HISTORIA DEL IMPERIO CHINO
 

Breve descripción de este Imperio, de su historia, población, 

gobierno, religión, industria, usos y costumbres
 

Redactadas por J. Herrara Dávila y A. Alvear - 1829


Índice

 

 



CUARTA PARTE
Lección XX - Prosigue la misma materia
(De las artes e industria).


244. Todos los carruajes que usan los chinos son toscos y poco cómodos. Los del campo tienen dos ruedas formadas de dos traveseros en cruz sin más rayos. Para viajar tienen unos carritos con una sola rueda tirados por dos hombres, uno por delante y otro por detrás, que llevan una sola persona. Hay también carritos de vela de la misma hechura que los anteriores; la vela es de esteras y la tienden cuando el viento es favorable, con lo que ayuda a llevar el carro fácilmente. Las carrozas son unas cajas cuadradas y cerradas por todos lados, con dos ruedas a la parte de atrás, tiradas por un solo caballo. Usan así mismo de una especie de literas o grandes sillas de mano conducidas por dos hombres.

245. Hay en la China culebras de muchas clases diversas. Los chinos hacen mucho uso de este reptil para remedios y alimentos; las cogen con mucha facilidad, y arrancándolas inmediatamente las vejiguillas en donde está contenido el veneno, que se halla debajo de la lengua, las llevan vivas en el pecho, las domestican y las venden por las calles vivas, y también guisadas para comerse.

246. El año de los chinos es lunar, dividido en el número de lunas, y éstas en los días sabidos, según el curso de este planeta. El día lo dividen en doce horas, y estas tienen nombres de animales en la forma siguiente:

1ª hora... El ratón           7ª hora... El caballo
2ª hora... El buey           8ª hora...  El cordero
3ª hora... El tigre           9ª hora...  El mono
4ª hora... La liebre        10ª hora... La gallina
5ª hora... El dragón        11ª hora... El perro
6ª hora... La serpiente    12ª hora... El cerdo

247. Los chinos tienen su aritmética fundada en el sistema decimal, como la que nosotros tenemos de los árabes; pero sus cifras muy parecidas a las romanas, no sirven para operar como las árabes. 

248. El modo de operar sus cálculos es por medio de una maquinilla que llaman souan-pan, que se diferencia poco del ábacos de los romanos.

249. Esta máquina consiste en una caja cuadrilonga dividida a lo largo en dos partes desiguales; al través de estas se divide en diez cajoncitos, en cada uno de los cuales están colocadas cinco bolitas de hueso en la parte más ancha, y dos en la más estrecha. Cada una de estas dos bolas representa cinco unidades, y cada una de aquellas cinco solamente una. Para calcular se toma por línea de las unidades la primera de derecha o izquierda según la costumbre del operante; las otras líneas representan números en una progresión décupla; las facciones son decimales, y se calculan como los números enteros. Con el auxilio de esta máquina se hacen los cómputos más complicados, y los chinos usan de ella con una destreza admirable.

250. Usan para pesar de la balanza y de la romana. La libra china se llama kin y equivale con muy poca diferencia a la francesa; se divide en 16 onzas que llaman leang; cada leang en 10 tsien, y el tsien en 10 fen. En Canton usan de las palabras kin, tael, mas y condorin. El mismo orden siguen en las medidas.

251. En lo general usan solo de las monedas de plata y cobre. El oro no se acuña, y es considerado como una mercancía preciosa susceptible de variaciones en su precio; este con respecto al valor de la plata es menor que en Europa. Hay también monedas de estaño, de hierro, de plomo, de barro sellado, de conchas y de papel. Los nombres de las monedas son los mismos que los de los pesos. Un trien o mas contiene de 80 a 100 dineros de cobre, según el curso. La moneda no lleva nunca el busto del príncipe, pero sí su nombre, el de su dinastía, el año de su reinado, etc. La plata no se acuña, sino que tirada en barras delgadas, se parte en pedacitos con el peso correspondiente; su ley debe ser de una centésima parte de liga, pero la hay de menos valor; los chinos son muy diestros en conocer al golpe de vista el verdadero valor de ella. La tierra sellada es de una calidad sumamente fina. El papel moneda es de una hoja sellada con el sello imperial del valor de una onza de plata con una inscripción al pie, semejante a la de los asignados de Francia.

252. En la China hay muchos monederos falsos aunque son castigados de muerte, y que la ley recompensa al denunciador.

253. Los duros españoles son los más apreciados, y con los cuales hacen sus pagos los extranjeros en Canton. Los chinos los cortan en pedazos, y a los enteros les abren un agujero para enhilarlos; cambian los desgastados agujereados y remarcados por otros nuevos, dando un premio de dos a cuatro por ciento.

254. El comercio en la China generalmente es desventajoso para nosotros, porque es mucho mayor la exportación de aquel imperio que la importación en él. Son muchos los artículos que nos traen los comerciantes de aquél país, y pocos los nuestros que llevan allí; es sin embargo, muy ventajosa la conducción a China de galones y bordados de oro y plata, y más todavía la de barras de plata para cambiarlas por oro, porque este metal, como queda dicho, tiene allí mucho menos valor que en Europa respecto de la plata. Para que forméis una idea de la exportación que se hace de China, os daré la de solo el artículo de té, que hacen los ingleses. En el el año de 1823 exportó la Compañía de la India, que es la que tiene privilegio exclusivo del comercio de este artículo con la China, 27.478.813 libras valor de 1.924.738 libras esterlinas. Los artículos importados en el mismo año por los ingleses importaron 7.385.018 libras esterlinas, y de consiguiente sufrió la Inglaterra el perjuicio de 186.140 libras esterlinas; está calculado que solo por medio del té saca la Compañía un impuesto anual de los consumidores de 200 millones de reales.

254. Además de los ingleses tienen comercio con la China los Estados Unidos de la América que hacen igual o mayor, y aún más ventajoso que la Inglaterra. Los holandeses son los que tienen después más preferencia, y las demás naciones comerciantes de Europa hacen alguno de poca consideración.

255. La navegación entre los chinos está bastante atrasada, porque navegan muy poco fuera de sus costas, y siempre lo hacen aprovechando la monzón.

256. Se da este nombre monzón al viento regular que sopla en aquellos mares durante seis meses del año constantemente, y alternando medio año del Noroeste, y otro medio del Sudoeste.

257. En la China los buques destinados al tráfico tienen el fondo plano, la popa elevada y maciza, la proa truncada sin espolón, con un figurón que representa comúnmente un dragón con la boca abierta. Mr. Barrotí compara la figura de los buques chinos a la de la Luna en el cuarto día de creciente. El lugar de honor es en la proa, porque como navegan casi siempre con viento en popa almacenan en ésta las mercancías. Los grandes barcos tienen tres palos y algún otro oblicuo, que corresponde a nuestro bauprés, y lleva la vela cebadera a flor de agua; los palos son de una pieza; las velas de estera fina reforzada de bambú a distancia de un pie de uno a otro y se pliegan como abanicos; los rizos se toman por abajo; el fondo o cala está dividido en doce partes; las planchas que forman estos tabiques tienen dos pulgadas de espesor; las junturas están atacadas de una mezcla de cal, aceite, raspaduras de bambú, cuya mezcla parece que es impenetrable al agua y que resiste al fuego; los cables son hechos de bambú, y se maceran en orines; las anclas regularmente son del palo de hierro. Las divisiones de la cala ofrecen una ventaja incontestable sobre los buques europeos, porque se hace en una de ellas una vía de agua, y quedan las restantes en seco; pero al mismo tiempo presentan mayor dificultad para reconocer el paraje por donde hiciese agua la nave a no poner una bomba en cada división, en lugar de que nuestros buques con una sola se desaguan al momento por cualquiera parte que penetre el agua. Los buques chinos de tráfico son desde 100 hasta 600 toneladas de porte.

258. Los buques de guerra tienen armados con pequeños cañones y mosquetes o especie de carabinas; los que navegan a remo llevan pedreros. Los mercantes no pueden llevar armas, y solo se pueden defender con piedras y palos.

259. Los buques de recreo que tienen los chinos son muy lujosos y cómodos que regularmente navegan a remo, pero los hay también de una vela; en lugar de timón llevan un gran remo, cuyo movimiento, semejante al de la cola de los peces, hace andar mucho al barco.

260. El uso de la brújula lo conocen los chinos desde tiempo inmemorial; su brújula es mucho más pequeña que la nuestra, la aguja solo tiene de nueve a diez líneas.

261. Su música es muy sencilla, ignoran el contrapunto, y la composición es poco complicada, los acompañamientos son por octavas, y sin embargo tiene el todo buen gusto y expresión agradable. Los antiguos chinos no tenían más que cinco tonos correspondientes a fa, sol, la, ut, re; después añadieron los de mi, y si.

262. Sus antiguos libros sagrados los consideraban como la regla del gobierno y la base de la moral. En ellos se encuentra también un modo gracioso de corregir las costumbres por medio de la música. Cuando alguno cometía una falta da que prometía enmendarse, se ponía esta promesa en una canción, y siempre que recaía en el mismo defecto, se le cantaba la canción para avergonzarle. Los chinos atribuyen la invención de la música y la del tan-tan a su primer emperador Fo-by. Dicen que esta música era toda divina, y que la perversidad humana no ha podido conservadla en toda su pureza; que después se inventó una nueva música en el reinado de Hoang-ti; bajo el 4." emperador Chao-Hao, fue llamada la música ta-yuen, esto es, armonía; la suponían la virtud de unir los espíritus con los hombres y acordar lo alto con lo bajo. La música vocal fue arreglada bajo el emperador Kao-Sin por su primer músico Hien-he. Este inventó la flauta, un nuevo tan-tan y un tambor. A esta nueva melodía dio el nombre de Lon-Yug, es decir, hermosura de la tierra y de las cuatro estaciones.

263. Los instrumentos de música de que usan los chinos son muchos y muy variados, particularmente los que dan el tono por percusión como los tambores, el tan-tan, etc. Los tienen de cobre, de hierro, de madero y de piedras sonoras. El instrumento de cuerda, que tocan con arco, sola tiene dos de ellas; los laúdes y guitarras son con poca diferencia como los nuestros; el pan-kou es un timbal grande, que precede al emperador y a los grandes mandarines en las ceremonias. Los chinos ponen mucha atención en sacar modelos de los instrumentos musicales de Europa; pera no les causa admiración alguna nuestra música.

264. En parte es exacta la idea de que los chinos tienen ciertas medidas arregladas por música; dícese entre ellos que el que regló los tonos de la música escogió por fundamental el sonido que da la porción de una caña de mijo grueso cortada entre dos nudos, soplando por un lado y tapando el otro. Otro famoso músico chino tomó el a-mi-la por base fundamental de las medidas lineares, formando así lo que ellos llaman pié musical o tou-tché. Este pié se divide en nueve partes o pulgadas, y cada una de éstas en otras nueve o líneas. De esta unidad de las medidas lineares sacó la de las medidas de capacidad por un procedimiento análogo al que han empleado los sabios franceses para formar con el metro o sus divisiones las otras medidas de capacidad o de peso. Hizo fundir seis onzas de cobre rojo y una de estaño, y lo vació en un molde de la magnitud del pié decimal, dejando el centro hueco; este tubo tenia en su interior nueve líneas de circunferencia, y estaba dispuesto de manera que diese con el soplo el tono generador, conteniendo exactamente 1200 granos de mijo grueso o tehou. Los chinos tienen una veneración extremada a este pié musical, y creen descubrir en él la causa de todas las cosas. Sobre una de sus caras se lee la inscripción siguiente: "Así como la unidad es el principio de todo, el houang-tchoung o pié musical es el generador de toda especie de medidas, y se evitará todo error arreglándose por él los ocho sonidos, los siete principios, los cinco tonos, el cálculo, la medida, la geometría, la balanza y los pesos; todo se encuentra reunido en el houang-tchoung."


FIN



 

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