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LECCIONES DE HISTORIA DEL IMPERIO CHINO


Prólogo

Primera parte

De la situación, población y división

Del gobierno

De las dinastías

De varios emperadores

De los mandarines y la policía

Del ejército y las armas

De la justicia y los castigos

Segunda parte

De la religión

De los sacerdotes y templos

Del carácter y las costumbres

De la educación, las ciencias y los libros

De las fiestas y teatros

Tercera parte

Edificios públicos

De las producciones naturales

Continúa el mismo asunto

Prosigue la misma materia

De los animales

Cuarta parte

De las artes e industria

Continúa el mismo asunto

Prosigue la misma materia

Preguntas sobre las lecciones precedentes


 

 

LECCIONES DE HISTORIA DEL IMPERIO CHINO
 

Breve descripción de este Imperio, de su historia, población, 

gobierno, religión, industria, usos y costumbres
 

Redactadas por J. Herrara Dávila y A. Alvear - 1829


Índice

 

 



TERCERA PARTE
Lección XVI – Prosigue la misma materia
(De las producciones naturales).


196. El arroz es el alimento general de los chinos, y tan necesario para ellos como el trigo para los europeos. Cuando se encuentran dos amigos chinos se saludan cómo han comido el arroz, lo que equivale a saber de su salud. Para manifestar que reciben la subsistencia de una persona, dicen que comen su arroz; la palabra fan, que significa arroz cocido, entra en todas las expresiones relativas a la comida tche-fan, que es la acción de una comida cualquiera, quiere decir literalmente comer arroz; tsao-fan es el desayuno, que quiere decir arroz de la mañana; ouar-fan, que significa hacer mediodía expresa arroz de la tarde, etc. Esto manifiesta la importancia que este cereal tiene en aquel imperio. El pan levado apenas se usa; solo en las provincias septentrionales hay plantaciones de trigo, con cuya harina hacen unos panecillos muy tiernos, cocidos al baño de maría. El arroz es abundantísimo en las provincias meridionales, y en el reino tributario de Laos hacen dos cosechas al año; pero están sujetas a muchos contratiempos; es buena cosecha cuando se recoge de 15 a 20 por uno.

197. Aunque no es propio del objeto de este tratado el relacionar cómo cultivan el arroz y cuáles son los contratiempos a que está expuesta su cosecha, no obstante daremos una idea de este cultivo. No se produce sino en llanuras inundadas de agua; poco después de haberse retirado la creciente de los ríos, o el riego de los canales, preparan la tierra; cercan con barro porciones cuadradas de terreno que aran o cavan bien, y siembran el arroz después de haberlo templado con orines y tierra. En seguida inundan el terreno, y a pocos días se ven sobresalir las plantas por encima del agua; cuando tienen siete u ocho pulgadas de alto las arrancan con toda su raíz, cortan las puntas del tallo y replantan cada pié por separado en surcos a distancia de seis pulgadas; se vuelve a inundar el terreno y esperan así la cosecha. Cuando la planta está tierna, la menor sequedad la pone lánguida, y cuando se acerca a la madurez una inundación no le es menos funesta. Los pájaros y la langosta, que es abundantísima en la China, atacan al arroz más que a ningún otro cereal. Se siega este fruto tres lunas después de haberle plantado, y las dos cosechas se hacen al principio del Verano y fin del Otoño.

198. Hay otra especie de arroz, además de la referida, que se llama de secano, porque se cría en terrenos de poca humedad y en las montañas; es rojo, de inferior calidad, y generalmente se emplea en hacer una especie de vino, que aunque no puede llamarse propiamente tal, es un licor que entre los chinos hace las mismas funciones que entre nosotros el zumo de la uva.

199. Para fabricar esta especie de licor cuecen el grano en grandes calderas al baño de maría; se saca después, y cuando está frío, echan encima una especie de levadura hecha de harina de la misma semilla, y lo mezclan bien todo; ponen esta composición en grandes jarras de barro barnizadas, donde fermenta por espacio de cinco o seis días; después cuelan el licor por una especie de saco de tela y queda hecho el vino, que guardan en vasijas de barro en paraje fresco. Este vino no sólo lo hacen del arroz sino también de otro grano que es una especie de mijo grueso. Destilándolo después sacan de él una especie de aguardiente. El color del vino es amarillo y de un gusto agridulce áspero.

200. En las provincias meridionales hay muchos y buenos viñedos que producen uvas muy grandes, pero de muy poca sustancia, porque en el tiempo de la cosecha suele llover bastante, y los labradores acostumbran además soltar las acequias para aumentar la cosecha con el riego. De esto resulta que el vino es sumamente flojo y hacen muy poco de la uva. Los misioneros europeos han conseguido un vino mediano echando al mosto una crecida cantidad de azúcar.

201. En la China es la naranja una fruta muy abundante, y las hay de varias y muy delicadas clases. Se cree que en Europa no se conocía el naranjo antes de haberlo traído de la China; y se dice que en Lisboa en un jardín del conde de san Lorenzo existía todavía; no ha muchos años que el primer árbol de esta especie se ha conocido en esta parte del mundo. Esta opinión, con todo, no está bastante acreditada, pues hay razones para creer que en la parte meridional de nuestra península se conocían las naranjas en tiempo de los fenicios, y que esta fruta dio ocasión a la fábula de las manzanas de oro del jardín de las Hespérides. Volviendo al asunto, en China hay muchas y muy exquisitas clases de naranjas, pero las más estimadas son unas que se creen injertadas en granados que tienen la carne encarnada y la corteza muy fina, tersa y transparente. Hay otra especie de naranjas, de cuyo fruto hacen los chinos una pasta seca, que ponen en conserva y tienen mucha venta y estimación; se hace de ella una extracción considerable para América.

202. También se produce con abundancia en la China algodón de las dos especies, herbáceo y de arbusto, principalmente en las provincias cálidas; pero en el día han arrancado los chinos machos plantíos de algodón para plantar té, cuyo comercio les es más productivo. Todos los habitantes se visten en general de telas de algodón. En la provincia de Kiaug-nan hay un excelente algodón de un color amarillo-rojo, que se conserva después de tejido; de esta materia se fabrican las apreciadas telas de Nan-Kin.

203. La cañadulce se cultiva igualmente en la China, y se hace una cosecha abundante de azúcar, pero de inferior calidad a la de América, sin duda porque no la saben purificar.

204. En los jardines procuran imitar los chinos a la naturaleza más bien que lucir las invenciones del arte; tienen muchos y muy hermosos poblados particularmente de arbustos, que ofrecen una perspectiva muy variada y deliciosa. Las flores finas de sus macetas no igualan a las que se cultivan en Europa; pero las de los arbustos exceden mucho a las de los nuestros, pues tienen unos colores vivísimos y hermosos. La hortensia es flor traída de la China a Europa por el Lord Macartney, y la puso este nombre un botánico en memoria y obsequio de una dama inglesa a quien la dedicó que se llamaba así. La lien-hoa o nin-fea de la China difiere muy poco del Nenúfar de la India, cuyas largas hojas y flores rosáceas flotan sobre la superficie de nuestros estanques; los chinos aprecian y comen con placer su fruto, del cual no hacemos nosotros uso alguno. Los chinos acostumbran poblar sus huertos y jardines de árboles enanos y que aparentan mucha antigüedad. Hasta las encinas y pinos, etc. hacen que queden enanos para formar con ellos bosquecillos en los terrados, sin que tengan más de dos o tres pies de altura. Para hacerlos parecer viejos y decrépitos, untan su corteza en diferentes partes con melaza; esto atrae una cantidad prodigiosa de hormigas que devoran aquella sustancia y atacan la corteza del árbol dándole la apariencia de estar corroído por los años.

205. En cuanto al reino mineral, la China es abundante en toda especie de metales, y todos se explotan y trabajan con primor, excepto el oro, cuya explotación está prohibida, y circula sólo el que proviene del comercio o de las arenas recogidas en los ríos.

206. La costumbre general que tienen los chinos para la partición de los productos de una mina, es la de trabajar el descubridor y explotador cien días para sí, y veinte para el propietario del terreno; luego que el explotador se ha cubierto de todas sus anticipaciones los productos se dividen por mitad.

207. Son abundantísimas las minas de carbón de piedra en la China, y se conocen de él tres especies: uno muy grosero que arde con dificultad y sólo conviene para las fraguas, y otras dos especies para las cocinas; el uno que llaman ing-mei es muy duro, y el otro joan-mei que es blanco. Hay también cerca de Pe-kin canteras de otro carbón fósil, que llaman che-tan o carbón piedra. Los chinos hacen de la hulla o carbón de tierra, mezclado con cierta tierra crasa, unos ladrillos o tabletas sólidas que arden muy bien.

208. Hay en aquel país un mineral o betún negro, que llaman impropiamente cal negra, y es muy útil para los edificios. Mezclan 400 libras de cal común con 50 de este betún negro, y 40 de cuerda vieja deshecha,, y esta argamasa une los ladrillos y endurece mucho los muros.

209. Hay mucha sal sacada del agua del mar, y canteras muy considerables de sal gema o mineral; pero es tanto el consumo de este artículo, que con todo eso vale bastante caro. Se sirven además de una especie de nitro, que cubre con frecuencia los campos. Las aguas de los pozos y de los ríos depositan en los vasos, donde reposan, una especie de tártaro, que los chinos Human Kien; es blanco cuando el agua no ha sufrido la acción del fuego, y amarillo cuando se ha hervido; dicen los misioneros que esta materia no tiene olor ni sabor, y que la sal que se saca de ella hace las funciones de la sal marina; el campo se halla muchas veces cubierto de esta especie de nitro; sirve en lugar de jabón para lavar la ropa, y mezclado con aceite de almendras de albaricoque, resulta el jabón de que se sirven los chinos; dicen que conservan la frescura del agua y del aire.



 

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