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COMPENDIO DE HISTORIA DE LA CHINA


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Geografía

División política

Estadística

Leyes y Gobierno

Gran muralla. Monumentos. Palacios. Ciudades. Usos y costumbres

Comidas. Visitas. Viajes. Matrimonios. Fiestas. Pasatiempos

Agricultura. Reino animal y vegetal

Ciencias. Artes. Industria. Comercio. Navegación

Lengua. Literatura. Enseñanza. Grados científicos y literarios

Relaciones entre chinos y europeos. Motivos de la última guerra con los ingleses. Operaciones militares. Tratado de comercio
 

 

COMPENDIO DE LA HISTORIA DE LA CHINA

Su gobierno, leyes, ciencias, artes, industria, comercio, navegación, usos y costumbres

Traducido del francés por Mariano de Castro y Duque - 1862


Índice

 

 



Capítulo VII. Agricultura. Reino animal y vegetal.

AGRICULTURA

Los Misioneros que han penetrado en el centro del reino se han quedado admirados de ver un suelo tan cultivado por todas partes; no hay terreno baldío, por malo que sea, hasta los flancos de las montañas escarpadas, que no estén fecundados por un trabajo constante, y los mas ricos arrendamientos se suceden sin interrupción, manteniendo una población muy aglomerada. Cada familia, sea en arrendamiento o de propiedad, no trabaja más tierra que la que puede cultivar por sí, sin auxilio de jornaleros; este sistema es excelente, porque teniendo naturalmente un interés directo en el buen éxito de la plantación confiada a su cuidado, trabaja con ardor; por otra parte, el chino, paciente, diestro e industrioso, está descubriendo continuamente una multitud de útiles y de mecánicas para ayudarse en los trabajos más fuertes, y en todas las campiñas existen muchos aparatos construidos de bambú, cuya utilidad y sencillez son particulares. Estos mecanismos son por motores, ya de una caída de agua, o la fuerza de una corriente o de la del viento; las ruedas de riego tienen de siete a diez metros de diámetro que elevan por consecuencia a la misma altura una cantidad de agua corriente, y hacen verter trescientas cubas de agua en el espacio de veinte y cuatro horas.

Las ruedas hidráulicas son dos grandes cercos de diámetro desigual, unidos al eje por diez y ocho varales fijados oblicuamente, y se atraviesan el uno al otro por cerca de dos tercios de su longitud, que están reforzados por un círculo concéntrico y atados después a los cercos; entre los cercos y las traviesas de los varales hay un enrejado de mimbre sirviendo de paleta, y que recibiendo la acción de la corriente, hace dar vueltas a todo el aparato; diez y seis o veinte bambúes huecos atados por su extremidad a los cercos sirven de cubos y se descargan en llegando a la cumbre de la rueda en un conducto grande para recibir el agua. Los labradores no emplean en sus labores caballos, búfalos ni dromedarios, pues es uno de los caracteres mas distintivos de su agricultura no mantener animales domésticos; el cerdo sólo hace excepción a esta regla.

En las grandes cisternas encierran todos los restos de vegetales que pueden adquirir, y añaden los productos de las letrinas con cierta cantidad de cal para apresurar la descomposición de materias; estos abonos, recogidos y conservados con cuidado, suplen al estiércol y son suficientes para mantener en buen estado una tierra frecuentemente remojada. Los huesos, los cabellos, los residuos de seda y lana de las fábricas, los buscan y pagan bien, a causa de ser un buen abono.

Aunque los chinos cultiven la mayor parte de nuestros cereales, el arroz es para ellos lo que para nosotros el trigo, la base de la alimentación. A pesar de la espantosa mano de obra, y lo repetido que se lleva, los cultivadores chinos encuentran que todo bien calculado, la abundancia de la recolección obtenida por este procedimiento, indemniza cumplidamente el aumento de estos trabajos.

REINO VEGETAL

Hay dos especies de té, negro y verde, que hacen en China un papel muy importante; ambos son muy bonitos arbustos como de metro y medio a dos de altura. Las hojas del té negro son ovaladas, dentadas y consistentes; al año este arbusto se cubre de flores blancas, a las que sobreviene un fruto verdoso que no se usa para tomar. Las hojas del verde son mas pequeñas, verdes y redondas que las otras, su flor de menor dimensión, pero en todo semejantes a la del negro. La provincia de Tche-Kiang produce el mejor té verde, y la de Fou-Kien el negro mas estimado. El té no quiere terrenos planos, y prospera en las pendientes de las colinas, lo mismo que en las montañas expuestas al Sudeste; el terreno seco, pero hondo, le es muy favorable; su cultivo, muy sencillo, consiste en darle dos labores y riegos; para su multiplicación se acodan las plantas.

Ningún género llega a Europa tan desfigurado como el té, porque obligados los chinos a conformarse con las exigencias de los comerciantes extranjeros que quieren hacer un buen negocio con la apariencia de tés superiores, han recurrido a su falsificación para obtener este resultado; de modo que hay hasta una docena de especies de tés preparados, y fábricas en Canton ocupadas exclusivamente en dar a las hojas del té negro el color de verde, por medio de la humedad con el prusiato de hierro, y entra todos los años en el comercio una enorme cantidad de tés averiados, con materias algunas veces nocivas a la salud. El té verde teme excesivamente la humedad, y en cuanto se seca, entra inmediatamente en fermentación, la cual destruye su aroma y acaba por echarle a perder. Por regla general la finura de las hojas, el cuidado que se tiene en su recolección para escoger lo florido, y su desecación, determinan en gran parte su valor y calidad.

El cultivo del moral y la educación de los gusanos de seda se conocen en China desde tiempo muy remoto, y en ninguna otra parte se logra como allí tan excelentes resultados. Además de los cereales, produce muchos árboles frutales y legumbres; las montanas están cubiertas de pinos y fresnos, mezclados con olmos y cedros; la familia toda de palmeras vejeta solo en las provincias meridionales, y si les falta la encina, tienen en su reemplazo la madera de hierro, de una dureza excesiva, y el bambú, tan común como útil entre todos los vegetales, por su aplicación a diversos usos.

Entre los frutos más nombrados por su sabor y perfume, figuran en primer lugar las naranjas, guayaba, melones, tuna (árbol de América) y li-tchi. La caña dulce tiene tan buen éxito en las provincias meridionales, que hasta fines del siglo XVIII ha valido a real y medio el kilogramo de azúcar blanca. También se recoge dos clases de cera, una procedente de las abejas, y la otra de un arbusto; pero a este arbusto hay que aplicarle unos pequeños insectos a fin de que produzcan la cera; al principio del invierno brotan de él unos tumorcillos, que llegan a hacerse del tamaño de avellanas, los nidos están llenos de huevos; se hacen líos de paja y se ponen seis u ocho huevos en cada uno, atándolos a las ramas inclinadas, prefiriendo las que tienen un dedo de grueso; si el arbusto tiene cinco pies de alto, puede soportar dos o tres líos. A mediados de Abril empiezan a cubrirse de hojas, y en fin de Mayo echan la flor; los insectos salen de los huevos, y distribuyéndose por las ramas, practican una hondonada, en la cual se colocan. Desde el 17 de Junio empieza a manifestarse la cera, en la que se eleva un vello muy fino que se espesa con los calores de estío cada vez más, y cubre por todas partes a los insectos, defendiéndolos al mismo tiempo del frio, del calor, de la lluvia y de las hormigas. En Septiembre se desprende la cera, que es muy blanca y reluciente, con una transparencia de más de un dedo de espesor. Los chinos emplean para aclararla una especie de grasa vegetal, de lo que hacen las velas. Con este fruto, del olor, aspecto y consistencia de la cera, fabrican velas, que valdrían más que las nuestras, si las pusiesen mechas de algodón, en lugar de una varita de madera seca y ligera, sacada del sauce o del junco; esta madera no solamente disminuye la claridad de la llama, sino que aumenta el humo y el mal olor.

El árbol de pimienta, del tamaño de nuestro nogal, hacia el mes de Junio se cubre de una guinda color gris, que no tarda en abrirse y manifestar un hueso negro como azabache; el olor que despide este fruto es tan acre y fuerte, que no puede quedarse mucho tiempo en el árbol, y los hombres encargados de la recolección se ven obligados a relevarse continuamente. Tan pronto como la cosecha se extiende al sol, el hueso acaba de desprenderse, y solo se usa para condimento como la pimienta.

REINO ANIMAL

Esta especie está bastante descuidada; los búfalos, toros, carneros y machos cabríos son medianos y de mezquina apariencia; los caballos muy blandos, sin ninguna cualidad a causa del mal pasto que se les da con mucho arreglo. En los combates contra los tártaros han reconocido que su caballería no vale para nada, y huye frecuentemente sólo con oír el relincho de los caballos enemigos.

El cerdo es muy superior. Los ingleses, por medio de cruzar esta especie con la europea, han obtenido una mestiza, conocida con el nombre de anglo-china. El cerdo de China, cuya piel es negra, las patas cortas, los riñones largos y los miembros recogidos, tiene la propiedad de engordar con la mayor facilidad; su carne es sabrosa, y el tocino blanco y duro; su conjunto huesoso, y como de menor volumen que el de los europeos, da muy poco desecho.

Consumen la leche de vacas y cabras sin hacer manteca ni queso, sólo usan la manteca del cerdo y el aceite de higuera.

En las montañas y florestas de las provincias meridionales, se encuentran todavía tigres pequeños, pero el tigre real ha desaparecido completamente; al contrario los monos, que hay muchos en algunos distritos y de la mayor corpulencia. En Chan-Si, y hacia el Norte y Oeste, se infesta algunas veces de manadas de osos, que vienen probablemente de los desiertos de la Tartaria; entonces los Virreyes ordenan batidas generales; pero siempre quedan un cierto número de ellos, que propagan la especie.

Entre los reptiles dañosos, como el cocodrilo, hay muchas serpientes cuya mordedura causa accidentes muy graves. Generalmente se puede decir que es un país muy abundante en caza de gamos, ciervos y corzos.

Lo mismo sucede en los ríos, lagos y canales que están llenos de pesca; esta abundancia es debida a las medidas de precaución tomadas de tiempo inmemorial por el Gobierno, que hace recoger por todas partes con el mayor cuidada los huevos de pescado, y se depositan en los estanques y charcas artificiales, verdaderos criaderos, de donde salen cada año millares de peces de toda especie, que llenan los vacíos causados por la extracción del año anterior.



 

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