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HISTORIA ROMANA CONTADA A LOS NIÑOS - Jules Raymond Lamé Fleury


Índice

 

 



EL SEGUNDO TRIUNVIRATO

Desde el año de Roma 710 hasta el 712 {espacio de 2 años)
 

Segundo triunvirato - Historia romana contada a los niños - Lamé FleuryLos asesinos de César se habían engañado mucho cuando creyeron que todo el mundo les agradecería lo que habían hecho, y no tardaron en arrepentirse, porque el pueblo estuvo muy afligido cuando supo este acontecimiento, y preguntó por qué le habían matado.

Marco Antonio y Lépido eran los principales amigos de César y se enternecieron tanto con su muerte, que hicieron llevar su cuerpo a la plaza pública, donde le pusieron en una cama de marfil para que cada uno pudiese verle por la última vez. Muchos romanos lloraban al ver este espectáculo, pero cuando Antonio les mostró todavía ensangrentada la túnica que César (1) llevaba puesta cuando fue asesinado, se enfurecieron todos y gritaron que era preciso vengar a aquél grande hombre, que había sido padre para ellos, y hacer morir a sus asesinos.

Al decir esto cogieron tizones encendidos de la hoguera donde se quemaba el cuerpo de César, y corrieron a pegar fuego a las casas de Casio, de Bruto y de todos sus amigos; cuando éstos vieron aquel tumulto se fugaron de Roma, pero no se salvaron por eso.

César tenia un sobrino a quién amaba mucho que se llamaba Octavio, era un joven que tenía mucha destreza y habilidad; no se hallaba en Roma cuando fue asesinado su tío, pero cuando supo esta noticia, vino al momento, porque le dijeron que Casio se había hecho su heredero, y que todos sus amigos preguntaban por él.

Antonio y Lépido le recibieron al pronto con mucho placer, porque creyeron que harían de él lo que quisieran, porque era muy niño; pero veréis más adelante que este joven se hizo su señor. Los tres formaron una sociedad como la que  César (2) había hecho en su tiempo con Pompeyo y con Casio para mandar al pueblo y al Senado, y llamaron a esto el Segundo Triunvirato.

Decían los tres que no querían mal a nadie más que a los asesinos de César (3) y que perseguirían a Casio y a Bruto en cualquiera parte donde fuesen; mas empezaron por hacer a los romanos tanto daño como los había hecho Sila, de cuya crueldad podéis acordaros; porque publicaron como él tablas de proscripción, que hicieron perecer un gran número de ciudadanos, la mayor parte porque eran ricos, o porque desagradaban a los triunviros.

Antonio, que era el más malo de los tres, aborrecía mucho tiempo hacía a Cicerón y se aprovechó de la proscripción para hacerle morir. Cicerón no era muy valiente, y cuando supo esto, quiso desde luego embarcarse en un navío que iba a marchar a un país muy lejano; pero los que no están acostumbrados a viajar por mar enferman por lo regular, y Cicerón creyó que no podría acostumbrarse al mar; quiso más volver a su casa de campo, pero no llegó porque estaba todavía en su litera, que era una especie de silla de manos que llevan los hombres sobre sus hombros, cuando los soldados de Antonio llegaron y la cortaron la cabeza.

La mujer de este triunviro, que se llamaba Fulvia, y que a lo menos era tan mala como él, en lugar de tener lástima le atravesó la lengua con una aguja de oro, porque era con la que Cicerón había dicho cosas tan hermosas; aquella mujer tan cruel no gozó mucho tiempo de su mala acción, porque murió de dolor de que su marido no quería ya verla, y éste se casó con Octavia (4), que era hermana de Octavio y una buena y virtuosa princesa.

Sin embargo todos aquellos a quienes los triunviros querían hacer morir, que llamaban proscriptos, no fueron tan apocados como Cicerón, y muchos de ellos hicieron muy buenas acciones, entre otros un hombre llamado Oppio, quien para salvar a su anciano padre, que no podía ya andar, le llevó sobre sus hombros hasta que halló un navío que los condujo a los dos. Todos admiraron el valor y virtud de Appio y cuando volvió a Roma le abrazaban con ternura, porque había sido un buen hijo.

Mientras que así perecían en Roma tantos infelices, Bruto y Casio habían reunido un grande ejército y se preparaban a defenderse contra Octavio y Antonio, que iban a buscarlos con muchos soldados para hacerlos morir.

Una noche que Bruto estaba acostado en una camita en su tienda, vio de repente delante de él a un hombre de una talla y figura extraordinaria. Bruto no era miedoso y sabía que un hombre no debe temer la oscuridad, mas preguntó a aquel hombre lo que quería; éste le respondió: “soy tu mal genio y me volverás a ver en Filipos” y desapareció al momento. Bruto se admiro mucho de aquella aparición, llamó a sus guardias pero nadie había visto nada, y pensó que era un mal presagio para su empresa.

Es preciso que sepáis que Filipos era una ciudad de Grecia donde Casio y Bruto encontraron poco tiempo después al ejército de Antonio y de Octavio. Durante la noche, volvió Bruto otra vez a ver aquel mismo personaje, que desapareció como la primera vez, pero sin decir nada , y ya no dudó de que iba a sucederle una gran desgracia.

En efecto, hubo allí una batalla donde los dos triunviros fueron los más fuertes. Casio murió en la acción, y Bruto quiso mejor atravesarse él mismo con su espada, que ser cogido vivo por sus enemigos.

Hubieran evitado tantas desgracias si no hubieran sido ingratos con César (5), que nunca los había hecho más que beneficios.

__________

(1) En la edición francesa, el original de Lamé Fleury, dice César; el traductor pone "Casio", en lo que parece un error (Nota Editor: Torre de Babel Ediciones).

(2) Anotamos el mismo error del traductor que en la nota anterior.

(3) Ídem.

(4) El traductor pone "Octavio", pero en el original, naturalmente, dice "Octavia" (Nota Editor: Torre de Babel Ediciones).

(5) El traductor comete de nuevo el error citado en las primeras notas (Nota Editor: Torre de Babel Ediciones).

 

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