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César tenia otro amigo llamado
Craso que era muy rico pero que no tenía
tanta virtud como Pompeyo ni tanto talento como
César. Estos tres
hombres reunidos se hicieron tan poderosos que se burlaron de los
senadores y de todo lo que decían de ellos, y su sociedad se llamó un
Triunvirato porque no eran más que tres que mandaban en todo. Voy a
deciros ahora lo que sucedió a cada uno de ellos.
Desde luego Craso quiso hacer la guerra contra los
Partos, que un pueblo
de Asia muy diestro en lanzar flechas fingiendo huir. Pero un día
vinieran a atacar a los romanos con tanto valor que los derrotaron
completamente, y el mismo Craso murió en la acción; como había sido muy
avaro y le gustaba mucho el dinero en vida, el rey de los
Partos le hizo
cortar la cabeza, aunque estaba ya muerto, y mandó que le echasen oro
fundido en la boca diciendo que era preciso hartarle de aquel metal, del
que había estado tan sediento.
César era tan amado de todo el pueblo romano, porque hacía muchas veces
celebrar juegos y espectáculos, y daba dinero a los soldados y a los
pobres, que le dio envidia a Pompeyo y así no tardaron en reñir y se
batieron por mar y por tierra para saber cuál de los dos mandaría al
otro. Pompeyo tuvo que salir de
Roma y César le persiguió con su
ejército para cogerlo vivo, porque no quería que le hiciesen daño.
Al fin se encontraron en un lugar que llaman Farsalia y hubo allí una
gran batalla, pero César eran tan hábil y tan feliz que
Pompeyo tuvo que
fugarse, sin más tiempo que para subir a un navío y escaparse a Egipto,
donde esperaba hallar un asilo.
En aquél tiempo había en Egipto un rey joven, que se llamaba
Tolomeo, y
una joven reina muy hermosa llamada Cleopatra, que era su hermana.
Cuando vieron llegar al pobre Pompeyo, que no sabía ya donde ocultarse,
en lugar de tener lástima de él y ayudarle a escaparse, mandaron que le
matasen y que se enviase su cabeza a César, creyendo que éste horroroso
regalo la daría gusto; pero cuando lo vio, César lo sintió mucho y
echó
a llorar, porque como ya os he dicho, Pompeyo había sido antes su amigo.
El malvado rey Tolomeo se arrepintió muy pronto de esta mala acción,
porque en lugar de recompensarle César le hizo poner en la cárcel y
quiso que su hermana Cleopatra reinase en su lugar, habiéndole parecida
tan hermosa que no la pudo negar nada. Tolomeo quiso escaparse de su
prisión, pero al pasar un gran río se ahogó.
César no estuvo mucho tiempo en Egipto porque se volvió a
Roma, donde en
lugar de vengarse de sus enemigos recibió a Cicerón y a todos los amigos
de Pompeyo como si siempre hubiesen sido los suyos. Hizo dar a los
pobres trigo y dinero, y le hicieron dictador como lo había sido
Sila;
pero no quiso que hiciesen mal a nadie, y casi todo el pueblo le amaba a
causa de su dulzura.
Sin embargo, había todavía muchos senadores y otros romanos que estaban
enfadados con él porqué quería ser solo el señor de todos; pero sus dos
más crueles enemigos eran Casio y
Bruto, a quienes había concedido la
vida después de la batalla de Farsalia.
Bruto era de la familia del que había expulsado a los
Tarquinos, cuya
historia ya os he confiado, y era un hombre feroz, pero intrépido. Los
dos resolvieron matar a César cuando fuese al Senado, creyendo que
harían una acción con la que todos estarían contentos.
No ignoraba César que muchas gentes querían matarle; pero como no hacía
mal a nadie no creía que se atreviesen a hacérselo a él; se presentó
pues en medio de los senadores, según su costumbre, más apenas entró
cuando algunos se arrojaron sobre él y le dieron de puñaladas.
César
quiso al pronto defenderse, pero cuando vio a Bruto a quien amaba
avanzar también para herirle, dijo estas palabras: "¡y tú también
Bruto!"
Se cubrió después la cabeza con su toga y cayó muerto al pie de la
estatua de Pompeyo.
Estoy seguro que esta historia os ha dado pena, porque
César no era malo,
vais a ver muy pronto lo que sucedió a los que hicieron esta mala
acción, de la que fueron castigados según merecían. __________
(1) Aquí el
traductor dice "la guerra y que hoy llaman Francia a España y a las
Galias, y que es el país donde vivimos.", en una frase confusa, y que
preferimos corregir (Torre de
Babel Ediciones). |