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El evangelio del Buddha - Pablo Carus

 

Glosario de términos buddhistas Índice

 

 

PREDICACIÓN DEL BUDDHA

LIX.— INSTRUCCIONES (1)

1. He aquí lo que he oído. Los bhikshus fueron hacia el Bienaventurado y saludándole con las manos juntas, le dijeron:

2. «¡Oh, Maestro! Tú que todo lo ves, deseamos aprender; nuestros oídos están prontos a oír; tú eres nuestro instructor, tú eres incomparable. Destruye nuestra duda, enséñanos el Dharma sagrado; ¡oh tú!, cuya inteligencia es grande, habla en medio de nosotros; ¡oh tú!, que todo lo ves como el señor de mil ojos, rey de los dioses.

3. Preguntamos al Muní, a la gran inteligencia, que ha atravesado el torrente, que ha llegado a la otra ribera, que es bendito y fuerte, cómo un bhikshu irá rectamente en el mundo después de salir de su casa y haber desterrado todo deseo.»

4. El Buddha, dijo:

5. «Venza el bhikshu su pasión por los placeres humanos y celestes, y entonces, habiendo vencido la existencia, cumplirá el Dharma. Ese bhikshu irá rectamente por el mundo.

6. El que ha destruido sus deseos, el que se ha libertado del orgullo, el que ha subyugado todas las formas de la pasión y domina perfectamente feliz y firme de espíritu, ese irá recto por el mundo.

7. Es fiel aquel que posee ciencia; ve el camino que conduce al Nirvana, aquel que es independiente y que puro y victorioso ha levantado el velo de sus ojos. Ese irá recto por el mundo.»

8. Los bhikshus dijeron: «En verdad, ¡oh Bhagavatl, que es así; aquél que sea bhikshu viva así, y dominando y desligándose de todos los lazos irá rectamente por el mundo.»

9. Y el Bienaventurado, añadió:

10. «Lo que debe hacer aquél que aspire a conseguir la tranquilidad del Nirvana, sea conveniente y recto, consciente y dulce, no enorgulleciéndose por ello.

11. Ninguno de vosotros engañe o menosprecie al otro; que ninguna idea ni ningún resentimiento infrinja a su prójimo.

12. Dichosa es la soledad del hombre pacífico que conoce y contempla la verdad. Feliz el que se mantiene firme y permanece siempre bajo su guarda. Feliz el que no tiene disgustos ni deseos. La victoria sobre la obstinada vanidad, en verdad que es la dicha suprema.

13. Cifre cada uno su placer en el Dharma, su deleite en el Dharma, afírmese en el Dharma y sepa examinarlo, no provoque ninguna cuestión que manche el Dharma, y emplee su tiempo en meditar sobre sus sublimes verdades.

14. Un tesoro en el fondo de un pozo no sirve a nadie y fácilmente puede perderse. El verdadero tesoro, amasado por la caridad y la piedad, la templaza y el dominio sobre sí mismo o por los actos meritorios, está en seguro y no puede desaparecer. No se ha conquistado despojando o quitándolo a otro, y ningún ladrón puede robarlo. Cuando muere, el hombre debe abandonar la pasajera opulencia mundana, pero lleva consigo el tesoro de sus actos virtuosos. Haga el sabio buenas acciones; son un tesoro que no puede perderse.»

15. Entonces los bhikshus loaron la sabiduría del Tathagata:

16. «¡Tú has pasado más allá del dolor, tú eres santo! ¡Oh Iluminado!, vemos en ti al hombre que ha destruido sus pasiones. Tú eres glorioso, reflexivo y grande. Tú has puesto fin al dolor y nos has sacado de duda.

17. Porque has visto nuestro ardiente deseo y nos has quitado la duda, te adoramos a ti, ¡oh Muní, que has obtenido el mayor provecho en los caminos de la sabiduría!

18. Has despejado y esclarecido la duda que teníamos antes, ¡oh tú, que ves con claridad! En verdad que eres un Muní perfectamente iluminado y no hay obstáculo para ti!

19. Todas las penas se han disipado y destruido; tú estás tranquilo, enérgico, firme y eres verídico.

20. Adorémoste, ¡oh noble Muní!; adorémoste ¡oh el mejor de los seres! En los mundos de los hombres y de los dioses, nadie te iguala.

21. Tú eres el Buddha, el Maestro, el Muní vencedor de Mara; después de haber destruido el deseo, has franqueado el torrente y haces pasar esta generación a la otra orilla.»

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(1) Fuentes: Sutta Nipata, 58-62, 25, 147, 54; Mahavagga 1. 5, 4; Buddha, ein Leben 118; Buddhism 127. Compárese Mat. VI, 20.

 

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