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El evangelio del Buddha - Pablo Carus

 

Glosario de términos buddhistas Índice

 

 

Consolidación de la religión del Buddha

XXXVII.- EL CISMA (1)

1. Mientras el Bhagavat residía en Kosambi, un bhikshu fue acusado de haber cometido una falta, y como rehusase reconocerla, la comunidad pronunció contra él sentencia de expulsión.

2. Pero aquel bhikshu era un sabio. Conocía el Dharma, había estudiado las reglas de la Orden y era sabio, instruido, inteligente, bien dispuesto y dócil a someterse a la disciplina. Y dirigiéndose a los que eran sus compañeros y amigos entre los bhikshus, les dijo: «Esto no es una falta, amigos míos; no hay motivo para una sentencia de expulsión. Yo no soy culpable. El juicio de ellas es ilegal y no tiene valor, y así me consideraré siempre como miembro de la orden. Que los venerables hermanos me asistan en la defensa de mi derecho.»

3. Los del partido del hermano expulsado fueron hacia los bhikshus que le sentenciaron y les dijeron: «Eso no es una falta»; mientras que los que habían pronunciado la sentencia replicaban: «Pues, sí, es una falta”.

4. Tanto crecieron las disputas y las contiendas, que el Sangha se dividió en dos partidos que mutuamente se injuriaban y difamaban.

5. Y todos estos sucesos fueron contados al Bienaventurado.

6. Entonces el Bhagavat fue al sitio donde estaban los bhikshus que pronunciaron la sentencia de expulsión, y les dijo: «No creáis, ¡oh bhikshus!, que podéis pronunciar la expulsión contra un bhikshu, cualquiera que sean los hechos de la causa, diciendo sencillamente: Nos parece que es así, y por esto nos place obrar así contra nuestro hermano. Que esos bhikshus que pronuncian ligeramente una sentencia contra un hermano conociendo el Dharma y las reglas de las Ordenes, sabio, prudente e inteligente, modesto, dócil y presto a someterse a la doctrina, tengan en mucho el causar divisiones. No deben pronunciar una sentencia de expulsión contra un hermano, sencillamente porque rehúse reconocer su falta.

7. Luego el Bhagavat se dirigió donde estaban los amigos del expulsado, y les dijo: «No creáis ¡oh bhikshus! que si cometéis una falta, no tenéis necesidad de expiarla, diciendo: «No hemos faltado.» Cuando un bhikshu ha cometido una falta que no considera como tal, mientras la comunidad cree lo contrario, debe pensar: «Esos hermanos conocen el Dharma y las reglas de la Orden; son sabios, prudentes, inteligentes, modestos, dóciles y prestos a someterse a la doctrina; es imposible que obren contra mí por egoísmo, por maldad, por error o por miedo. Que tenga en cuenta que es la causa de divisiones, y reconozca más bien su falta, según la autoridad de sus hermanos.»

8. Los dos partidos continuaron observando el Upavasatha y los actos del culto independientemente; y cuando su conducta fue referida al Bienaventurado, decidió que la observancia del Upavasatha y la celebración de los actos religiosos eran inatacables, legales y válidos para los dos partidos. Porque, dijo: «Los bhikshus que están por el hermano expulsado, constituyen una comunidad diferente de los que han pronunciado la sentencia. Hay hermanos venerables en ambas; y puesto que no se entienden, dejémosles observar el Upavasatha y celebrar los actos del culto separadamente!»

9. Y el Thagavat reprendió a los bhikshus divididos, diciendo:

10. «Las gentes vulgares hacen mucho ruido; ¿pero qué debe vituperarse cuando las divisiones nacen en el Sangha? El odio no se calma en los que piensan: «Me han injuriado; se me ha hecho injusticia; me han hecho mal.»

11. Porque no es por el odio como se apacigua el odio. El odio se apacigua por el amor. Es una ley eterna.

12. Algunos no conocen la necesidad del imperio sobre sí mismos; si son cuestionadores, no podemos disculpar su conducta. Pero los que tienen más instrucción deben aprender a vivir en concordia.

13. Si un hombre encuentra un amigo prudente que vive rectamente y es siempre dueño de sí, puede vivir con él al abrigo de todos los peligros, feliz y reconocido.

14. Pero si no encuentra un amigo que viva rectamente y que congenie, que viva solo, como el rey que abandona su reino y los cuidados del reinado para entregarse a una vida retirada, como un elefante solitario en el bosque.

15. Con los locos no se puede vivir. Y es mejor que vivir con gentes egoístas, vanas, querellosas y obstinadas, que el hombre marche solo.»

16. Y el Bienaventurado pensó para sí: «No es una tarea fácil instruir a esos locos y testarudos.» Y levantándose de su puesto, se retiró.

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(1) Fuente: Mahavagga, X, 1, 2, 1-2, 20.

 

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