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El evangelio del Buddha - Pablo Carus

 

Glosario de términos buddhistas Índice

 

 

Consolidación de la religión del Buddha

XXXI.- JIVAKA, EL MEDICO (1)

1. Mucho antes que el Bienaventurado alcanzase la iluminación, la mortificación voluntaria había estado en uso entre los que anhelaban la salvación. El objeto final que se les ofrecía era la liberación del alma de todas las necesidades corporales y, finalmente, del propio cuerpo. Así evitaban todo lo que podía constituir un lujo en la alimentación, para la morada y los vestidos, y vivían como las bestias salvajes en los bosques. Algunos iban desnudos, mientras otros se vestían con los harapos recogidos en los cementerios y en los estercoleros.

2. Cuando el Bienaventurado renunció al mundo, reconoció bien pronto el error de los gymnosofistas, y considerando indecente el uso de ellos, se cubrió con harapos arrojados a la basura.

3. Y cuando alcanzó la iluminación y repudió todas las mortificaciones inútiles, el Bienaventurado continuó mucho tiempo, como sus bhikshus, llevando los harapos arrojados en los cementerios y a las basuras.

4. Pero habiendo acaecido que los bhikshus fueran atacados de enfermedades de todas suertes, el Bhagavat les permitió y ordenó explícitamente el uso de medicinas, y entre otras, todas las veces que fuere preciso el uso de ungüentos.

5. Uno de los hermanos se lastimó un pie y el Buddha ordenó a los bhikshus que llevasen calzado.

6. Luego ocurrió que una enfermedad hirió al propio cuerpo del Bienaventurado, y Ananda fue a buscar a Jivaka, médico del rey Bimbisara.

7. Y Jivaka, fiel creyente del Santo, trató el Bienaventurado con remedios y baños hasta que el cuerpo del Bhagavat se restableció completamente.

8. Por entonces Pradyota, rey de Ujjayini, fue atacado de ictericia, y Jivaka, el médico del rey Bimbisara, fue consultado. Y cuando el rey Pradyota recobró la salud, envió a Jivaka un precioso vestido. Y Jivaka dijo: «Este traje está hecho con la mejor clase de estofa, y nadie es digno de llevarlo como el Bienaventurado, el Perfecto, el Santo Buddha o el rey de Magadha, Sainya Bimbisara.»

9. Jivaka entonces cogió el vestido y llegó donde estaba el Bhagavat, se acercó a él, le saludó respetuosamente, y sentándose a su lado, le dijo: «Señor, yo pido una gracia al Bienaventurado

10. El Buddha respondió: «Los Tathagatas, Jivaka, no otorgan ninguna gracia sin saber antes de qué se trata».

11. Jivaka dijo: «Señor, se trata de una petición conveniente e irreprochable.»

12. «Habla, Jivaka., dijo el Bienaventurado.

13. «El Señor del mundo, el Bhagavat, no lleva sino ropas hechas con harapos recogidos en los montones de basura y en los cementerios, como la congregación de los bhikshus. Ved, Señor, el rey Pradyota me ha enviado este vestido, el mejor, el más perfecto, el más bello, el más precioso y el más noble que puede hallarse. Señor del mundo: que el Bhagavat se digne aceptar de mí este vestido y que permita a la congregación de los bhikshus llevar trajes laicos.»

14. El Bienaventurado aceptó el vestido, y después de haber pronunciado un discurso religioso, habló así a los bhikshus:

15. «El que quiera puede llevar los harapos de las basuras; pero al que le agrade puede aceptar vestidos. Escojáis los unos o los otros, yo lo aprobaré.»

16. Cuando el pueblo de Radjagriha oyó decir: «El Bienaventurado ha permitido a los bhikshus llevar ropas laicas», los que tenían intención de dar, se regocijaron; y en un solo día fueron ofrecidas muchos miles de ropas a los bhikshus por los habitantes de Radjagriha.

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(1) Fuente: Mahavagga, VIII, 23, 36.

 

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