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El evangelio del Buddha - Pablo Carus
Introducción

 

Glosario de términos buddhistas Índice

 

 

Introducción

II.- SAMSARA Y NIRVANA

1. ¡Mirad alrededor vuestro, y contemplad la vida!

2. Todo es pasajero, nada dura. Es nacimiento y muerte, desarrollo y perecimiento, combinación y disolución.

3. La gloria del mundo aseméjase a una flor; está en plena floración por la mañana y se marchita al calor del día.

4. A cualquier parte que miréis está el acoso y el empuje, la carrera ávida de placeres, el miedo al dolor y a la muerte, la feria de las vanidades y la llama de los ardientes deseos. El mundo está lleno de cambios y de transformaciones. Todo es Samsara.

5. ¿No hay nada permanente en el mundo? En la inquietud universal ¿no hay un lugar de reposo donde nuestro corazón agitado pueda hallar la paz? ¿No hay nada eterno?

6. ¿No cesará nunca la angustia? ¿No se extinguirán los ardorosos deseos? ¿Cuándo podrá estar calmo y tranquilo el espíritu?

7. El Buddha, Nuestro Señor, se ha afligido por los males de la vida. Ha visto la vanidad de la dicha del mundo, y ha buscado la salvación en algo que no se marchita, que no perece y que permanece siempre.

8. Los que aspiráis a la vida, sabed que la inmortalidad se oculta en la calidad del ser perecedero. Los que deseáis una dicha que no contenga los gérmenes de la inquietud o del disgusto, seguid los consejos del gran Maestro, y seguid una vida de rectitud. Los que deseáis ávidamente las riquezas, venid y recibiréis los tesoros eternos.

9. La verdad es eterna; no conoce ni el nacimiento ni la muerte; no tiene comienzo ni tiene fin. Llamad a la verdad ¡oh mortales! Que la verdad se posesione de vuestras almas.

10. La verdad es la parte inmortal del espíritu. La posesión es la verdad, es la opulencia, y una vida de verdad es la dicha.

11. Estableced la verdad en vuestro espíritu, porque la verdad es la imagen de lo eterno. Ella dibuja; es su retrato lo inmutable; revela lo que dura siempre; la verdad da a los mortales el don de la inmortalidad.

12. El Buddha es la verdad; que el Buddha habite en vuestro corazón. Extinguid en vuestra alma todo deseo extraño al Buddha, y al fin de vuestra evolución espiritual seréis semejante a Él.

13. La parte de nuestra alma que no puede llegar a ser Buddha, debe perecer; porque no es sino pura ilusión y una no realidad; esa es la fuente de vuestros errores y la causa de vuestra miseria.

14. Podéis hacer inmortal vuestra alma llenándola de verdad. Haceos semejantes a los vasos propios para recibir la ambrosía de las palabras del Maestro. Purificaos del pecado y santificad vuestra vida. No hay otro medio de alcanzar la verdad.

15. Aprended a distinguir el yo y la verdad. El yo es la causa del egoísmo y la fuente del pecado; la verdad no se liga a ningún yo; es universal, y conduce a la justicia y a la equidad.

16. La personalidad, que parece el ser de los que quieren su yo, no es ni lo eterno, ni lo inmortal, ni lo imperecedero. No busquéis la personalidad, sino la verdad.

17. Si libramos nuestras almas de sus mezquinas personalidades; si no queremos el mal para otro y nos hacemos puros como un diamante claro que refleja la luz de la verdad, esa radiante pintura aparecerá en nosotros reflejando las cosas como son, sin mezcla de ardorosos deseos, sin la deformación de la ilusión engañosa, sin la agitación de la gran inquietud del pecado.

18. El que busca el yo debe distinguir entre el falso y el verdadero yo. Su yo y su egoísmo son el falso yo. Ambos son ilusiones sin realidad y son compuestos perecederos. Únicamente aquel que identifica su yo con la verdad alcanzará el Nirvana, y el que alcance el Nirvana alcanzará el estado de Buddha; y adquirido el más grande de los honores, llegará a ser lo que es eterno e imperecedero.

19. Todos los compuestos deben disolverse de nuevo; los mundos se desharán en pedazos y nuestras individualidades se triturarán; sólo las palabras del Buddha son eternas.

20. La extinción del yo es la salvación; la aniquilación del yo es la condición de la iluminación; la desaparición del yo es el Nirvana. Feliz el que cesa de vivir para el placer y reposa en la verdad. En verdad, que su calma y su tranquilidad de espíritu son la más alta felicidad.

21. Refugiémonos en el Buddha, porque él ha encontrado lo perdurable en lo perecedero. Busquemos refugio en lo que es inmutable en medio de los cambios de la existencia. Busquemos refugio en la verdad que se ha establecido por medio de la luz del Buddha.

 

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