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1. Buscando al buey

En los prados de este mundo, buscando al buey, sin descanso,
voy apartando las altas hierbas.
Siguiendo ríos sin nombre, perdido entre los confusos senderos de
lejanas montañas,
desesperado y exhausto, no puedo encontrar al buey.
Oigo únicamente el canto nocturno de los grillos, en el bosque.
Comentario:
El buey nunca se ha extraviado. ¿Qué necesidad tenemos de buscarlo?
Si no lo encuentro es sólo porque me he separado de mi verdadera
naturaleza. Confundido por los sentidos, he perdido incluso su
rastro. Lejos de mi hogar, veo muchas encrucijadas, pero desconozco
cuál es el camino bueno. La avidez por las cosas y el temor de
perderlas, el bien y el mal, me perturban y aturden. |