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2.
¿Qué es eso de la filosofía?
Comienza
indicando que hay problemas en la
definición de la filosofía;
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No
hay progreso en la filosofía; no es posible establecer una
"filosofía perenne"; sólo las preguntas y los temas son
constantes; aunque sea verdad que se da cada vez mayor profundidad,
rigor y sutileza en los análisis. Preguntas que no pueden resolverse
mediante experimentos de laboratorio.
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La
filosofía, a diferencia de otras disciplinas, necesita
dar cuenta
de sí misma. La naturaleza de la filosofía es una cuestión
interna a la filosofía misma.
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El
rasgo más característico y llamativo de la filosofía es el radical desacuerdo que parece existir sobre todos y cada uno de los
planteamientos filosóficos, los métodos de análisis y las
soluciones propuestas.
Han sido varias las filosofías que buscaban una fundamentación científica
de su actividad, pero todas ellas han conducido al fracaso, incluso la última
y más elaborada, aquella que considera la filosofía como un saber acerca
del saber; en primer lugar, no todo lo que nos muestra la historia de la
filosofía permite que identifiquemos filosofía con análisis del
lenguaje; en segundo lugar, ni siquiera en esa escuela hay unanimidad.
Moisés
concluye que es un error intentar
hacer de la filosofía una ciencia estricta, pues la filosofía no es
una ciencia ni puede serlo. Razones:
a)
la manifestación personalista del pensamiento filosófico; la participación de la subjetividad;
b)
la filosofía tiene una especial relación con la praxis; nunca puede aspirar a ser exclusivamente teoría;
c)
finalmente, no es posible definir la
filosofía porque ésta no
tiene una dimensión esencial; el término filosofía tendría un
valor meramente pragmático, sería una mera etiqueta.
Sin embargo hay problemas, libros e investigadores fácilmente
calificables de filósofos y filosóficos.
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4.
Los orígenes del pensamiento filosófico
a)
¿Por qué los orígenes?
-
Los
problemas filosóficos no han surgido de la nada; tienen un origen histórico;
la filosofía del presente es de alguna forma resultado de la filosofía
que la ha precedido.
-
Toda
filosofía occidental es filosofía griega: es continuación del estilo
de reflexión que los griegos descubrieron.
La mirada hacia el pasado de la filosofía y especialmente hacia su
nacimiento, se constituye en requisito imprescindible para comprender y
asumir la tarea que en el momento histórico presente le corresponde.
b)
Cambio de rumbo en el pensamiento. ¿Por qué surgió la filosofía?
La filosofía, al igual que el mito y la religión, surge para responder
a necesidades prácticas.
El principal sentido y objetivo de los mitos, la religión y la filosofía
consiste en interpretar el mundo natural y humano, y merced a dicha
interpretación conseguir eliminar el misterio, la sensación de lejanía
que tiene la realidad para el hombre.
La
civilización griega sustituyó el pensamiento mítico-religioso por el
pensamiento racional, el mito por el logos;
con el pensamiento racional intentó dar una solución a sus problemas y
necesidades. El universo de los dioses poco a poco irá perdiendo
protagonismo, para cederlo progresivamente al hombre. El hombre intentará
hacerse dueño de su destino por medio del poder de su propia reflexión,
con la cual intentará comprender el mundo para estructurarlo, modificarlo y
cambiarlo. Esta tarea histórica correspondió a una nueva clase de hombres,
los filósofos, que sucedió a los sacerdotes y profetas, y que acudiendo a
la razón modificaría el curso de la historia humana.
Sólo la verdad y la objetividad es eficaz, y sólo ella podrá
librar a los hombres de la esclavitud frente a los poderes de la naturaleza.
La exigencia de racionalidad científica que busca comprender la naturaleza
se constituye en requisito imprescindible que permitirá a los hombres ser
dueños de su propio destino. Cuando los primeros filósofos se afanan por
fundar una ciencia de la naturaleza que ofrezca una interpretación objetiva
del mundo, lo que están pretendiendo
es la construcción de un saber que sea realmente eficaz. Esto es
precisamente lo que explica la aparición de la filosofía: la auténtica
eficacia, que es lo que justifica la actividad del pensar, sólo era posible
con la reflexión racional; la interpretación del mundo, que nos da el
conocimiento teórico, se constituye en requisito imprescindible para su
transformación. Es cierto que la eficacia práctica no es
inmediatamente visible, ni muchas veces posible, pero no es menos cierto que
la actividad filosófica y científica se constituyen en la única garantía
de progreso real para los individuos y las sociedades. La perspicacia y la
genialidad de los primeros filósofos, que buscaron soluciones reales
los problemas de la sociedad en que vivían, fue el advertir que el espíritu
meramente práctico que huye de la teoría era enormemente limitado, al
igual que la llamada "sabiduría popular" basada en la simple
acumulación de experiencias, que estaba llena de elementos supersticiosos y
rutinarios que inevitablemente impedirían el progreso.
La nueva perspectiva se inició rechazando los viejos modos de pensar
que estaban contenidos en las grandes creaciones poéticas. El modelo
existente de la civilización griega se encontraba expuesto en sus poetas,
especialmente en Homero, que fueron los educadores del pueblo. Por ello la
filosofía aparece como una crítica de la poesía, crítica que se
dirige no a la forma sino al contenido. La educación poética resultaba ya
inservible y superada, y por eso propusieron una nueva forma de educación
basada en la razón. Pero al cambiar el contenido cambió
también el estilo de lenguaje. De esa forma, frente a la solemnidad y a
la magia de la poesía, el lenguaje filosófico aparece revestido con los
caracteres de la sobriedad, la sencillez y la austeridad.
Los filósofos criticaron a la
poesía porque ésta era incapaz de alcanzar la objetividad y precisión que
la vida práctica exigía. Las soluciones contenidas en la épica homérica
carecían de rigor, y su competencia en la solución de todos los problemas
era simplemente aparente.
De todas formas, la sustitución del pensamiento poético por el
filosófico no significó la completa y súbita ruptura del pensamiento
tradicional; la separación y sustitución fue lenta y progresiva y la instauración
de una vida conforme a la razón fue en realidad un programa
a realizar con el que todavía estamos comprometidos. Los primeros filósofos
fueron los que iniciaron el cambio al empeñarse en un discurso sobre el
mundo de la naturaleza y del hombre que se ofrecía como un logos y no como un mythos.
Dos aspectos importantes de
la actividad reflexiva de los primeros
filósofos:
-
nunca
pensaron que la filosofía fuese una actividad meramente crítica:
pretendieron ofrecer soluciones a los problemas de una determinada
sociedad y eso les obligó a ejercer la crítica contra la
superstición y los prejuicios de la conciencia mítico-religiosa, pero
ellos buscaron resultados; quisieron y en gran parte lograr sustituir el
viejo modelo de cultura y de civilización por uno nuevo;
-
los
filósofos no entendían en absoluto la filosofía como una actividad
puramente especulativa, su meta no consistió en el puro goce de una
actividad exclusivamente contemplativa, sino que pretendieron responder
a exigencias reales y solucionar problemas concretos. Creyeron
que el objetivo final del conocimiento no era "el conocer por el
conocer" sino el dominio y la posesión de la naturaleza, único
medio que podía proporcionar a los hombres su bienestar.
El objetivo del conocimiento filosófico no es que sus poseedores
sean ellos felices, lo que importa es que la ciudad entera sea feliz, así,
para Platón la filosofía es el "uso del conocimiento para el
provecho del hombre". Pero
una adecuada y justa ordenación de la vida humana a nivel
individual y colectivo sólo es posible a partir del verdadero
conocimiento del mundo, de la sociedad y de uno mismo. La
teoría no puede ser sacrificada o absorbida por la acción, que sigue
necesitando del pensamiento y, en alguna medida al menos, también del
pensamiento filosófico.
c)
Los "iniciadores" del pensamiento filosófico. ¿En qué
consistió su filosofía?
La
filosofía y la ciencia de las que brotó la civilización occidental fueron
invenciones griegas. Pero no tuvo lugar en la Grecia continental sino en
la Grecia marinera, en las colonias griegas situadas
en las costas de Asia Menor.
El
comercio, la libertad política y el espíritu de aventura y de riesgo
propios de pueblos navegantes tuvieron mucho que ver con el nacimiento de la
filosofía. Fue Mileto,
opulenta ciudad comercial de la Jonia, fundadora de innumerables colonias,
la que, en el siglo VI antes de Cristo, iba a ver el nacimiento de los
primeros pensadores que iniciaron un tipo de actividad intelectual que iba a
recibir posteriormente el nombre de filosofía.
Su actividad estuvo
siempre marcada por unos objetivos estrictamente prácticos, fijados por la
fundación de las colonias. Fueron consejeros políticos, técnicos de la
colonización y maestros de la verdad, pero al buscar la verdad de las cosas
quisieron esclarecer los múltiples fenómenos con los que los viajeros y
los colonizadores se iban a encontrar. Su
curiosidad intelectual estuvo siempre al servicio de necesidades prácticas.
Su ciencia de la naturaleza tenía como objetivo dominar el mundo haciéndolo
inteligible, eliminando, en consecuencia, los factores misteriosos y
desconocidos. Al buscar las causas reales de las cosas quisieron quitar a lo
desconocido su misterio haciéndolo familiar al hombre.
Cuando Tales
predice el eclipse de sol que tuvo lugar el 28 de Mayo de 585 a.C., y lo
explica como algo que sucede de acuerdo con el curso natural de las cosas, y
no debido a la ira de los dioses, está posibilitando que los hombres,
mediante el verdadero conocimiento de ese fenómeno, puedan escapar de la
servidumbre de la superstición.
La obra de Anaximandro
aparece claramente unida a la colonización milésica; fue el primero en
trazar un mapa del mundo, de gran importancia para los viajes tanto por mar
como por tierra, pero destaca sobre todo por el carácter secularizador y
profano que da a todas sus explicaciones. En
su cosmología no hay lugar para lo sobrenatural o lo mítico. En sus
explicaciones sobre la formación de los cuerpos celestes, o sobre los
eclipses, terremotos, o los distintos fenómenos meteorológicos como
truenos, relámpagos, rayos, huracanes, tifones, etc., percibimos una clara
exigencia de racionalidad científica que no deja lugar para las
intervenciones de los dioses.
Anaxímenes también elimina por completo lo sobrenatural en su
interpretación del mundo. Los dioses no intervienen para nada en el
devenir cósmico. Con él, lo mismo que en los otros milesios, el
pensamiento ha vuelto las espaldas a la religión para encaminarse hacia una
interpretación objetiva del universo, que haga a éste inteligible y, por
tanto, se le pueda controlar y modificar en función de las necesidades
humanas.
Podemos, pues, referirnos
a los milesios como a unos humanistas
ilustrados que con su pensamiento contribuyeron a quitar protagonismo a
los dioses para dárselo a los hombres. Ellos y sus seguidores libraron a
sus pueblos de las supersticiones de todo tipo que los mantenían
esclavizados. Con ellos las "luces" se instalan lentamente. La
historia de la razón que en ese momento comienza no será lineal ni homogénea,
sino plural y variada, llena de contradicciones, y a veces parece haber
abdicado ante nuevas formas de fe que oscurecieron o barrieron la obra de la
razón griega, pero ésta, hasta el presente, siempre ha sido capaz de
renacer para instaurar ese orden de la razón que puede permitir a los
hombres el logro de un mundo de bienestar y de libertad.
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