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J. Moreno Castelló - Psicología Elemental
1ª parte - Psicología empírica - Cap. I - Psicología
Artículo II. División del estudio de la Psicología
Para lograr el conocimiento acabado de un objeto cualquiera, puede y debe
servirse la mente de algunas operaciones auxiliares, ya que la
limitación de la inteligencia humana no permite la visión clara y
distinta del objeto, desde el momento mismo en que el sujeto dirige
sobre él su atención. Hay necesidad de analizar, o sea descomponer
mentalmente el todo en sus partes, estudiando éstas con separación; los
accidentes fuera de las substancias; las cualidades como independientes
del ser en quién radican. De este modo podemos informarnos cumplidamente
de las partes, modos, formas, relaciones, etc., para reconstituir el
objeto por medio de la síntesis y dar por terminado su conocimiento.
El estudio del alma humana abraza dos partes principales, las cuales se
completan recíprocamente. La primera lleva la denominación de
empírica y
la segunda de racional. Estos nombres dan a entender no solo el aspecto
bajo el cual se considera el objeto que intentamos conocer, sino a la
vez el medio o instrumento de que el alma se vale para el conocimiento
de sí misma.
Aquella primera parte, o sea la llamada
empírica, estudia al alma en la
extraordinaria variedad de manifestaciones que ofrece su actividad, y el
instrumento que el alma emplea es el de la observación que dirige sobre
sí misma, por medio de la conciencia psicológica.
La segunda parte, que hemos denominado
racional, recoge todos los datos
suministrados por la empírica, y con esa luz, penetra, digámoslo así, en
el ser substancial y logra descubrir las propiedades o atributos esenciales, empleando para alcanzar tal resultado, el admirable discurso de su
razón.
En la Psicología empírica se comprende el estudio de las facultades del
alma, el cual recibe el nombre genérico de Dinamilogía y ésta a su vez
comprende el de cada una de las facultades, designándose con los
específicos de Esthética a la parte consagrada al estudio de la
sensibilidad; Noología, a la que trata del entendimiento;
Prasología a
la que se ocupa de la voluntad. Y, finalmente, cae también bajo el
dominio de la observación interna, otra especie de actos originados de
un principio o fuerza, estrechamente relacionada con la naturaleza
inferior, o sea la animal, a cuyo principio de acción se da el nombre de
instinto.
Propio es de la parte segunda,
Psicología racional, la investigación de
las propiedades o atributos que afectan a la naturaleza y esencia del
ser substancial dotado de aquella actividad, y cuyas manifestaciones
son tantas y tan variadas. Y por medio de una interesante operación de la
razón humana, llamada raciocinio, lograremos entender que el alma, esa
realidad que tiene en sí misma el principio de su acción, como afirmaba
el antiguo filósofo Aristóteles, posee singulares atributos encarnados
en su naturaleza, y cuyos nombres dejamos apuntados en la definición del
alma.
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