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J. Moreno Castelló - Psicología Elemental
2ª parte - Psicología racional - Cap. I - Substancialidad del alma
humana
Artículo ii - Simplicidad del alma humana
Acreditada ya la substancialidad del alma, vamos a demostrar que esta
substancia es simple, es decir que carece de partes.
Esta carencia de partes en el alma se refiere tanto a su constitución,
si la consideramos como un todo, cuanto a su esencia o naturaleza. Lo
primero significa que no tiene partes integrantes, que darían por
resultado la cantidad. Y lo segundo da a entender que no existen el
alma elementos constitutivos y sí uno sólo y único.
Puesto que la razón es el medio de que ahora nos valemos para discurrir
y averiguar cuáles sean los atributos del alma, invoquemos el principio
racional y universal de que ningún efecto puede aventajar en naturaleza
a la causa que le produce, y fácilmente entenderemos, por las
operaciones del alma, que no son sino sus efectos, que el alma posee la
simplicidad.
Con efecto, el pensamiento es simple; el alma es su principio, luego el
alma es simple.
Si la substancia sujeto del pensamiento constase de partes, el
pensamiento sería propio de una, de varias o de todas. Si lo fuera de
una sola, ella sería propiamente el alma, y esa una habría de ser
simple, como causa del pensamiento simple, y por lo tanto
indescomponible e inextensa. Si le supusiéramos como virtud de varias o
de todas, además de que tendríamos noticia por la conciencia de la
extraña multiplicidad, ¿cómo se puede considerar dividido el
pensamiento, ni la idea, ni aún la sensación misma?
La propia unidad de la conciencia, cuyo testimonio es fehaciente, se
opone a semejante suposición. Ella nos dice que el alma es el sujeto de
todos los actos, y el solo que compara y juzga; y el principio y la
causa de numerosas funciones, y que además posee la virtud reflexiva,
impropia de la materia.
Para negar la simplicidad del alma, se ha supuesto una perfecta
comunicación entre sus partes constitutivas. La misma unidad de la
conciencia rechaza y destruye esta arbitraria hipótesis. No sólo carece
de apoyo en la experiencia, sino que la unidad habría desaparecido al
dividirse en tantas partes cuantas fuesen las del alma.
La realidad ofrece la más cumplida solución a las dificultades
expuestas; un solo ser simple, una sola substancia que carece de partes
y que es el único elemento y sujeto que en el hombre siente, piensa y
quiere.
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