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J. Moreno Castelló - Psicología Elemental
Nociones preliminares
primera
parte. PSICOLOGÍA empírica
Nociones Preliminares
El estudio del alma humana no debe empezar sin algunas breves
consideraciones relativas al ser compuesto que la posee, y a la ciencia
llamada Filosofía, de la cual forma parte la que va a ser objeto
especial de nuestra atención.
El ser racional, que es el hombre, está compuesto de dos substancias,
íntimamente unidas. Por la ley de armonía que rige esta estrecha unión
entre dos elementos dotados de distinta y hasta opuesta naturaleza,
resulta un solo y admirable ser, dotado de las propiedades que
corresponden a cada una de las dos substancias que concurren a su
formación, más algunas otras que son propias del ser uno, que resulta
del estrecho enlace de los dos elementos constitutivos.
El hombre tiene cuerpo y alma. El cuerpo es un elemento material, lo que
vale tanto como decir que es un agregado de partes; ocupa lugar en el
espacio; tiene todas las propiedades de la materia y está sujeto a las
leyes a que ésta se encuentra sometida. El alma, por el contrario, es un
elemento inmaterial y espiritual, y sus propiedades son esencialmente
distintas de las del cuerpo.
El hombre, resultante de la unión substancial, posee una doble
naturaleza, en concordancia con los dos elementos que le forman. La una
es de inferior condición y se llama naturaleza animal. La otra es de un
orden superior y lleva el nombre de naturaleza racional. De la presencia
de ambas en un solo ser, resulta una tercera, llamada naturaleza humana.
El hombre está dotado de actividad y de pasividad. Consiste aquélla en
la singular virtud de producir actos, cuyo origen arranca del ejercicio
de una propiedad esencial de su alma. Por esto decía el ilustre filósofo
Platón: que es un movimiento que se mueve a sí mismo. La pasividad
existe en él, en cuanto recibe la acción que proviene del mundo
exterior. El hombre obra, pues, sobre lo que le rodea, y es
continuamente solicitado por la extraordinaria variedad de objetos que
constituyen el mundo físico.
Pero si las cosas materiales obran sobre su cuerpo, bajo muy diversos
aspectos, aptitudes y cualidades, las facultades de su alma recogen la
acción material y dan por resultado el grandioso fenómeno del
conocimiento. Y éste no queda, ciertamente, reducido a lo que
simplemente aparece y se muestra, provocando la actividad del sujeto,
sino que éste, valiéndose de los instrumentos adecuados, investiga las
causas, los orígenes, los principios y leyes a que los hechos obedecen,
sintiéndose el hombre movido a esa noble investigación por una ley
propia de su más alta naturaleza.
He aquí el objeto y el origen de la ciencia llamada
Filosofía. Es, pues,
la Filosofía, la ciencia investigadora de las causas, principios y leyes
de los objetos propios del conocimiento humano.
Esta vasta y provechosa ciencia hermana su origen con el del hombre
mismo; pues como dice el sabio Séneca, existe en la naturaleza humana una noble curiosidad, que viene a ser como aguijón y estímulo
constantes, que mueven al hombre para que ejercite sus facultades y
alcance el conocimiento superior de las últimas razones de las cosas.
Obediente a la ley natural de orden, graduación o método, que rige a la
actividad humana, el alma, valiéndose de sus facultades, pasa del
conocimiento de los objetos materiales al de los inmateriales o
suprasensibles, de lo fácil a lo difícil, de lo conocido a lo
desconocido; de los efectos a las causas; y subiendo como por invisible
escala, llega a descubrir, con la sola luz de la razón, la necesaria
existencia de un ser eterno y absoluto, causa suprema de todo cuanto
existe.
Esas altas verdades cuyo conocimiento puede alcanzar la razón del
hombre, constituyen el objeto de la ciencia grandiosa que lleva el
nombre de Filosofía, ella revela al hombre la existencia de un mundo
invisible a los ojos del cuerpo y que los del entendimiento descubren
como feliz término de los repetidos esfuerzos de la investigación, ella
ha sido llamada ciencia primera y fundamental; porque contiene los
principios que de ella reclaman todas las demás ciencias, para poder
constituirse como
tales ciencias; y ella, en fin, encauza, dirige y
auxilia a la investigación científica, que aspira a unir con relaciones
de sistema a todo conjunto de verdades, que, descansando en principios
ciertos y evidentes, forman el cuerpo de doctrina de cada una de las
ciencias particulares. De aquí las estrechas relaciones que unen a la
Filosofía con todas las demás.
Puesto que por una tendencia natural, favorecida por el ejercicio
espontáneo de sus facultades, se siente el hombre movido a la
investigación de las causas, la Filosofía tiene su origen en el hombre y
satisface una noble y legítima aspiración de su alma. El conocimiento
que alcanza es el término donde descansa y el premio que recompensa sus
esfuerzos; y ella está llamada a resolver los más arduos y
trascendentales problemas de la vida del hombre.
La Filosofía abraza diversas partes, siendo las principales la
Metafísica, la
Lógica y la
Ética.
La Metafísica se divide en general y particular.
La general lleva el nombre de Ontología y tiene por objeto el estudio
del ser. La particular comprende la Cosmología, la
Antropología y la
Teodicea.
La Cosmología estudia los fenómenos, leyes y causas del mundo exterior.
La Antropología se ocupa del hombre.
La Teodicea trata del conocimiento de Dios.
La Antropología estudia al hombre en la unidad armónica,
que resulta de
la unión la substancial de las partes o elementos que concurren a la
formación del ser humano. Y para conocer las partes constitutivas,
existen ciencias especiales, encargadas de su examen. Tales son la
Psicología, la
Anatomía y la
Fisiología.
La Psicología es la ciencia que se ocupa del estudio del alma humana.
La Anatomía analiza las partes materiales que forman el cuerpo.
La Fisiología examina los órganos y observa sus funciones, para llegar
al conocimiento de las leyes que rigen al organismo.
Después de estos necesarios antecedentes, vamos a pasar al estudio de la
Psicología, que es una ciencia particular y se deriva inmediatamente de
la Antropología y mediatamente de la ciencia fundamental que hemos
llamado Filosofía.
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