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J. Moreno Castelló - Psicología Elemental
1ª parte - Psicología empírica - Cap. VIII - Noología
Artículo IV - Teoría del entendimiento posible
Cosas distintas son el descubrimiento de la esencia, una vez despojada
de toda determinación individual, y su aprehensión y conocimiento. Lo
primero es obra del entendimiento que hemos llamado agente; lo segunda
es propio del que los filósofos denominan posible.
El acto de la facultad, en cuanto ésta obra como abstractiva, difiere
del que produce para conocer la esencia; luego hay necesidad de afirmar
que el entendimiento obra con una doble acción, en armonía con su doble
objeto. Para hablar con más propiedad, diremos que el alma, que es
realmente el sujeto de la acción, realiza dos clases de actos, que
recíprocamente se complementan, con un solo instrumento, cual es la
facultad superior que venimos estudiando.
Una vez en acto el objeto inteligible, quedaría sin ser aprehendido,
si no existiera el poder aprehensivo de la facultad, que, estimulada por
su presencia, se apodera de la especie o representación y produce el
acto de entender. A su vez la facultad no entendería, quedando siempre
en potencia, si no fuera estimulada por la presencia del objeto
inteligible.
En la doble función del entendimiento se advierte también el doble
carácter de actividad y pasividad, que, respectivamente, les
corresponde. Para descubrir la esencia, la facultad produce una acción
sobre el objeto; y una vez descubierta, el entendimiento es estimulado a
obrar por la presencia de ella.
La función propia del entendimiento posible es aprehender la
representación hecha por el agente, en virtud de la abstracción, y
conocer intelectualmente los objetos, formando ideas, haciendo
comparaciones, produciendo juicios etc., que arrancan de aquellos
primeros elementos, llamados nociones o conceptos de las cosas.
Es evidente que el objeto no se halla, tal como es en sí mismo, en el
entendimiento; y siendo cierta la necesidad de algún modo de unión entre
en el objeto y el sujeto en el acto del conocimiento, se confirma la
existencia de aquélla representación, que hemos llamado
especie
inteligible, lo cual no se diferencia esencialmente de la idea.
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