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EROS
Concepto
psicoanalítico. En
Más allá del principio del placer (1920),
Freud modifica
sustancialmente su teoría de los
instintos. Como consecuencia de una
reflexión de índole más filosófica que psicológica, a partir de este
momento, Freud considerará que existen dos fuerzas en todo organismo
biológico, fuerzas que determinan el curso de sus actividades y de
apetencias:
- los instintos de vida o Eros, caracterizados por la disposición que
crean en el sujeto para formar unidades siempre mayores; Eros es siempre
apetito de unión y, por ejemplo, se manifiesta en el amor, la actividad
sexual y el afán por mantener la propia unidad física y psíquica;
- y los instintos de muerte o Tanatos. Seguramente influido por la
experiencia traumática de las primeras décadas de la política europea del
siglo veinte, Freud consideró que todo ser vivo manifiesta también una
disposición a la disgregación, a la ruptura de la unidad entre sus
distintas partes para volver al estado desorganizado y, en último término,
inanimado. Tanatos es siempre un apetito de pasividad, de separación y de
disolución de unidades. Las manifestaciones patológicas de este instinto
son el sadismo, el masoquismo, el suicidio.
Ver "Tanatos". ©
Javier
Echegoyen Olleta |