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CONDUCTA
La noción de conducta padece de cierta imprecisión. Sinónimo de
comportamiento, con dicho término nos referimos a las acciones y
reacciones del sujeto ante el medio. Generalmente, se entiende por
conducta la respuesta del organismo considerado como un todo: apretar una
palanca, mantener una conversación, proferir enunciados, resolver un
problema, atender a una explicación, realizar un contacto sexual; es
decir, respuestas al medio en las que intervienen varias partes del
organismo y que adquieren unidad y sentido por su inclusión en un fin.
Pero el
conductismo, en particular Watson y atendiendo fundamentalmente al
condicionamiento clásico, también habla de conducta para referirse a la
mera reacción de varios músculos y a las reacciones glandulares: por
ejemplo, salivación o reacciones de los músculos de fibra lisa –que están
a la base de las reacciones que habitualmente llamamos involuntarias. Así, Watson, en un primer momento, quiso reducir el pensamiento a conducta
entendida como actividad de los músculos de la laringe, interpretando el
pensamiento como lenguaje subvocal.
Dado que la conducta, y a diferencia de los
estados y procesos mentales, es algo dado a la percepción, es un
fenómeno observable y cuantificable, las teorías psicológicas que más se
han esforzado por hacer de la psicología una ciencia, considerarán que,
o bien la psicología debe utilizar como método la observación y análisis
de la conducta (así por ejemplo, la
psicología cognitiva y su
defensa del "conductismo metodológico"), o, junto con la tesis
anterior, que la psicología misma debe renunciar al estudio de la mente
para centrarse exclusivamente en el estudio de la conducta. Este último
caso fue el del conductismo.
©
Javier
Echegoyen Olleta |