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CONDICIONAMIENTO OPERANTE
También llamado "instrumental". Aunque no ha sido olvidado por otros
conductistas, éste segundo tipo de
condicionamiento ha sido investigado con especial cuidado por el conductismo
radical de Skinner, y tiene un claro antecedente en el
aprendizaje basado
en el ensayo y el error estudiado por Thorndike. El condicionamiento
operante pone al sujeto en una situación en la que alguna de sus conductas
provoca la aparición de un
refuerzo; como consecuencia de la presencia del
refuerzo se produce en el sujeto una modificación en la probabilidad de la
emisión de dicha conducta. Con el condicionamiento operante, el animal
aprende a conseguir algo -eliminar una situación perjudicial, obtener algo
beneficioso... La efectividad de éste condicionamiento es tal que el
sujeto no sólo aprende a responder ante una nueva situación con una
conducta que formaba parte de su repertorio anterior, sino que también le
puede permitir obtener un nuevo repertorio de conductas. El adjetivo
"operante" se emplea para caracterizar este tipo de condicionamiento
porque, y a diferencia del "condicionamiento clásico", el sujeto
interviene u "opera" en el medio, lo modifica y este reobra sobre el
organismo: si los resultados de la acción del sujeto son "adecuados" (en
la versión más mentalista diríamos: "placenteros"), la conducta se
aprenderá, siendo más probable que se emita de nuevo en las mismas
circunstancias; si los resultados de la acción no son "adecuados" (son
"desagradables") dicha conducta tenderá a desaparecer del sujeto.
Atendiendo al tipo de refuerzo el condicionamiento operante puede ser de
refuerzo positivo, de
refuerzo negativo,
castigo, u
omisión.
©
Javier
Echegoyen Olleta |