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CATARSIS
Concepto
psicoanalítico. La catarsis o purgación fue el método terapéutico utilizado por Freud
hasta su sustitución por el método de la asociación libre. En París,
Charcot utilizaba la hipnosis para estudiar la histeria,
enfermedad mental que se expresaba en trastornos físicos (dolores,
parálisis de miembros...) sin causa física aparente. En el trance
hipnótico, Charcot podía aliviar parte de los síntomas o reproducirlos
en personas normales, lo que le enseñó a Freud el carácter puramente
mental de la enfermedad. Cuando regresó a Viena, Freud y Breuer
utilizaron la hipnosis para continuar los estudios de la histeria,
investigación en la que destacó el caso de la paciente llamada "Ana
O.". Mediante la hipnosis consiguieron que esta paciente rememorara
supuestas experiencias traumáticas infantiles de carácter sexual,
experiencias a las que atribuyeron la responsabilidad última de la
enfermedad. Freud consideró que la histeria, como otras formas de
neurosis, tenían como causa tres factores principales:
- experiencia traumática,
- situada en la infancia,
- de caracter sexual.
Se supone que, por su gravedad, el
paciente no fue capaz de integrar dicha experiencia de modo adecuado en
su mente por lo que empleó la
represión para lanzarla a la parta
inconsciente de su psiquismo. Pero la represión no acaba con la vivencia
reprimida, ni con su contenido representacional (el recuerdo) ni con la
energía psíquica que la acompaña. Es precisamente esta energía psíquica
reprimida la que promoverá la aparición de distintos síntomas
patológicos en la vida del individuo, que podrán ir desde su expresión
en trastornos menores como los actos fallidos o su expresión simbólica
en los sueños hasta manifestaciones más graves como las que ocurren en
la somatización, los trastornos físicos. Dada esta teoría de la
enfermedad mental, es claro cuál ha de ser la estrategia general para la
terapia: permitir que dicha energía encuentre cauces no problemáticos
para manifestarse y descargarse, este es precisamente el objetivo de la
catarsis: Freud hipnotizaba a sus pacientes y les obligaba a rememorar
las experiencias
traumáticas reprimidas. En la sugestión hipnótica el sujeto expresaba las
emociones e ideas reprimidas, con lo que conseguía descargar la energía
reprimida, "purificar" su mente y corregir con ello los síntomas
patológicos. ©
Javier
Echegoyen Olleta |