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J. Vicente Viqueira - La Psicología
Contemporánea
Capítulo III - LA PSICOLOGÍA DE W. WUNDT (continuación)
CAPÍTULO III
La psicología de W. Wundt
(Continuación)
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)
(8)
(9)
(10)
Las dos psicologías sociales: psicología colectiva y
psicología de los pueblos - Precedentes de la última
- El doble interés y la doble consideración en ésta - El concepto y los contenidos de la conciencia colectiva - El desarrollo
de la conciencia colectiva - La explicación psicológica de los productos sociales
- Psicología de los pueblos, etnología e
historia - La psicología animal y del niño, en Wundt - Ideas metafísicas - Influjo de Wundt - Escuela wundtiana - Münsterberg -
Escuela de Wurzburgo - Investigadores independientes
- Psicología individual o diferencial - Pedagogía
experimental - Psicología aplicada - La psicología experimental en España: Francisco Giner de los Ríos; Luis Simarro
y sus discípulos; Turró; Mira - Bibliografía
III. El discípulo de Wundt, Oswald Külpe (1862-1915), ha creado una dirección psicológica independiente.
Dicha dirección acostumbra a
llamarse la escuela de Wurzburgo por haber sido Külpe primeramente profesor en la Universidad de
esa capital. Hemos mostrado antes
cómo Wundt creía imposible aplicar el método experimental al estudio de los fenómenos superiores del espíritu.
Ahora bien; lo que caracteriza a la escuela de Wurzburgo es, precisamente, la indagación experimental de los fenómenos complejos
o superiores, tales
como el pensar (juicio, razonamiento, abstracción), las impresiones estéticas y los procesos superiores de voluntad. En cuanto al
estudio experimental de la inteligencia, Külpe tiene un precursor en el psicólogo francés Alfredo Binet.
Para llevar a cabo esta aplicación del método experimental a las funciones superiores del espíritu era
necesaria una modificación de
aquél. La forma general de estos nuevos métodos consiste en que al sujeto sometido a experimento se le presenta un
excitante, por
ejemplo una palabra o una frase, y ante él ha de tener presente su sentido o tratar de dar una respuesta adecuada o reaccionar de algún
modo. Cuando esto se ha verificado, se pregunta al sujeto qué imágenes o sucesos ha tenido presentes en la conciencia. De aquí el
nombre de método de interrogación (Austragemethode). El tiempo que transcurre desde la presentación del excitante hasta la
respuesta
puede ser medido por un cronoscopio o un reloj de quintos de segundo. Como se ve, se concede gran importancia a la introspección, pero
a una introspección reglamentada, y por eso se ha hablado de una introspección sistemática.
Este método ha sido criticado especialmente por Wundt, quien piensa que no todo influjo sobre el espíritu,
para producir un suceso
psíquico, es experimento, sino sólo aquél que permite una exacta variación de factores que pueden analizarse. Por el contrario, en los
métodos de la escuela de Wurzburgo nos hallamos con la antigua introspección, pero realizada en condiciones desfavorables, y no como en
la vida corriente, en que se puede sorprender al suceso psíquico en toda su espontaneidad; en la pretendida observación introspectiva
sistemática, en cambio, la actitud observadora del sujeto, la sujeción a una tarea determinada que hay que resolver, la interrogación,
perturban de tal modo, que el resultado de la introspección es del todo dudosa.
A esto responden los de Wurzburgo que es un hecho que la introspección es posible y que hasta en la forma del
análisis en el
recuerdo, en la que se presenta muchas veces en los métodos que acabamos de bosquejar, ofrece la misma seguridad y facilidad que la
observación de los objetos externos. Los resultados, que la escuela pretende haber obtenido, mostrarían también la fecundidad del
método. Dichos resultados serían una continuación del de Binet en su estudio experimental de la inteligencia; a saber: que ésta excede
a la imaginación. Habría un elemento no intuitivo del pensar y, en general, elementos no intuitivos
de la conciencia. El pensar sería, pues, un aspecto sustantivo de la
vida psíquica. La discusión en torno de este problema es actual, y
mientras unos admiten los puntos de vista de la escuela de Wurzburgo otros los niegan, como, por ejemplo, Titchener, para quien
los estados que aquellos investigadores
llaman estados sin imágenes y de pensar puro son estados kinestésicos. Sin embargo, parece dificilísimo negar que en el pensar hay un
elemento original; a saber: las relaciones.
A la escuela de Wurzburgo pertenecen, además de su fundador Külpe, Watt, Marbe, N. Ach, Buhler y Messer.
IV. Otros grupos de investigadores han proseguido en varios sentidos los estudios experimentales de
psicología. Citamos de éstos los más
importantes.
Hermann Ebbinghaus admite como elementos, además de las sensaciones y los sentimientos, las
funciones de
objetividad que existen como
disposiciones que las sensaciones despiertan. Dichas funciones son: la comprensión del tiempo y del espacio; la conciencia de la
igualdad, semejanza y diferencia; la comprensión de la unidad y multiplicidad, de la identidad, y del cambio y movimiento. Además
elaboró los métodos experimentales para el estudio de la memoria.
Al estudio de la psicología del sonido se ha dedicado Carl Stumpf. Sus trabajos acerca de los comienzos de la
música pertenecen al
dominio de la psicología de los pueblos. Ha organizado un archivo fonográfico (de música primitiva) en su Instituto de Psicología de
Berlín.
Una brillante labor ha sido llevada a cabo por el hábil experimentador
G. E. Müller, que se ha dedicado al estudio de la memoria y
de las sensaciones visuales. Discípulos suyos son Katz (estudios sobre la apariencia de los colores, o sea fenómenos de brillo,
transparencia, etc.), Revesz (investigaciones sobre las sensaciones sonoras) y Jaensch (psicología del espacio y estudio de las vocales
que considera como cualidades de los ruidos).
De los numerosos investigadores norteamericanos citamos aquí a Stanley Hall, fundador del primer laboratorio de
psicología experimental
de los Estados Unidos (6), y a Titchener.
Pertenecen a este grupo: el italiano Mosso, iniciador de los estudios sobre la fatiga; el danés Lehmann; los
suizos Flournoy y
Claparède; el argentino Ingenieros, y otros muchos.
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(6) Anteriormente parece que W. James ya montó un pequeño gabinete de
psicología experimental en la Universidad de Harvard (véase Capítulo V).
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