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J. Vicente Viqueira - La Psicología
Contemporánea
Capítulo III - LA PSICOLOGÍA DE W. WUNDT (continuación)
CAPÍTULO III
La psicología de W. Wundt
(Continuación)
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)
(8)
(9)
(10)
Las dos psicologías sociales: psicología colectiva y
psicología de los pueblos - Precedentes de la última
- El doble interés y la doble consideración en ésta -
El concepto y los contenidos de la conciencia colectiva - El desarrollo
de la conciencia colectiva - La explicación psicológica de los productos sociales
- Psicología de los pueblos, etnología e
historia - La psicología animal y del niño, en Wundt - Ideas metafísicas - Influjo de Wundt - Escuela wundtiana - Münsterberg - Escuela de Wurzburgo - Investigadores independientes - Psicología individual o diferencial - Pedagogía
experimental - Psicología aplicada - La psicología experimental en España: Francisco Giner de los Ríos; Luis Simarro
y sus discípulos; Turró; Mira - Bibliografía
Los contenidos de la conciencia colectiva se revelan en los productos culturales que tienen el carácter de
objetos espirituales
permanentes. Veamos cuáles son estos contenidos. En primer lugar tenemos el lenguaje, la condición que hace posible una comunidad social
humana, ya que éste es un medio de comunicación espiritual adaptable hasta a las relaciones más complejas. El lenguaje es, a la vez,
un tránsito entre la actividad psíquica individual y la colectiva, pues nace de los movimientos expresivos de las emociones y se
convierte en depósito de los contenidos colectivos. Estos contenidos colectivos se dividen en dos clases:
1.ª, las representaciones
colectivas en que se precipitan los temores y esperanzas comunes (representaciones míticas); 2.ª, los motivos comunes de la
voluntad
(normas de la costumbre). De las representaciones míticas se derivan, al combinarse con las normas éticas que nacen de las
costumbres,
las representaciones religiosas. Las representaciones míticas y religiosas hallan su expresión, en parte, en el
culto, y, en parte, al
combinarse con los sentimientos estéticos elementales, en el arte, que, así, llega a los sentimientos estéticos superiores. Los
contenidos fundamentales, en general, de la conciencia colectiva son, pues:
1.º El lenguaje.
2.º El mito.
3.º Las costumbres.
Como ya vimos, uno de los puntos de vista y de los estudios de la
psicología de los pueblos es el análisis de estos contenidos.
Sin embargo, como se dijo, otro punto de vista puede
tomarse en la psicología de los pueblos, y éste es el de la consideración del
desarrollo psicológico total de la humanidad en el que, siendo en ella los pueblos el elemento central, tenemos presente el
desarrollo
de éstos. Es éste el punto de vista capital para el que lo anterior ha sido meramente una necesaria preparación. Al proceder así
podemos distinguir cuatro épocas fundamentales de desarrollo psicológico, épocas que se caracterizan por el predominio de determinadas
representaciones, sentimientos y motivos, y que, dada la continuidad del proceso histórico, pasan las unas a las otras por tránsitos, lo
que hace que sus
límites sean indecisos y, por lo tanto, difíciles de determinar. Naturalmente que los resultados de la ciencia antropológica deben
servir de base en los meros estadios a que vamos a referirnos. He aquí las épocas.
La primera es la edad del hombre primitivo, concepto relativo ciertamente, y que significa el hombre
en el estado más rudimentario de
cultura, tal como lo presentan aún hoy algunos pueblos salvajes (1). De este hombre primitivo no hay ninguna característica externa de
raza o comunidad de origen, sino que se determina por una suma de propiedades psicológicas de carácter originario. Son, pues, dichos
pueblos sólo representantes de un estadio de evolución social psicológica.
Al estadio del hombre primitivo sigue la época totemística, época descubierta en nuestros días y de la
que no quedaban en la historia
más que escasísimos restos, hasta tal punto que el nombre totem está tomado de un lenguaje americano. Según Wundt,
«si se quiere
definir el totemismo del modo más breve, puede designársele como una representación del mundo en la que se halla el animal con
respecto al hombre en posición opuesta a la que en la actual cultura tiene. En la época
totemística domina el animal sobre el hombre, no
el hombre sobre el animal. Por su vida y su acción despierta asombro, terror y veneración. Las almas de los muertos habitan en él y así
es un antepasado de los hombres. Su carne está prohibida a los miembros del grupo social que le llama suyo, o el consumo de ella se
transforma, por el contrario, en una ocasión solemne de un culto santificador» (2). Este animal sagrado es el
totem. La concepción
totemística tiene un carácter general e influye en la organización de la sociedad, en la división interna de la tribu, en las formas de
matrimonio y en la familia. Restos de esta época son los animales sagrados de Babilonia y Egipto y otros pueblos, la interpretación
profética de las acciones de los animales, y las representaciones mágicas unidas a algunos de éstos.
Un cambio paulatino lleva al tercer periodo, o sea el de
los héroes y los dioses. La lucha entre grupos sociales trae consigo una
organización guerrera bajo la dirección de un jefe, cuya importancia es mucho mayor que la del mismo en el período totemista. Este
jefe es el héroe. Los héroes aparecen contrapuestos en la lucha como personalidades de marcado carácter. En lugar de los pequeños
cuentos míticos de animales antepasados, portadores del fuego, verbigracia, aparece la
epopeya que canta al héroe.
Nos hallamos, por ejemplo, en el período homérico. Junto con esto se encuentra el nacimiento del
estado, y el desarrollo y
enriquecimiento del lenguaje por el desarrollo de la poesía. Cambian la religión y las costumbres. Estos héroes tienen carácter
nacional; surgen con ellos las religiones nacionales, que ya no se dirigen al mundo próximo de las plantas y los animales, sino al
cielo, naciendo así la idea de un mundo superior y más perfecto. Del mismo modo que el héroe es el ideal del hombre, es el dios el héroe
ideal.
Con éste enlaza un cuarto período: el de la humanidad. Los límites nacionales no detienen al espíritu
humano, y estos límites son
superados, presentándose como algo que excede a ellos la estimación suprema de la personalidad y los valores humanos. Capitalmente
comienza a verificarse esta transformación cuando se suprimen ante todo los limites religiosos, lo que sucede con el nacimiento de las
religiones universales o que aspiran a religiones humanas. De éstas, conocemos sólo tres: el
cristianismo, el islamismo y el budismo,
que se reparten la humanidad no arbitrariamente, sino por la diferente manera de ser de los pueblos y por su historia. Junto con las
religiones de carácter universal va la comunicación de los pueblos en todos los aspectos de la cultura y el desarrollo consciente hacia
la humanidad (3).
Supone la evolución a través de todas estas épocas un complejo proceso psicológico, y Wundt mismo
declara que en la interpretación
psicológica de este proceso evolutivo nos hallamos, muchas veces, en la mera conjetura, aparte de que los nuevos descubrimientos
traigan consigo nuevos datos para la explicación o la interpretación. En el estudio del lenguaje, del mito y la costumbre que Wundt ha
llevado a cabo ha expuesto sus concepciones en detalle, pero debemos prescindir de ellas aquí porque, de exponerlas, habría que
hacerlo de una manera tan esquemática, que no ofrecería utilidad ni interés. Basta indicar que problemas como la explicación psicológica
del lenguaje, el cambio de formas de éste y de significación de las palabras; el diverso valor que en los tiempos sucesivos toma la
costumbre, y tantos otros, son problemas psicológicos que Wundt ha planteado y tratado con todo rigor por primera vez. Es importante
hacer notar que Wundt considera como factor capital de la evolución humana los
sentimientos; lo que está de acuerdo con su teoría emocional de la voluntad. Las representaciones son guiadas en su juego
por éstos; por ejemplo, ya el lenguaje
nace de los movimientos mímicos y fónicos que expresan emociones; el mito es una proyección de temores y esperanzas que luego repercute
en las reglas de conducta que en un comienzo tienen carácter religioso. Wundt llega a decir que en la evolución son los cambios de
estado afectivo los que producen el cambio de las representaciones.
Con dos ciencias parece, según lo que hemos expuesto antes, poder confundirse la
psicología de los pueblos y, efectivamente, Wundt
mismo indica la diferencia entre ésta y aquélla. Dichas dos ciencias son la etnología y la
historia. «La Etnología es la ciencia del
nacimiento de los pueblos, de sus características y de su extensión sobre la Tierra» (4). Para sus problemas tienen un interés escaso
las notas psicológicas. La psicología, en cambio, se ocupa sólo del desarrollo espiritual de las colectividades. Naturalmente que los
datos de la etnología podrán serle útiles. Por otra parte, con respecto a la diferencia entre
psicología de los pueblos e historia, ha
de tenerse en cuenta que ésta estudia la evolución concreta de las comunidades humanas, mientras que
la psicología de los pueblos indaga
las condiciones psíquicas generales de los fenómenos de esta evolución, o sea, de otro modo: proporciona la explicación psicológica
del desarrollo de las colectividades humanas.
__________
(1) Pigmeos de África, negritos de Filipinas, weddas de Ceilán, etc. ; pueblos de los bosques, aislados de la cultura. Estos
primitivos, según Wundt, son idénticos a los pueblos prehistóricos.
(2) Elemente der Völkerpsychologie, pág. 8.
(3) El período de la humanidad tiene, según Wundt, como factores de la
idea de la humanidad:
1.º, los imperios; 2.º, las religiones universales; 3.º, la cultura universal; 4.º,
la conciencia de una historia universal.
(4) Elemente der Völkerpsychologie, pág.5.
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