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J. Vicente Viqueira - La Psicología
Contemporánea
Capítulo VIII - CONCLUSIÓN
CAPÍTULO VIII
Conclusión
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(3)
(4)
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(8)
Plan - Una más amplia ciencia del alma - Distinción de problemas - El objeto de la Psicología -
El
método de la Psicología; métodos objetivos y subjetivos; explicación y descripción - La vida mental; todo orgánico, no suma de
elementos; cualidad-cantidad; medidas psíquicas - Psicología y Filosofía - Metafísica psicológica - Posibilidad de la
Metafísica y características de ésta - Alma, espacio y tiempo - Causalidad psíquica - Substancialismo y actualismo -
Paralelismo e influjo recíproco - Personalidad - Evolución psíquica - De la comunidad suprema de lo psíquico
- La Parapsicología - Bibliografía
Hemos llegado al fin de nuestro trabajo. El plan que nos habíamos propuesto, la exposición de las diversas
corrientes o direcciones de la nueva psicología en sentido amplio, ha sido realizado. Por lo tanto, sólo nos resta recapitular y
tratar de indicar aquella tendencia que hoy parece seguir la ciencia del alma, pues como decíamos en la
Introducción,
terminaremos con un bosquejo de las líneas futuras de la ciencia psicológica. Dichas líneas surgen de una síntesis y resolución
de las diversas oposiciones. Naturalmente que no tenemos la pretensión de presentar un sistema propio, sino tan sólo de indicar
la manera como pueden resolverse los problemas y en el mejor caso proponer la solución más aceptable en el estado presente del
saber.
Ante todo ha de declararse que dicha psicología sintética y comprensiva no es una aspiración, sino en parte
un hecho. En efecto, aunque
hasta ahora hemos considerado una serie de corrientes, en parte opuestas, en parte complementarias, en parte pertenecientes al pasado,
en parte prosiguiendo en el presente, al mismo tiempo que estas corrientes se iban presentando y gracias a ellas, algunos psicólogos
organizaban su ciencia como un cuerpo
de doctrina que tiende cada día más a una forma amplia y que incluye en sí todo lo que hay de valioso en las diversas direcciones. Una
tendencia sintética, ecléctica, en el buen sentido de la palabra, se hace notar cada día con mayor fuerza y frecuencia. En esta
dirección está escrito, por ejemplo, el excelente Manual de Theodor Elsenhans. Dicha posición sintética, en verdad, tampoco nos es
desconocida después de los capítulos anteriores en donde muchas veces la hemos visto iniciarse (por ejemplo, en la escuela de Wurzburgo
fundada por Külpe).
Antes de atacar la cuestión general a que consagramos este capítulo, es preciso orientarnos en ella y para
esto recordemos las tres
cuestiones fundamentales de la ciencia del alma que indicamos en la Introducción. Éstas eran; la cuestión lógica, la empírica y la
metafísica. Así, pues, en este capítulo comenzaremos con la cuestión del objeto y métodos de la
psicología, pasaremos después a
ocuparnos del contenido de esta ciencia y terminaremos con los problemas de la metafísica psicológica, considerando todo ello de una
manera general y en conjunto como corresponde al carácter introductorio de nuestro libro. De hecho, pues, consideramos primero la
psicología (empírica), pasando luego a la metafísica, como lo exige el orden natural de los problemas.
Debemos, por consiguiente, determinar ahora el objeto
de la psicología. Hemos visto en el curso de nuestro libro que existía
una constante discusión en torno de esta cuestión capital y mientras
todos los psicólogos sabían que su ciencia se dirigía al estudio de las
representaciones, de los sentimientos, de los actos de voluntad, de la
atención, etc. (actividades psíquicas, hechos o fenómenos psíquicos,
sucesos mentales), divergían en cuanto se trataba de considerar lo que
caracterizaba todas estas realidades frente a los hechos y objetos que
estudian las ciencias de la naturaleza. Dicha discusión era capitalmente
debida a que se implicaban en este problema cuestiones epistemológicas y
no psicológicas, tales como «existir es o no igual a ser percibido». Sin
embargo, si bien dichas discusiones pueden ser útiles para la
psicología, no gana nada esta ciencia complicándose ya en un comienzo
con ellas. La psicología, por el contrario, parte, como ha mostrado
entre los psicólogos contemporáneos W. James, de supuestos, y estos
supuestos son los siguientes:
1.º La pluralidad de sujetos.
2.º Que los estados o actividades psíquicas de estos sujetos son conocibles.
3.º El medio donde estos sujetos de conciencia viven.
La psicología se dirige, así, al estudio de la vida íntima, interna, psíquica
de estos sujetos. ¿Cuál es, en el plano de reflexión en que nos situamos, la característica general de dicha vida? Que es inmediatamente
accesible a cada sujeto la suya y sólo mediatamente accesible a los otros; o lo que es lo mismo, que es o puede ser conciencia, es
decir, presencia inmediata o relación experimentada (no pensada) con un Yo. Lo no psíquico, lo físico, es, por el contrario, igualmente
accesible (o puede serlo) a todos los sujetos.
Naturalmente que los supuestos de la psicología, supuestos que acabamos de citar, han de ser examinados en
una indagación filosófica
ulterior y han de ser valorados por la epistemología o teoría del conocimiento y servir después de base para una
metafísica. Sin
embargo, no es esto lo que aquí importa, pues no es tarea de la psicología dar razón de estos supuestos, como no lo es de la
física
explicar los suyos. Sin embargo, ha de declararse también que en la investigación cuestiones epistemológicas, metafísicas y
psicológicas se entrelazan íntimamente y la separación entre ellas sólo debe ser metódica.
¿Pero es posible la psicología? A esta pregunta no se puede responder más que mostrando la existencia de la
psicología misma y sus
múltiples aplicaciones coronadas por el éxito. Ante este hecho no cabe preguntarse si es posible, sino cómo es posible. Por lo demás la
posibilidad de una ciencia empírica se demuestra sólo haciéndola, y comprobándola constantemente en la experiencia.
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