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SALVACIÓN DE ORTEGA

Álvaro Bastida Freijedo
 

 

 

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LASAGA MEDINA, José: José Ortega y Gasset (1883 – 1955). Vida y filosofía. Madrid: Biblioteca Nueva, 2003. 196 pp.

       Hasta hace bien poco la figura de Ortega no había recibido la atención que merece. Después de haber sido uno de los pensadores más influyentes y admirados en Europa y América pasó a ser condenado al ostracismo intelectual. Uno más de los estragos de la contienda civil española. La actitud predominante hacia su persona y obra varió desde el ensañamiento ignorante durante la época franquista hasta displicencia perdonavidas de etapas posteriores. Sólo unos cuantos –pocos– discípulos intentaron continuar la labor del maestro allí donde él la había dejado tras su muerte en 1955. Esos francotiradores fueron desapareciendo sin encontrar relevo. El inmenso legado intelectual orteguiano seguía ahí, esperando a que espíritus inquietos sacasen a la luz sus enormes potencialidades; pero se corría el riesgo de que quedase oculto para las nuevas generaciones, cegadas por el brillo de la bisutería intelectual ambiente. En esas circunstancias, fue providencial la creación de la Fundación José Ortega y Gasset y, adscrito a la misma, la puesta en marcha del Centro de Estudios Orteguianos en 1997. Esta institución se propuso como tarea la conservación del legado de José Ortega y Gasset, la edición de su obra y la difusión de su pensamiento (congresos, cursos y seminarios). En 2000 comienza la publicación de la Revista de Estudios Orteguianos, auténtico hito en la vida intelectual española.

En este contexto, la Fundación JOG ha auspiciado la publicación del libro José Ortega y Gasset (1883 – 1955). Vida y filosofía, escrito por José Lasaga Medina ¿Por qué una biografía más sobre Ortega? ¿Acaso no hay ya suficientes? La respuesta es simple: nunca es bastante para esclarecer los entresijos de una vida; máxime cuando se trata de la de alguien con una trayectoria tan densa e influyente como la del pensador español. Por eso debe ser siempre bienvenida cualquier iniciativa en este sentido, siempre que se haga con rigor y ponderación. Estas son cualidades poco frecuentes pero, por suerte, José Lasaga hace gala de ellas a lo largo de su libro. Si a ello añadimos su profundo conocimiento de la obra orteguiana, combinado con una prosa ágil y elegante no podemos más que felicitarnos y agradecer a D. José Ortega Spottorno –por desgracia recientemente fallecido– por haber empujado al profesor Lasaga a la redacción de este estudio.

 El subtítulo Vida y filosofía no puede ser más acertado. Por lo pronto, nos dice algo obvio: se nos va a narrar la vida de alguien que se dedicó a hacer filosofía y se nos va a exponer ésta. Pero cuando ese alguien es José Ortega y Gasset, la expresión reseñada adquiere profundidad. Ortega superó la antinomia vida–filosofía (donde dice filosofía póngase, lato sensu, “razón” o “cultura”) al ir más allá del idealismo y descubrir la realidad radical, donde todas las demás aparecen radicadas: la vida humana, la de cada cual, en un sentido biográfico. El porqué de ese hacer humano que es la filosofía lo encontramos enraizado en la fundamental problematicidad de la vida. Esto es común a toda filosofía, aunque su creador no lo declare explícitamente ni sea consciente de ello. En este sentido, podemos considerar toda razón como razón vital. El  para qué filosófico se endereza a la resolución de dicho problema. Ahí es donde podemos señalar con toda justicia lo siguiente: el pensamiento que en verdad merece el nombre de razón vital es el de Ortega y Gasset, pues es quien, consciente de ello, divisa y explora por primera vez el continente metafísico de la vida humana. El para qué orteguiano, i.e., la resolución de los problemas radicales, parte, precisamente, del estudio de la raíz vital y del respeto a las condiciones de ésta –cosa que anteriores pensadores no habían tenido en cuenta–. Razón y vida quedan así indisolublemente vinculadas. El caso del propio Ortega resulta un ejemplo esclarecedor, como queda patente en el libro que reseñamos.

Si toda realidad lo es de y en una vida humana, entonces resulta evidente que la biografía es la superior de conocimiento histórico. Ortega propone, como aplicación de la razón vital, un método biográfico, una biografía filosófica en la que no cabe separar vida y obra, hechos y doctrina. Consiste en comprender esa vida “desde dentro”, haciéndonos cargo del dinamismo entre los proyectos de la persona y las facilidades y dificultades de su circunstancia. Lasaga aplica sobre el propio Ortega esa perspectiva interna y el resultado es excelente: ante nosotros se despliega una biografía filosófica que, al tiempo, es una filosofía biografiada: razón vital de la razón vital. Asistimos a la formación de su pensamiento al hilo de los principales acontecimientos que jalonaron su vida.

       Uno de los principales escollos en este tipo de trabajos es la periodización. Los momentos clave de la vida del filósofo lo son también en la evolución de su obra. Por ello resulta crítica la selección de los hitos que marcan la trayectoria vital e intelectual. Lasaga acierta plenamente y nos proporciona una sugestiva panorámica. La divide en siete escorzos, que abarcan desde el período de formación de Ortega, marcado por la crisis finisecular del XIX, hasta sus últimos años, en los que una Europa devastada material y moralmente tras la guerra, encuentra en el pensador español un referente intelectual en el que apoyarse para seguir adelante. Entremedias queda el accidentado periplo sociopolítico que caracterizó a la primera mitad del siglo XX en España y Europa y que tan intensamente vivió –haciéndolo y padeciéndolo– nuestro protagonista. 

       Tan sólo echamos de menos una cosa en este magnífico libro: termina allí donde la muerte se lleva al hombre Ortega y nos deja sin el penúltimo –confío en que siempre sea el penúltimo– capítulo de la historia: la pervivencia de Ortega como proyecto filosófico. ¿Quiénes recogieron su testigo? ¿qué desarrollos se le han dado a la razón vital? ¿hasta qué punto ha influido en la vida intelectual española hasta hoy? ¿cómo y por qué surge el antiorteguianismo? Dejo en el aire estas cuestiones que espero inciten al profesor Lasaga a dar cumplida respuesta en futuros trabajos.

El amor intelectual busca en la realidad la plenitud de sus posibilidades. Así definió el filósofo español la misión de salvación que tiene la filosofía. Esa misión  es la que anima cada una de las páginas del libro que nos ocupa. En este caso es el propio Ortega el destinatario de la cordialidad salvífica. José Lasaga colma sobradamente las exigencias de una cabal biografía filosófica y, además, lo hace con elegancia, maximum in minimum. No es posible dar más y mejor información en tan breve espacio. Un libro absolutamente recomendable. 
 

© Álvaro Bastida Freijedo