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1954
- Madrid
"De las ideas-ocurrencias ―y
conste que incluyo en ellas las verdades más rigorosas de la ciencia―
podemos decir que las producimos, las sostenemos, las discutimos, las
propagamos, combatimos en su pro y hasta somos capaces de morir por ellas.
Lo que no podemos es... vivir de ellas. Son obra nuestra y, por lo mismo,
suponen ya nuestra vida, la cual se asienta en ideas-creencias que no
producimos nosotros, que, en general, ni siquiera nos formulamos y que,
claro está, no discutimos, ni propagamos ni sostenemos. Con las creencias
propiamente no hacemos nada, sino que simplemente estamos en
ellas... en la creencia se está, y la ocurrencia se tiene y se sostiene.
Pero la creencia es quien nos tiene y sostiene a nosotros. (...)
Sin ideas, bien entendido, el hombre no podría vivir... Las ideas, por
tanto, las ocurrencias, los pensamientos de los individuos son aquello que
las generaciones posteriores engranan en la capa de las creencias; se
convierten en creencias y desaparecen como ideas.
Pero al principio las ideas son fuerzas destructoras, porque desarraigan a
los hombres de una u otra creencia y finalmente, al cabo del tiempo, pueden
destruir toda la creencia de un pueblo."
J. Ortega y Gasset: Un
capítulo sobre la cuestión de cómo muere una creencia (conferencia de
Munich, febrero de 1954). Obras completas, IX, págs. 721-722. |
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