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1949
- Aspen - Estados Unidos
"El hombre nos aparece hoy, por el
contrario, como un ser que se escapó de la naturaleza, que discrepó del
mineral, de la planta, de los demás animales y se empeñó en empresas
imposibles naturalmente. El hombre es el glorioso animal inadaptado. La
naturaleza tal y como ella es, le contradice, le niega los medios para
realizar sus más esenciales deseos. Él, no obstante, decidió revolverse
contre ella. El hombre es un rebelde, un desertor de la animalidad. Esta es
su tragedia, pero es también su dignidad... Inadaptado a la naturaleza, no
puede el hombre realizar, sin más en ella su humanidad, como el mineral su "mineralidad"
y el caballo su "caballidad". El hombre, como de Hamlet decía Mallarmée, es
le seigneur latent qui ne peut devenir, el gran señor escondido que
no logra llegar a ser. Por eso es el hombre el único ser infeliz,
constitutivamente infeliz. Mas, por lo mismo, está lleno todo él de ansia de
felicidad. Todo lo que el hombre hace lo hace para ser feliz. Y como la
Naturaleza no se lo permite, en vez de adaptarse a ella como los demás
animales, se esfuerza milenio tras milenio en adaptar a él la Naturaleza, en
crear con los materiales de esta un mundo nuevo que coincida con él, que
realice sus deseos. Ahora bien, la idea de un mundo coincidente con los
deseos del hombre es precisamente lo que llamamos "felicidad" y los medios
para lograr esa coincidencia se llaman "técnica". Por eso el esfuerzo
técnico está alojado en la raíz misma del ser humano."
J.
Ortega y Gasset: Goethe sin Weimar (conferencia dada en Aspen y
Hamburgo en 1949). Obras completas, IX, págs. 583-584. |
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