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1946
- Madrid
"Por eso, señores, la vida ―el
Hombre― se ha esforzado siempre en añadir a todos sus haceres impuestos por
la realidad el más extraño y sorprendente hacer, un hacer, una ocupación que
consiste precisamente en dejar de hacer todo lo demás que hacemos
seriamente. Este hacer, esta ocupación que nos liberta de las demás es...
jugar. (...) El juego es la más pura invención del hombre; todas las demás
le vienen, más o menos, impuestas y preformadas por la realidad. Pero las
reglas de un juego ―y no hay juego sin reglas― crean un mundo que no existe.
Y las reglas son pura invención humana. Dios hizo al mundo, este mundo;
bien, pero el hombre hizo el ajedrez ―el ajedrez y todos los demás juegos.
El hombre hizo, hace... el otro mundo, el verdaderamente otro, el que
no existe, el mundo que es broma y farsa.
El juego, pues, es el arte o técnica que el hombre posee para suspender
virtualmente su esclavitud dentro de la realidad, para evadirse, escapar,
traerse a sí mismo de este mundo en que vive a otro irreal. Este
traerse de su vida real a una vida irreal imaginaria, fantasmagórica es
dis-traerse. El juego es distracción. El hombre necesita descansar de
su vivir y para ello ponerse en contacto, volverse a ó verterse en
una ultravida. Esta vuelta o versión de nuestro ser hacia lo ultravital o
irreal es la diversión. La distracción, la diversión es algo consustancial a
la vida humana, no es un accidente, no es algo de que se pueda prescindir."
J. Ortega y Gasset: Idea
del teatro (conferencias en Madrid y Lisboa, 1946). Obras completas, VII,
pág. 469. |
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