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1944
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Portugal
"El hombre vive habitualmente
sumergido en su vida, náufrago en ella, arrastrado instante tras instante
por el torrente turbulento de su destino, es decir, que vive en estado de
sonambulismo sólo interrumpido por momentáneos relámpagos de lucidez en que
descubre confusamente la extraña faz que tiene ese hecho de su vivir, como
el rayo con su fulguración instantánea nos hace entrever, en un abrir y
cerrar de ojos, los senos profundos de la nube negra que lo engendró. Tenía
razón Calderón en un sentido aún más concreto y trivial de lo que él supuso:
por lo pronto, la vida es sueño, porque es sueño toda realidad que no se
captura a sí misma, que no toma plena posesión de sí misma, que se queda
dentro de sí y no logra, a la vez, evadirse de sí misma y estar sobre sí. Y
no hay distinción entre el hombre inculto y el hombre de ciencia: también el
físico es sonámbulo y lo es no sólo en su vida común sino que también al
hacer su física, al crear su ciencia sonambuliza. La física es sueño, un
sueño matemático. El único intento que el hombre puede hacer para despertar,
para acordar y vivir con entera lucidez consiste precisamente en filosofar.
De suerte que nuestra vida es, sin remedio, una de estas dos cosas: o
sonambulismo o filosofía. Yo lo advierto lealmente antes de empezar: la
filosofía no es sueño ―la filosofía es insomnio― es un infinito alerta, una
voluntad de perpetuo mediodía y una exasperada vocación a la vigilia y a la
lucidez."
J. Ortega y Gasset: La razón histórica
(Lisboa, 1944). Obras completas, XII, págs. 302-303. |
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