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1942
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Portugal
"En cambio, el filósofo auténtico
que filosofa por íntima necesidad no parte hacia una filosofía ya hecha,
sino que se encuentra, desde luego, haciendo la suya, hasta el punto de que
es su síntoma más cierto verle rebotar de toda filosofía que ya está ahí,
negarla y retirarse a la terrible soledad de su propio filosofar.
Esa constante invitación a la inautenticidad que la preexistencia social de
las ocupaciones humanas nos dirige, es uno de los componentes trágicos del
hombre, no obstante su ningún aspecto melodramático. De aquí que sea preciso
combinar el aprendizaje ya absorción de la filosofía socialmente constituida
y recomendada con un perenne esfuerzo por negar todo eso y volver a
comenzar, o lo que es igual, por repristinar la situación en que la
filosofía se originó. Aquellos primeros filósofos que en absoluto la
hicieron porque en absoluto no la había, que, en rigor, no llegaron a hacer
una filosofía, sino que meramente la iniciaron, son el auténtico profesor de
filosofía a que es preciso llegar perforando el cuerpo de todos los
profesores de filosofía subsecuentes.
Todo gran filósofo lo fue porque acertó a reproducir en su persona, siquiera
aproximadamente, aquella situación originaria en que la filosofía nació."
J. Ortega y Gasset:
Prólogo a "Historia de la filosofía", de Émile Bréhier (1942). Obras
completas, VI, pág. 402. |
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