GALERÍA DE IMÁGENES - JOSÉ ORTEGA Y GASSET

 
 
 

1934

"Iba yo diciendo que a los veinte años me hallaba hundido en el líquido elemento de la cultura francesa, buceando en él tanto, que tuve la impresión de que mi pie tocaba con su fondo, que por el pronto al menos, no podía España nutrirse más de Francia. Esto me hizo volverme a Alemania de que en mi país no se tenían sino vagas noticias. La generación de los viejos se había pasado la vida hablando de las "nieblas germánicas". Lo que era pura niebla eran sus noticias sobre Alemania. comprendí que era necesario para mi España absorber la cultura alemana, tragársela ―un nuevo y magnífico alimento―. No imagine, pues, el lector mi viaje a Alemania como el viaje de un devoto peregrino que va a besar en Roma el pie del Santo Padre. Todo lo contrario. Era el raudo vuelo predatorio, el descenso de flecha que hace el joven azor hambriento sobre algo vivo, carnoso, que su ojo redondo y alerta descubre en la campiña. En aquella mi mocedad apasionada era yo, en efecto un poco es gavilán joven que habitaba en la ruina del castillo español. Me sentía no ave de jaula sino fiero volátil de blasón: como el gavilán, era voraz, altivo, bélico, y como él manejaba la pluma. La cosa era, pues, muy sencilla. yo iba a Alemania para traerme al rincón de la ruina la cultura alemana y allí devorarla. España necesitaba de Alemania. Yo sentía mi ser ―ya lo veremos― de tal modo identificado con mi nación, que sus necesidades eran mis apetitos, mis hambres."

J. Ortega y Gasset: Prólogo para alemanes (1934). Obras Completas, VIII, pág. 24.