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1928
- Buenos Aires
"La gigantesca innovación entre ese tiempo y el nuestro ha sido la
"fenomenología" de Husserl. De pronto, el mundo se cuajó y empezó a rezumar
sentido por todos los poros. Los poros son las cosas, todas las cosas, la
lejanas y solemnes ―Dios, los astros, los números―, lo mismo que las
humildes y más próximas ―las caras de los prójimos, los trajes, los
sentimientos triviales, el tintero que eleva su cotidiana monumentalidad
delante del escritor. Cada una de estas cosas comenzó tranquila y
resueltamente a ser lo que era, a tener un modo determinado e inalterable de
ser y comportarse, a poseer una "esencia", a consistir en algo fijo o, como
digo, a tener una "consistencia".
J. Ortega y Gasset: Max
Scheler. Un embriagado de esencias (junio 1928). Obras completas, IV,
págs. 509-510. |
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