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1920
- Madrid
"Hay hombres que llevan en el ángulo de la pupila una inquietud latente, la
cual hace pensar en un niño acurrucado y escondido, presto a dar el brinco
genial sobre la vida, la carrera loca y alegre que proporciona el gran botín
de la ciencia, del arte y del imperio. Sólo esos hombres me parecen
estimables, y el resto es contabilidad. (...)
Así, es la madurez no una supresión, sino una integración de la infancia.
Todo el que tenga fino oído psicológico habrá notado que su personalidad
adulta forma una sólida coraza hecha de buen sentido, de previsión y
cálculo, de enérgica voluntad, dentro de la cual se agita, incansable y
prisionero, un niño audaz. (...) Somos todos, en varia medida, como el
cascabel, criaturas dobles, con una coraza externa, que aprisiona un núcleo
íntimo, siempre agitado y vivaz. Y es el caso que, como el cascabel, lo
mejor de nosotros está en el son que hace el niño interior al dar un brinco
para libertarse y chocar con las paredes inexorables de su prisión."
J. Ortega y Gasset, La
psicología del cascabel (marzo 1920). El Espectador III, Obras
completas, II, págs. 299-300. |
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