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1916
- Buenos Aires
"La realidad, precisamente por
serlo y hallarse fuera de nuestras mentes individuales, sólo puede llegar a
éstas multiplicándose en mil caras o haces.
Desde este Escorial, rigoroso imperio de la piedra y la geometría, donde he
asentado mi alma, veo en primer término el curvo brazo ciclópeo que extiende
hacia Madrid la sierra del Guadarrama. El hombre de Segovia, desde su tierra
roja, divisa la vertiente opuesta. ¿Tendría sentido que disputásemos los dos
sobre cuál de ambas visiones es la verdadera? ambas lo son ciertamente por
ser distintas. Si la sierra materna fuera una ficción o una abstracción, o
una alucinación, podrían coincidir la pupila del espectador segoviano y la
mía. Pero la realidad no puede ser mirada sino desde el punto de vista que
cada cual ocupa, fatalmente, en el universo. Aquélla y éste son
correlativos, y como no se puede inventar la realidad, tampoco puede
fingirse el punto de vista.
La verdad, lo real, el universo, la vida ―como queráis llamarlo― se quiebra
en faceteas innumerables, en vertientes sin cuento, cada una de las cuales
da hacia un individuo (...)
Y viceversa: cada hombre tiene una misión de verdad. Donde está mi pupila no
está otra: lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otras. Somos
insustituibles, somos necesarios (...) Dentro de la humanidad cada raza,
dentro de cada raza cada individuo, es un órgano de percepción distinto de
todos los demás y como un tentáculo que llega a trozos de universo para los
otros inasequibles."
J.
Ortega y Gasset:
Verdad y perspectiva. El Espectador I
(Febrero-marzo 1916). Obras completas, II, pág.
19. |
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