|
 |
1911
- Marburgo
"Sin embargo, la fortuna nos había regalado un
prodigioso instrumento: la fenomenología. Aquel grupo de jóvenes no había
sido nunca, en rigor, neokantiano. Tampoco se entregó plenamente a la
fenomenología. Nuestra voluntad de sistema nos lo impedía. La fenomenología,
por su propia consistencia, es incapaz de llegar a una forma o figura
sistemática. Su valor inestimable está en la "fina estructura" de tejidos
carnosos que puede ofrecer a la arquitectura de un sistema. Por eso, la
fenomenología no fue para nosotros una filosofía: fue... una buena suerte."
J. Ortega y Gasset: Prólogo para alemanes.
(redactado en 1934)
Obras completas, VIII, pág. 42. |
|
|