Historia de los héroes y semidioses de los griegos -
Capítulo V -
Perseo
Acrisio, rey de Argos, tuvo por hija a
Dánae. Habiéndole predicho el
oráculo que un hijo de ésta le mataría, la encerró en una torre de
bronce para que no pudiese casarse; pero el pícaro de
Júpiter penetró en
la torre en forma de lluvia de oro, y la persuadió a casarse con él y
aumentar el número de sus sultanas. Acrisio lo supo, y cuando Dánae dio
a luz un niño, que fue Perseo, su abuelo le metió en una cajita, que
tiró al mar. Fue recogido por unos pescadores, que le llevaron a
la isla de Serife, de la que era rey Poliucto, y le educó con esmero.
Cuando llegó a la edad viril le mandó Poliucto que fuese a combatir a
las Gorgonas y le trajese la cabeza de una de ellas, que era Medusa.
Las Gorgonas eran tres hermanas, hijas de
Toreax, dios marino, y de
Ecto,
que se llamaban Esteno,
Euríale y Medusa y vivían en la extremidad del
mundo, cerca de la morada de la Noche; no tenían entre las tres sino un
solo ojo, que les servía alternativamente; manos de acero con garras; su
cabellera erizada era de culebras, y con su mirada petrificaban o
mataban al que se la dirigían.
Perseo, querido de los dioses, que eran sus parientes, recibió de ellos,
para auxiliarle en su expedición, la égida de Minerva, el casco de
Plutón y las alas de
Mercurio. Subido sobre el caballo
Pegaso, que
también le prestó Minerva, voló por los espacios hasta llegar a
Mauritania, donde reinaba el famoso Atlas. Este, advertido por el
oráculo de que se guardase de un hijo de Júpiter, no quiso darle
acogida; ofendido Perseo, le presentó la cabeza de Medusa, con lo
que quedó transformado en el monte que hoy lleva su nombre. Antes había
vencido a las Gorgonas, y había cortado la cabeza a Medusa.
De Mauritania pasó a Etiopía, en donde libertó a
Andrómeda. Era ésta
hija de Cefeo, rey de aquel país, y había tenido la osadía de disputar
el premio de la belleza a Juno y a las
Nereidas. Neptuno, para vengar a
su cuñada, creó un monstruo que asoló el país. Consultados los oráculos
sobre la manera que habría de apaciguar la ira de los dioses, dijeron
que este medio sería entregar a la culpable al monstruo. Andrómeda,
pues, fue entregada a las Nereidas, que la ataron a una roca; pero en el
momento en que se acercaba el monstruo para devorarla, apareció
Perseo
montado en Pegaso, y mostrando al monstruo la cabeza de Medusa, quedó
petrificado; Perseo llevó a Andrómeda a su padre, al que la pidió, y se
casó con ella. Volvió a Argos, donde había nacido, mató a
Proto, que
había usurpado el trono a su abuelo Acriso, al que restableció en él;
poco después, en unos juegos públicos, le mató involuntariamente tirando
un tejo. Le afligió tanto esta desgracia, que se ausentó de Argos y se
retiró a Tirentio, en donde labró la ciudad de Micenas. Después de
muerto, se erigieron en honor suyo monumentos, entre ellos un templo de
hechura cuadrada, circunvalado de palmeras, en el que se hallaba una
estatua suya.
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