La Mitología contada a los niños -
Capítulo VIII -
Minerva
Enterados ya, según espero (si vuestras señorías han prestado un poco de
atención), de los principales dioses y dueños del cielo, mar e infierno,
según los griegos, que cayendo de error en error fueron creando su
Mitología, seguiremos ahora con la nomenclatura de los demás dioses
hijos de aquéllos, y empezaremos por Minerva, que es la diosa de la
Sabiduría.
De mal humor Júpiter con
Juno, por aquel hijo tan feo que le había
parido, y que como recordarán ustedes echó su padre con un puntapié del
Olimpo se dio una palmada en la frente y sacó de su cabeza a una hermosa
mujer cubierta de una armadura completa, a la que hizo diosa de la
Sabiduría, y que como tal se llama Minerva, y diosa de la Guerra, y en
este concepto se llamaba Palas.
Algunos autores pretenden que fue siempre doncella, para significar que
la prudencia, que personificaba también, debe obrar sola y sin extrañas
influencias; otros dicen que tuvo por marido a Vulcano.
Represéntanla con una hermosura llena de sencillez y gravedad, lo que no
impidió que fuese una de las tres diosas que se disputaron la manzana
que la Discordia, como ya os he referido al hablar de la boda de
Tetis,
echó en la mesa del banquete, con un letrero que decía: «A la más
hermosa», y que llevase muy a mal que no le fuese adjudicada por
Paris,
de quien juró vengarse; por lo que veis, que en aquella religión que
carecía de todo destello divino, ni aun la diosa de la Sabiduría estaba
exenta de vicios tan ridículos, como lo es el de la vanidad, y tan bajos
como lo es el de la venganza. Llevaba Minerva sobre su cabeza un yelmo,
sobre su pecho su égida con la cabeza de Medusa, en una mano un
escudo y en la otra una lanza; otros ponen en su mano una rama de olivo
y es con este motivo: Disputáronse Neptuno y ella sobre el nombre que
debía ponérsele a la capital del Ática; aquél quería fuese su nombre Posidonia, y ésta que llevase uno de los suyos, que era
Atena.
Acudieron al tribunal supremo de los dioses para que fallase en su
contienda, y éstos dijeron que tendría derecho a darle nombre a la
ciudad aquel que crease la cosa más útil a los hombres. Neptuno,
golpeando la tierra con su tridente, hizo que surgiese el caballo, y
Minerva hizo que de la tierra brotase el olivo, y obtuvo el premio.
Muchas cosas en ciencias y artes enseñó
Minerva a los hombres. La más
notable fue la construcción de la nave que tripularon los
Argonautas, a
la que puso un leño que hablaba, mandando y guiando la nave, haciéndole
evitar escollos; lo que es un modo bonito y poético de designar el
timón.
Los Argonautas, que tomaron su nombre de dicho barco, que se llamaba
Argos, eran unos príncipes griegos, que en número de cincuenta y dos se
embarcaron en ella para ir a Cólquida a vengar la muerte de
Frixo y a
rescatar el Toisón de oro o
Vellocino.
Frixo y su hermana Hele, huyendo de su padre
Frino, rey de Tebas, que
los quería sacrificar a los dioses para aplacar una epidemia que
despoblaba el país, atravesaron subidos en un carnero de dorado vellón
el brazo de mar que separa el Asia de la Europa; Hele, asustada del
ruido de las olas, cayó al mar y se ahogó, por lo cual tomó dicho brazo
de mar el nombre que aún conserva de Helesponto. Llegado que hubo Frixo a Cólquida, en donde reinaba
Eetes, sacrificó el carnero a
Marte,
y su zalea o toisón, o vellón, fue suspendida en un árbol guardada por
dragones, que velaban de noche, y por toros bravos que tenían pies de
bronce.
Habiendo concedido Marte al Toisón la virtud de que proporcionase
felicidad y riqueza al que lo poseyera, Eetes, envidioso de Frixo por
tan precioso tesoro, lo asesinó y se hizo dueño de él. Sabido esto por
los príncipes griegos, determinaron vengar la muerte de Frixo y rescatar
el Toisón, y esto fue la causa de aquella famosa expedición.
Minerva era muy amiga de enseñar, por lo cual la pintan con un búho para
significar el estudio, porque vela de noche, y con un dragón, que
significa la rígida virtud, a la que nadie se atreve, como al dragón.
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