Historia de los hombres célebres de Grecia -
Capítulo XVIII -
Jenofonte
Nació en Atenas; su padre se llamaba
Grello; fue discípulo de
Sócrates,
de quien aprendió filosofía y política. Tomó las armas y las llevó en
favor de Ciro el joven, en la guerra que sostuvo con su hermano
Artajerjes. Este filósofo guerrero se cubrió de gloria por la
parte que tomó dirigiendo la famosa retirada que hicieron los diez mil
griegos que combatían por Ciro en la batalla de Cunaxa, a veinte leguas
de Babilonia, 401 años antes de la Era cristiana. En ella murió Ciro,
joven injusto y ambicioso, que combatía contra su hermano para usurparle
el trono. A pesar de eso, Jenofonte, de quien se ha dicho que tenía la
culta gracia de un ateniense y el vigor y energía de carácter de
un espartano, escribió la Ciropedia, que es la historia de
Ciro el
Grande, rey de Persia, que se puede considerar como una hermosa, pero no
siempre exacta, novela histórica; escribió la historia de la mencionada
expedición de Ciro el joven contra su hermano, y la retirada de los diez
mil griegos, en las que celebra mucho a este ambicioso mal hermano.
Guerreó también con Agesilao rey de Lacedemonia, distinguiéndose siempre
por su gran valor y su gran saber. Cuando concluyó la guerra se retiró a
la vida privada en Corinto, en donde vivió hasta su muerte, que acaeció
360 años antes de la Era cristiana. En el momento en que estaba haciendo
un sacrificio a los dioses, coronado de flores, según era uso, le
trajeron la noticia de haber muerto su hijo en la batalla de Mantinea, y
se quitó la corona de flores; pero cuando añadieron que había muerto
como un héroe, se la volvió a colocar sobre las sienes diciendo: «Una
muerte así merece señales de regocijo y no de duelo». Como
César, fue
Jenofonte gran capitán y gran historiador. Ambos tienen fama de haberse
expresado con elegancia y corrección. Sus paisanos le denominaban «la
abeja griega».
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