La Mitología contada a los niños -
Capítulo XIII -
Esculapio - Hebe - Némesis -Los cíclopes - Argos
Esculapio fue hijo de
Apolo y de la ninfa
Doris. Lo crió el centauro
Quirón, que era un gran sabio, hijo de
Saturno, lo que significa que la
sabiduría nace del tiempo; la gruta en que moraba, que estaba situada al
pie del monte Pelión, fue la escuela de más renombre en aquella era;
Hércules, que había sido su discípulo, le traspasó sin querer la
rodilla con una flecha envenenada, la que causó su muerte.
Júpiter lo
elevó al Olimpo y le constituyó en uno de los signos del
Zodíaco. Quirón
instruyó a Esculapio en todos los secretos de la medicina, en la que
tales progresos hizo, que fue apellidado el dios de la medicina. Por
medio de su ciencia restituyó la vida y la salud al desgraciado
Hipólito, que era víctima de los dioses a causa de una calumnia, de lo
cual Júpiter se enfureció tanto, que lo mató por medio de un rayo.
Apolo lloró amargamente la muerte de su hijo, y Júpiter para consolarlo
elevó a Esculapio al Cielo, en que forma una constelación.
En Roma le edificaron un soberbio templo, en el que se le representaba
sentado, teniendo en una mano una vara, la otra apoyada sobre la cabeza
de una serpiente, y un perro acostado a sus pies.
Hebe fue hija de
Juno, y cuando su padre Júpiter la vio tan hermosa, la
hizo diosa de la juventud y le confirió el honroso cargo de servir de
beber a los dioses en sus festines; pero un día en que al desempeñar
este cargo dio una caída desairada, Júpiter la destituyó y dio su puesto
a Ganimedes, que era hijo de
Tros, rey de Troya, y tan hermoso que, con
el fin que desempeñase ese cargo, Júpiter, convertido en águila, lo
arrebató y llevó al Olimpo. Lo que ha dado pábulo a esta fábula es que
Tros mandó a su hijo con otros troyanos a ofrecer un sacrificio a
Júpiter en Lidia. El rey de aquel país, creyendo que eran espías los
prendió, obligando al príncipe a servirle de beber en sus festines.
Cuando después de su muerte fue admitido Hércules en el Olimpo, se casó
con Hebe. Esta última ficción significa que suelen estar unidas la
fuerza y la juventud. A Hebe se la representa coronada de flores y con
una copa de oro en la mano.
Némesis, diosa de la venganza o más propiamente de la vindicta, que es
la satisfacción que se debe por los delitos, se ha hecho hija de la mar,
de la noche y más acertadamente de la justicia, según el parecer de
Hesíodo. Represéntanla con rostro severo, vestida de blanco, teniendo en
una mano una espada envainada para significar que en su día castigará al
culpable, y en la otra una copa para alentar y confortar al inocente; a
sus pies por lo regular colocaban un compás y una rueda.
Los Cíclopes eran terribles gigantes, hijos del Cielo y de la
Tierra,
que no tenían más que un ojo en medio de la frente. Júpiter los
precipitó en el Tártaro, pero luego por empeño de su madre los puso en
libertad. Eran hábiles herreros y fabricaron para
Plutón un casco que lo
hacía invencible; para Neptuno su tridente, con el que agita o
calma las olas del mar, y para Júpiter sus rayos. Los tres principales
Cíclopes eran Brontes,
Estéropes y
Polifemo. Apolo, para vengar la muerte
de su hijo Esculapio, causada por los rayos que habían confeccionado,
los mató a todos. Autores modernos han creído que estos
Cíclopes
fabulosos tenían por origen los volcanes.
Argos, hermano de
Osiris, fue encargado por éste de gobernar su reino
cuando partió a conquistar la India, y gobernó con tal vigilancia, que
se dijo tenía cien ojos, y a esta metáfora añadió la credulidad de los
griegos que cuando cerraba cincuenta para dormir los otros cincuenta
quedaban abiertos. Juno, celosa de
Jo, hija del rey de Argos, la
puso bajo la custodia de este vigilante guardián.
Mercurio, compadecido
de ella, llegó a dormir a Argos con los dulces sonidos de su flauta, y
cuando estaba dormido le cortó la cabeza. Juno tomó sus cien ojos, que
colocó en la cola de su pájaro querido, el pavo real.
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