La Mitología contada a los niños -
Capítulo X -
Baco - Ariadna
Baco es también llamado
Bronio, nombre derivado de una palabra griega
que significa «ruido», porque decían que había nacido de un trueno; pero
la versión más general es que fue hijo de Sémele, hija de
Cadmo, rey de
Tebas, y de Júpiter.
Juno, celosa de esta nueva sultana, tomó el aspecto
de una vieja e hizo creer a la princesa que su consorte no era el rey
del Olimpo, y que para convencerse de ello exigiese de él que se le
presentase en toda su gloria. Sémele así lo hizo, exigiendo de Júpiter
que le prometiese otorgarle el favor que le pidiera. Júpiter juró por la
Estigia (que era el juramento de los dioses) hacer lo que le pidiese, y
comprometido así, tuvo que presentarse en toda su gloria y esplendor,
que fueron tales, que sus rayos abrasaron a Sémele. Júpiter mandó a unas
ninfas que sacasen de entre las cenizas de Sémele a un niño de que
estaba embarazada, y se lo metió en un muslo, donde lo guardó, hasta que
estuvo bastante crecido para salir al mundo. Entonces lo entregó a su
tía Ino, por la que fue criado, y después de educado e instruido por las
Musas y por
Sileno, que unos dicen ser hijo del dios de la campiña,
Pan,
y otros que es hijo de Mercurio. Fue un gran filósofo, pero también un
gran borracho; por lo que lo representan generalmente subido sobre
un burro, por no poderse tener sobre los pies. Otros dicen que
Baco fue
criado en Meros, que es un monte de la India, y que la palabra «meros»
significa muslo, lo que dio lugar al antes referido disparate.
Baco
conquistó la India, y plantó allí las viñas, por lo que se consideró
como el dios del vino. Pintábanle como un hermoso joven, de ojos negros
y rubia cabellera, coronado con hojas de vid o de yedra, con manto de
púrpura, y llevando en la mano el tirso. El tirso es una pequeña lanza
que remataba con una piña, envuelta en ramas de parra y de yedra;
significaba el tronco de toda planta, y era el cetro de las divinidades
campestres. El carro en que se pintaba a Baco era tirado por leopardos o
panteras, y rodeado de Bacantes, sátiros y otras ridículas divinidades
campestres, con pies y cuernos de cabra y rabos.
Sileno tenía dos.
Tuvo Baco varios nombres: fue el uno «Biforme», porque unas veces lo
pintaban mozo y otras viejo; «Liber», porque el vino inventado por él
engendra la insubordinación, licencia y desarreglo. Llamábanse
Bacanales
y Orgías las fiestas que se hacían en honor a
Baco. Corrían hombres y
mujeres ebrios por las calles, dando gritos desaforados y clamando:
«Eván Evohe», que, como sabéis, fue el grito con que lo animaba su padre
Júpiter, cuando en figura de león le ayudó a combatir a los
Titanes.
Sacrificábanle la cierva y la cabra, porque ambas roen las yemas de las
viñas. Todos los pájaros eran agradables a Baco, menos la lechuza,
porque decían que sus huevos tenían la virtud de hacer aborrecer el vino
al que los comía. Entre los animales fabulosos érale consagrado el
Fénix; entre las plantas, la vid, la yedra, el pino y la encina.
Son célebres sus amores con Ariadna, hija de
Minos, rey de Creta, que se
fugó con Teseo de la casa paterna, y a quien éste abandonó en la isla de Naxos.
Baco, que la vio se prendó de ella, y sobre todo de su magnífico
cabello; le dio una hermosísima corona de oro, trabajada por
Vulcano,
que fue después elevada al rango de constelación.
Baco obtuvo de su
padre el don de la inmortalidad para Ariadna, y licencia para
casarse con ella; y tuvieron un hijo, que se llamó
Estáfilo. Cuéntase
que fue pastor, y habiendo notado que una de las cabras llegaba al redil
más tarde que las demás, y siempre alegre y saltando, siguióla sin que
lo notase, y la halló comiendo uvas, lo que le inspiró la idea de
confeccionar el vino con el zumo de esa fruta. Estáfilo tuvo un hijo
llamado Anio, que fue rey de Delos y gran sacerdote de
Apolo. Éste tuvo
tres hijas, a las que Baco dio el don: a la primera,
Ocno («oinos»,
vino), de transformar en vino cuanto tocase; a la segunda,
Esper («sperma»,
simiente, grano), de trocarlos en trigo, y a la tercera
Elaia («elaia»,
olivo), de trocarlo en aceite. Cuando fue Agamenón al sitio de Troya,
quiso obligar a las tres hermanas a que fuesen con él, considerando que
llevándolas no necesitaba de provisiones para el ejército. Ellas
afligidas acudieron a Baco, que para libertarlas las transformó en
palomas. A las hijas de Minos, rey de Tebas, que se negaron a asistir a
las escandalosas orgías y permanecieron encerradas bordando, las
transformó también en murciélagos y a sus bordados en yedra.
Midas rey
de Frigia, encontró a Sileno durmiendo en su embriaguez; le llevó a su
palacio, y obsequió mucho. Baco, agradecido a los obsequios hechos
a su querido preceptor, dijo a Midas que le otorgaría la gracia que le
pidiese. Éste, que era muy avaro, pidió por gracia que cuanto tocase se
convirtiese en oro, lo que le fue concedido; pero como hasta los
alimentos que tocaba se convertían en este metal, arrepentido, suplicó a
Baco que le quitase esa triste ventaja.
Baco le dijo que se lavase las
manos en el río Pactolo, que desde entonces arrastra arenas de oro.
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