
DICCIONARIO DE MITOLOGÍA
MITOS GRIEGOS Y ROMANOS
En: Homero, La Iliada y
la Odisea, Apéndice II
J. Pérez del Hoyo Editor. Madrid, 1970, pp.
523-550
"Pues bien, cuantos nacieron de Gea y Urano, los hijos
más terribles, estaban irritados con su padre desde siempre. Y cada vez
que alguno de ellos estaba a punto de nacer, Urano los retenía a todos
ocultos en el seno de Gea sin dejarles salir a la luz y se gozaba
cínicamente con su malvada acción. La monstruosa Gea, a punto de
reventar, se quejaba en su interior y urdió una cruel artimaña.
Produciendo al punto un tipo de brillante acero, forjó una enorme hoz y
luego explicó el plan a sus hijos. Armada de valor dijo afligida en su
corazón: “¡Hijos míos y de soberbio padre! Si queréis seguir mis
instrucciones, podremos vengar el cruel ultraje de vuestro padre; pues
él fue el primero en maquinar odiosas acciones.” Así habló y lógicamente
un temor los dominó a todos y ninguno de ellos se atrevió a hablar. Mas
el poderoso Cronos, de mente retorcida, armado de valor, al punto
respondió con estas palabras a su prudente madre: “Madre, yo podría, lo
prometo, realizar dicha empresa, ya que no siento piedad por nuestro
abominable padre; pues él fue el primero en maquinar odiosas acciones.”
Así habló. La monstruosa Gea se alegró mucho en su corazón y le apostó
secretamente en emboscada. Puso en sus manos una hoz de agudos dientes y
disimuló perfectamente la trampa. Vino el poderoso Urano conduciendo la
noche, se echó sobre la tierra ansioso de amor y se extendió por todas
partes. El hijo, saliendo de su escondite, logró alcanzarle con la mano
izquierda, empuñó con la derecha la prodigiosa hoz, enorme y de afilados
dientes, y apresuradamente segó los genitales de su padre y luego los
arrojó a la ventura por detrás. No en vano escaparon aquéllos de su
mano. Pues cuantas gotas de sangre salpicaron, todas las recogió Gea. Y
al completarse un año, dió a luz a las poderosas Erinias, a los altos
Gigantes de resplandecientes armas, que sostienen en su mano largas
lanzas, y a las Ninfas que llaman Melias sobre la tierra ilimitada. En
cuanto a los genitales, desde el mismo instante en que los cercenó con
el acero y los arrojó lejos del continente en el tempestuoso ponto,
fueron luego llevados por el piélago durante mucho tiempo. A su
alrededor surgía del miembro inmortal una blanca espuma y en medio de
ella nació una doncella. Primero navegó hacia la divina Citera y desde
allí se dirigió después a Chipre rodeada de corrientes. Salió del mar la
augusta y bella diosa, y bajo sus delicados pies crecía la hierba en
torno. Afrodita la llaman los dioses y hombres, porque nació en medio de
la espuma, y también Citerea, porque se dirigió a Citera. Ciprogénea,
porque nació en Chipre de muchas olas, y Filomedea, porque surgió de los
genitales. La acompañó Eros y la siguió el bello Hímero al principio
cuando nació, y luego en su marcha hacia la tribu de los dioses. Y estas
atribuciones posee desde el principio y ha recibido como lote entre los
hombres y dioses inmortales: las intimidades con doncellas, las
sonrisas, los engaños, el dulce placer, el amor y la dulzura. A estos
dioses su padre, el poderoso Urano, les dió el nombre de Titanes,
aplicando tal insulto a los hijos que él mismo engendró. Decía que en su
intento, con temeraria sensatez habían cometido un acto terrible por el
que luego tendrían justo castigo."
Hesíodo: Teogonía.
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