
DICCIONARIO DE MITOLOGÍA
MITOS GRIEGOS Y ROMANOS
En: Homero, La Iliada y
la Odisea, Apéndice II
J. Pérez del Hoyo Editor. Madrid, 1970, pp.
523-550
"Rea, entregada a Cronos, tuvo famosos hijos: Hestia,
Deméter, Hera de áureas sandalias, el poderoso Hades que reside bajo la
tierra con implacable corazón, el resonante Ennosigeo y el prudente
Zeus, padre de dioses y hombres, por cuyo trueno tiembla la anchurosa
tierra. A los primeros se los tragó el poderoso Cronos según iban
viniendo a sus rodillas desde el sagrado vientre de su madre,
conduciéndose así para que ningún otro de los ilustres descendientes de
Urano tuviera dignidad real entre los Inmortales. Pues sabía por Gea y
el estrellado Urano que era su destino sucumbir a manos de su propio
hijo, por poderoso que fuera, víctima de los planes del gran Zeus. Por
ello no tenía descuidada la vigilancia, sino que, siempre al acecho, se
iba tragando a sus hijos; y Rea sufría terriblemente. Pero cuando ya
estaba a punto de dar a luz a Zeus, padre de dioses y hombres, entonces
suplicó enseguida a sus padres, los de ella, Gea y el estrellado Urano,
que le ayudaran a urdir un plan para tener ocultamente el parto de su
hijo y vengar las Erinias de su padre y de los hijos que se tragó el
poderoso Cronos de mente retorcida. Aquéllos escucharon atentamente a su
hija y la obedecieron; la pusieron ambos al corriente de cuanto estaba
decretado que ocurriera respecto al rey Cronos y a su intrépido hijo, y
la enviaron a Licto, a un rico pueblo de Creta, cuando ya estaba a punto
de parir al más joven de sus hijos, el poderoso Zeus. A éste le recogió
la monstruosa Gea para criarlo y cuidarlo en la espaciosa Creta. Allí se
dirigió, llevándole, al amparo de la rápida negra noche, en primer
lugar, a Licto. Le cogió en sus brazos y le ocultó en una profunda
gruta, bajo las entrañas de la divina tierra, en el monte Egeo de densa
arboleda. Y envolviendo en pañales una enorme piedra, la puso en manos
del gran soberano Uránida, rey de los primeros dioses. Aquél la agarró
entonces con sus manos y la introdujo en su estómago, ¡desgraciado! No
advirtió en su corazón que, a cambio de la piedra, se le quedaba para el
futuro su invencible e imperturbable hijo, que pronto, venciéndole con
su fuerza y sus propias manos, iba a privarle de su dignidad y a reinar
entre los Inmortales. Rápidamente crecieron luego el vigor y los
hermosos miembros del soberano. Y al cabo de un año echó fuera de nuevo
su prole el poderoso Cronos de mente retorcida, engañado por las hábiles
indicaciones de Gea, vencido por la fuerza y habilidad de su hijo.
Primero vomitó la piedra, última cosa que se tragó; y Zeus la clavó
sobre la anchurosa tierra, en la sacratísima Pito, en los valles del pie
del Parnaso, monumento para la posteridad, maravilla para los hombres
mortales. Libró a sus tíos paternos de sus dolorosas cadenas, a los
Uránidas Brontes, Estéropes y el vigoroso Arges, a los que
insensatamente encadenó su padre; aquéllos le guardaron gratitud por sus
beneficios y le regalaron el trueno, el llameante rayo y el relámpago;
antes los tenía ocultos la enorme Gea, y con ellos seguro gobierna a
mortales e inmortales."
Hesíodo: Teogonía.
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