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GOTFRIED WILHELM LEIBNIZ (1646-1716)
DISCURSO DE METAFÍSICA
Discurso de metafísica- G. W.
Leibniz - Índice
Título original: DISCOURS DE
METAPHYSIQUE,
escrito en el invierno de 1685-86 para
el langrave Ernest von Hesse-Rheinfels.
Su primera edición data de 1846
Traducción del francés, prólogo y notas
de Alfonso Castaño Piñán
Editorial: Aguilar Argentina S. A. de Ediciones. Buenos Aires, 1955.
5ª edición, 1972.
104 páginas; 15 cm
Colección: Biblioteca de Iniciación
Filosófica, 31
Prólogo
Nota biográfica
Bibliografía
DISCURSO DE METAFÍSICA
1: De la perfección divina, y que Dios hace todo del modo
mas deseable.
2: Contra los que sostienen que no hay ninguna bondad en
las obras de Dios; o bien , que las reglas de la bondad y la belleza son
arbitrarias.
3: Contra los que creen que Dios hubiera podido obrar
mejor.
4: Que el amor de Dios exige una total satisfacción y
aquiescencia respecto de lo que hace.
5: En qué consisten las reglas de perfección de la
conducta divina, y que la sencillez de las vías está en relación con la
riqueza de los efectos
6: Que Dios no hace nada fuera del orden, y que no es
posible siquiera fingir acontecimientos que no sean regulares.
7: Que los milagros están de acuerdo con el orden general
aunque sean contrarios a las máximas subalternas. De lo que Dios quiere
o permite y de la voluntad general o particular.
8: Para distinguir las acciones de Dios y de las criaturas
se explica en qué consiste la noción de una sustancia individual.
9: Que cada sustancia singular expresa todo el universo a
su manera, y que en su noción todos sus acontecimientos están
comprendidos con todas sus circunstancias y toda la serie de las cosas
exteriores.
10: Que la opinión de las formas sustanciales tiene alguna
consistencia, pero que estas formas nada cambian en los fenómenos y no
se deben emplear para explicar los efectos particulares.
11: Que las meditaciones de los teólogos y de los
filósofos que se llaman escolásticos no son enteramente despreciables.
12: Que las nociones que se basan en la extensión
encierran algo imaginario y no podrían constituir la sustancia del
cuerpo.
13: Cómo la noción individual de cada persona encierra de
una vez para todas lo que le ocurrirá siempre, se ven en ella las
pruebas a priori o razones de la verdad de cada
acontecimiento, o por qué ha ocurrido uno más bien que otro. Pero
estas verdades, aunque seguras, no dejan de ser contingentes por
fundarse en el libre albedrío de Dios y de las criaturas. Es cierto que
su elección tiene siempre razones pero inclinan sin necesitar.
14: Dios produce diversas sustancias según las diferentes
visiones que tiene del universo y, por la intervención de Dios, la
naturaleza propia de cada sustancia hace que lo que ocurra a una
responda a lo que sucede a todas las demás, sin que ellas obren
inmediatamente una en otra.
15: La acción de una sustancia finita en otra no consiste
más que en el aumento del grado de su expresión, junto con la
disminución de la otra, en tanto que Dios las ha formado de antemano de
forma que se acomoden en conjunto.
16: El concurso extraordinario de Dios está comprendido en
lo que expresa nuestra esencia, pues esta expresión se extiende a todo,
pero sobrepasa las fuerzas de nuestra naturaleza o de nuestra expresión
distinta, que es finita y sigue ciertas máximas subalternas.
17: Ejemplo de una máxima subalterna o ley de la
Naturaleza donde se demuestra que Dios conserva siempre, regularmente la
misma fuerza pero la misma cantidad de movimiento. Contra los
cartesianos y otros varios.
18: La distinción de la fuera y la cantidad de movimiento
es importante, entre otras razones, para juzgar que es preciso recurrir
a consideraciones metafísicas, ajenas a la extensión, para explicar los
fenómenos de los cuerpos.
19: Utilidad de las causas finales en la Física.
20: Pasaje memorable de Sócrates en el Fedón, de
Platón, contra los filósofos demasiado materiales.
21: Si las reglas mecánicas dependieran solamente de la
Geometría sin la Metafísica, los fenómenos serían muy distintos.
22: Conciliación de las dos vías, de las que una va por
las causas finales y la otra por las causas eficientes, para satisfacer
tanto a los que explican la Naturaleza mecánicamente como a los que
recurren a las naturalezas incorpóreas.
23: Para volver a las sustancia inmateriales se explica
cómo actúa Dios en el entendimiento de los espíritus y si se tiene
siempre la idea de lo que se piensa.
24: Qué es un conocimiento claro u oscuro, distinto o
confuso, adecuado o inadecuado, intuitivo o supositivo; definición
nominal, real, causal, esencial.
25: En qué caso nuestro conocimiento está unido a la
contemplación de la idea.
26: Tenemos en nosotros todas las ideas, y de la
reminiscencia de Platón.
27: Cómo nuestra alma puede compararse con una tablillas
vacías y cómo nuestras nociones vienen de los sentidos.
28: Sólo Dios es el objeto inmediato de nuestras
percepciones que existe fuera de nosotros y él sólo es nuestra luz.
29: Sin embargo, pensamos inmediatamente con nuestras
propias ideas y no con las de Dios.
30: Cómo Dios inclina nuestra alma sin obligarla; que no
se tiene derecho a lamentarse: que no hay que preguntar por qué Judas
peca, puesto que esta acción libre está comprendida en su noción, sino
sólo por qué Judas el pecador, es admitido a la existencia con
preferencia a algunas otras personas posibles. De la imperfección o
limitación original antes del pecado, y de los grados de la gracia.
31: De los motivos de la elección, de la fe prevista, de
la ciencia media, del decreto absoluto, y que todo se reduce a la
existencia a tal persona posible, cuya noción encierra tal serie de
gracias y de acciones libres. Lo cual suprime de una vez las
dificultades.
32: Utilidad de estos principios en materia de piedad y de
religión.
33: Explicación del comercio del alma y del cuerpo, que ha
pasado por inexplicable o por milagrosa, y del origen de las
percepciones confusas.
34: De la diferencia de los espíritus y las demás
sustancias, almas o forma sustanciales. Y que la inmortalidad que se
pide supone el recuerdo.
35: Excelencia de los espíritus; que Dios los considera
con preferencia a las demás criaturas; que los espíritus expresan d Dios
más bien que al mundo, y que las demás sustancias expresan al mundo más
bien que a Dios.
36: Dios es el monarca de la más perfecta república,
compuesta por todos los espíritus, y la felicidad de esta ciudad de Dios
es su principal designio.
37: Jesucristo ha descubierto a los hombres el misterio y
las leyes admirables del reino de los cielos y la grandeza de la suprema
felicidad que Dios prepara a los que lo aman.
Notas del traductor
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