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Exposición en esquema
Exposición desarrollada
Exposición en
esquema
Influencias
I. FILOSOFÍA GRIEGA
1. Platón
-
doctrina de la participación, para explicar la relación entre Dios y
las criaturas;
-
influencia en la Cuarta Vía (por los grados de perfección).
2. Heráclito y la filosofía estoica: como antecedentes de la idea
tomista de “ley natural”.
3. ARISTÓTELES: las más
importantes, pero matizadas por su concepción cristiana de la realidad
- Ontología: conceptos de forma/materia, acto/potencia,
substancia/accidentes, creencia en la existencia de los universales, de
las esencias, conceptos a los que Santo Tomás añade la oposición
metafísica esencia/existencia y Dios como fundamento último de la
realidad.
- Teología natural: principalmente en la primera, segunda y quinta Vía,
o en la concepción de Dios como motor inmóvil, acto puro y forma
inmaterial.
- Filosofía de la naturaleza: su descripción del mundo físico es
aristotélica (p. ej. las explicaciones finalistas del mundo natural, o
la división del mundo en mundo sublunar y mundo supralunar).
- Teoría del conocimiento: primacía de la experiencia en la
fundamentación del conocimiento, aunque éste no se limita a lo dado a
los sentidos: podemos conocer las realidades trascendentes (Dios y
el alma).
- Antropología: concepción biologista del alma, división tripartita del
alma: vegetativa, sensitiva e intelectiva, aunque Santo Tomás defiende
con más claridad la inmortalidad del alma espiritual individual.
- Ética: el concepto y la clasificación aristotélica de la virtud, pero
añade las virtudes sobrenaturales.
- Política: emplea las ideas de Aristóteles sobre la ley natural, y las
completa con la referencia a la ley eterna (ajena al pensamiento
aristotélico).
II. PENSAMIENTO MEDIEVAL
1. Pensamiento musulmán
2. Pensamiento judío: Maimónides (s. XII): en la defensa de la creación
del mundo de la nada y por su forma de entender las relaciones entre la
fe y la razón.
3. Pensamiento cristiano
- Los textos fundamentales del cristianismo: la Biblia y los Decretos de
los Concilios y los Papas.
- San Agustín (354-430): en la relación de los atributos de Dios, la
idea de la creación o la tesis de la inmaterialidad del alma;
- Boecio (480-524), Pseudo-Dionisio (siglo V): en los aspectos
neoplatónicos de sus obras, como el concepto de participación y la
Cuarta Vía;
- San Alberto Magno: le introdujo en el conocimiento de Aristóteles y le
mostró la posibilidad de hacer de él una lectura compatible con el
dogma.
Repercusiones
I. TRAS SU MUERTE
1. Primero: oposición a su filosofía:
- de los franciscanos, que reivindicaron a San Agustín;
- las autoridades
eclesiásticas de París y Oxford condenan en 1277 algunas tesis tomistas.
2. Pero pronto: triunfo de su filosofía en el pensamiento cristiano
posterior y en la Iglesia; con su canonización en 1323, el tomismo se
fue extendiendo paulatinamente, primero entre los dominicos –orden
religiosa a la perteneció Tomás de Aquino– y posteriormente fuera de la
propia orden.
II. SIGLO XVI
1. Su teoría de la ley natural influyó en la Escuela de Salamanca
(p. ej. Francisco de Vitoria que desarrolló el “derecho de
gentes”, antecedente del Derecho Internacional) y en el Iusnaturalismo
(Hugo Grocio).
2. También influyó en la filosofía moderna a través de las
Disputaciones
metafísicas de Francisco Suárez.
III. FILOSOFÍA MODERNA
1. Descartes: utilizó las pruebas tomistas por la causalidad eficiente y
por la contingencia para la demostración de la existencia de Dios.
2. Leibniz: con el mismo fin, empleará la tercera Vía, la Vía por la
contingencia.
3. La aparición de nuevos sistemas filosóficos a partir de la Edad
Moderna eclipsó el pensamiento tomista.
IV. SIGLOS XIX y XX
1. En su encíclica de Aeterni Patris (1879), el Papa León XIII defiende
el pensamiento de Tomás de Aquino como el más adecuado al cristianismo,
y en 1880 lo nombró patrono de todas las universidades y escuelas
católicas del mundo.
2. Renovación de su pensamiento con el
neotomismo o neoescolástica: J. Maréchal,
J. Maritain y E. Gilson.
V. EN EL SENO DE LA IGLESIA
1. La Iglesia estableció para sus centros de enseñanza superior,
seminarios y facultades de Teología los principios de la doctrina
tomista.
2. En su obra buscaron consejo e inspiración los teólogos y
eclesiásticos que participaron en los Concilios, por ejemplo el de
Trento.
3. Los sucesivos Catecismos de la Iglesia rescatan su teología.
4. Su concepción de la naturaleza humana y de la ley natural sirven de
fundamento para la moral católica oficial.
Exposición DESARROLLADA |
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Influencias
Santo
Tomás (c. 1225-1274) es el más importante filósofo cristiano y en él
culmina la llamada escolástica. Aunque su obra es ciertamente original, no
es difícil señalar las fuentes de su pensamiento. Veamos las más
destacadas.
Platón tiene cierta
presencia en el pensamiento de Santo Tomás, como es el caso de la doctrina
platónica de la participación, que nuestro autor tomará para explicar la
relación entre Dios y las criaturas, o su huella en la Cuarta Vía para la
demostración de la existencia de Dios, la Vía por los grados de
perfección. La idea tomista de “ley natural” se puede rastrear en
Heráclito y la filosofía estoica. Pero sin duda, la influencia
más importante de la filosofía griega en el pensamiento de Tomás de Aquino
es la de Aristóteles, al que cita en sus obras como “El Filósofo”.
La profunda afinidad de Aristóteles con la filosofía del “Padre
Angélico” se manifiesta en casi todas las áreas de la filosofía,
aunque siempre matizadas y completadas por su concepción cristiana
de la realidad: en ontología
encontramos
los conceptos aristotélicos fundamentales (forma/materia, acto/potencia,
substancia/accidentes), o la
creencia en la existencia de los universales, de las
esencias, conceptos a los que Santo Tomás añade la oposición metafísica
esencia/existencia y Dios como fundamento último de la realidad; en
teología natural, principalmente en la primera, segunda y quinta
prueba, o en la concepción de Dios como motor inmóvil, acto puro y forma
inmaterial; en
filosofía de la naturaleza,
su descripción del mundo físico es aristotélica, por ejemplo, las
explicaciones finalistas del mundo natural, o la división del mundo en
mundo sublunar y mundo supralunar, con principios y leyes distintas para
cada ámbito; en
teoría del conocimiento,
la primacía de la experiencia en la fundamentación del conocimiento (el
conocimiento comienza con la percepción, aunque no se limite a lo que
ofrecen los sentidos, pues es posible el conocimiento de las realidades
trascendentes, por ejemplo de Dios y del alma); en
antropología, su
caracterización del alma, en términos más próximos a
Aristóteles que a Platón, (concepción biologista del alma, división
tripartita del alma: vegetativa, sensitiva e intelectiva), aunque, a
diferencia de Aristóteles, defiende con claridad la inmortalidad del alma
espiritual individual; en
ética
Santo Tomás acepta el
concepto y la clasificación aristotélica de la virtud, pero añade las
virtudes sobrenaturales; finalmente, en
política
emplea las ideas de Aristóteles sobre la ley natural, y las
completa con la referencia a la ley eterna (concepto ajeno al pensamiento
aristotélico).
El
pensamiento medieval dejó también su huella en la filosofía de Santo
Tomás, desde filósofos árabes como Avicena (siglo XI) (en su
distinción entre esencia y existencia, y la tercera vía, de lo contingente
a lo necesario) y Averroes (siglo XII), al hebreo Maimónides (siglo
XII), muy apreciado por Santo Tomás entre otras cuestiones por su defensa
de la creación del mundo de la nada y por su forma de entender las
relaciones entre la fe y la razón. Es importante destacar la figura de
Averroes porque Santo Tomás tuvo que enfrentarse a sus seguidores
cristianos (averroísmo latino) para mostrar que las
interpretaciones que éstos ofrecían de Aristóteles relativas al origen del
mundo y a la inmortalidad del alma eran erróneas, y así justificar la
posibilidad de aceptar la filosofía aristotélica desde la perspectiva
cristiana. También la polémica contra la teoría de la doble verdad
de los averroístas le permitió hacer una defensa de la armonía entre los
dos órdenes de conocimiento, problema que tanto preocupó al pensamiento
medieval, el orden de conocimiento racional (la filosofía) y el orden de
conocimiento sobrenatural (la religión).
Por supuesto, los textos
fundamentales del cristianismo, la Biblia y los Decretos de los
Concilios y los Papas, fueron para él motivo de inspiración y de
enseñanza; pero, limitándonos al pensamiento cristiano, y, aunque
su conocimiento de las fuentes era enciclopédico, las más importantes
influencias son San Agustín (354-430) (en la relación de los
atributos de Dios, idea de la creación o la tesis de la inmaterialidad del
alma), Boecio (480-524), Pseudo-Dionisio (siglo V), (que le
influyen en los aspectos neoplatónicos de sus obras, como el
concepto de participación y la cuarta vía), y San Alberto Magno,
que lo introdujo en el conocimiento de Aristóteles y le mostró la
posibilidad de hacer de él una lectura compatible con el dogma.
Repercusiones
Tras la muerte
de este filósofo, hubo una importante oposición a su filosofía,
particularmente de los franciscanos, que reivindicaron a San Agustín como
el más fiel exponente del punto de vista cristiano; la oposición culminó
en la condena de algunas de las doctrinas tomistas por parte de las
autoridades eclesiásticas de París y Oxford en 1277. Sin embargo, pronto
se vio que el miedo a su pensamiento era infundado y tras la canonización
de Santo Tomás en 1323, el tomismo se fue extendiendo
paulatinamente, primero entre los dominicos –orden religiosa a la
perteneció Tomás de Aquino– y posteriormente fuera de la propia orden.
Su teoría de la ley natural influyó en el siglo XVI en la
Escuela de Salamanca (principalmente Francisco de Vitoria
((1483-1546), que desarrolló el “derecho de gentes” y al que algunos
consideran el creador del Derecho Internacional)) y en el llamado
Iusnaturalismo (Hugo Grocio (1583-1645)). También influyó en la
filosofía moderna a través de las Disputaciones metafísicas de
Francisco Suárez (1548–1617), y así, aunque muy alejados, e incluso
opuestos a Santo Tomás en muchos temas, su presencia es innegable en
Descartes, que utilizó las pruebas tomistas por la causalidad
eficiente y por la contingencia, aunque con importantes modificaciones,
para la demostración de la existencia de Dios, o en Leibniz que,
con el mismo fin empleará la tercera Vía, la Vía por la contingencia.
La aparición de nuevos sistemas filosóficos a partir de la Edad Moderna
eclipsó el pensamiento tomista; pero en el siglo XIX un grupo de
pensadores italianos, inspiradores de la encíclica de León XIII
Aeterni Patris (1879) en la que se defiende el pensamiento de Tomás de
Aquino como el más adecuado al cristianismo, marcó la renovación de su
pensamiento en lo que se ha dado en llamar neotomismo o
neoescolástica. Los principales representantes de la neoescolástica
contemporánea son J. Maréchal, J. Maritain y E. Gilson.
En la Encíclica, antes citada, "Aeterni Patris", León XIII le declaró
"príncipe y maestro de todos los doctores escolásticos" y, en 1880, le
designó patrono de todas las universidades, academias y escuelas católicas
de todo el mundo.
En claro
contraste con las gravísimas dificultades que ofrece su filosofía para
conciliarla con la ciencia moderna (principalmente la nueva física y más
aún la teoría evolucionista), el empirismo y, por supuesto, el
materialismo tan presentes en nuestra época, Santo Tomás se ha convertido
en el filósofo con más presencia en el seno de la Iglesia: la
Iglesia estableció para sus centros de enseñanza superior,
seminarios y facultades de Teología los principios de la doctrina de
Aquino; en su obra buscaron consejo e inspiración los teólogos y
eclesiásticos que participaron en los Concilios, por ejemplo el de
Trento; los sucesivos Catecismos de la Iglesia rescatan su
teología; su concepción de la naturaleza humana y la idea de la ley
natural sirven de fundamento para la moral católica oficial...
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