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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

Influencias y repercusiones de los filósofos más importantes para la preparación del examen de Filosofía de la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) de la Comunidad de Madrid 

Platón  -  Santo Tomás  -  Kant  -  Nietzsche  -  Ortega y Gasset


 


SANTO TOMÁS
(c. 1225-1274)

Influencias y repercusiones de su pensamiento

 

Exposición en esquema

 

Exposición desarrollada

 

Exposición en esquema

 

Influencias

I. FILOSOFÍA GRIEGA

1. Platón

  • doctrina de la participación, para explicar la relación entre Dios y las criaturas;

  • influencia en la Cuarta Vía (por los grados de perfección).

2. Heráclito y la filosofía estoica: como antecedentes de la idea tomista de “ley natural”.

3. ARISTÓTELES: las más importantes, pero matizadas por su concepción cristiana de la realidad

  • Ontología: conceptos de forma/materia, acto/potencia, substancia/accidentes, creencia en la existencia de los universales, de las esencias, conceptos a los que Santo Tomás añade la oposición metafísica esencia/existencia y Dios como fundamento último de la realidad.
  • Teología natural: principalmente en la primera, segunda y quinta Vía, o en la concepción de Dios como motor inmóvil, acto puro y forma inmaterial.
  • Filosofía de la naturaleza: su descripción del mundo físico es aristotélica (p. ej. las explicaciones finalistas del mundo natural, o la división del mundo en mundo sublunar y mundo supralunar).
  • Teoría del conocimiento: primacía de la experiencia en la fundamentación del conocimiento, aunque éste no se limita a lo dado a los sentidos: podemos conocer las realidades trascendentes (Dios y el alma).
  • Antropología: concepción biologista del alma, división tripartita del alma: vegetativa, sensitiva e intelectiva, aunque Santo Tomás defiende con más claridad la inmortalidad del alma espiritual individual.
  • Ética: el concepto y la clasificación aristotélica de la virtud, pero añade las virtudes sobrenaturales.
  • Política: emplea las ideas de Aristóteles sobre la ley natural, y las completa con la referencia a la ley eterna (ajena al pensamiento aristotélico).

II. PENSAMIENTO MEDIEVAL

1. Pensamiento musulmán

  • Avicena (s. XI): en su distinción entre esencia y existencia, y en la Tercera Vía;

  • Averroes (s. XII): Santo Tomás se enfrentó a sus seguidores cristianos (averroísmo latino) para mostrar:
    • que parte de sus interpretaciones de Aristóteles (p. ej. las de la inmortalidad del alma) eran erróneas, y así demostrar que la filosofía aristotélica era compatible con la religión cristiana;
    • su crítica a la teoría de la doble verdad de los averroístas le permitió hacer una defensa de la armonía entre los dos órdenes de conocimiento, el racional (la filosofía) y el sobrenatural (fe y religión).

2. Pensamiento judío: Maimónides (s. XII): en la defensa de la creación del mundo de la nada y por su forma de entender las relaciones entre la fe y la razón.

3. Pensamiento cristiano

  • Los textos fundamentales del cristianismo: la Biblia y los Decretos de los Concilios y los Papas.
  • San Agustín (354-430): en la relación de los atributos de Dios, la idea de la creación o la tesis de la inmaterialidad del alma;
  • Boecio (480-524), Pseudo-Dionisio (siglo V): en los aspectos neoplatónicos de sus obras, como el concepto de participación y la Cuarta Vía;
  • San Alberto Magno: le introdujo en el conocimiento de Aristóteles y le mostró la posibilidad de hacer de él una lectura compatible con el dogma.


Repercusiones

I. TRAS SU MUERTE

1. Primero: oposición a su filosofía:

  • de los franciscanos, que reivindicaron a San Agustín;
  • las autoridades eclesiásticas de París y Oxford condenan en 1277 algunas tesis tomistas.

2. Pero pronto: triunfo de su filosofía en el pensamiento cristiano posterior y en la Iglesia; con su canonización en 1323, el tomismo se fue extendiendo paulatinamente, primero entre los dominicos –orden religiosa a la perteneció Tomás de Aquino– y posteriormente fuera de la propia orden.


II. SIGLO XVI

1. Su teoría de la ley natural influyó en la Escuela de Salamanca (p. ej. Francisco de Vitoria que desarrolló el “derecho de gentes”, antecedente del Derecho Internacional) y en el Iusnaturalismo (Hugo Grocio).

2. También influyó en la filosofía moderna a través de las Disputaciones metafísicas de Francisco Suárez.
 

III. FILOSOFÍA MODERNA

1. Descartes: utilizó las pruebas tomistas por la causalidad eficiente y por la contingencia para la demostración de la existencia de Dios.

2. Leibniz: con el mismo fin, empleará la tercera Vía, la Vía por la contingencia.

3. La aparición de nuevos sistemas filosóficos a partir de la Edad Moderna eclipsó el pensamiento tomista.
 

IV. SIGLOS XIX y XX

1. En su encíclica de Aeterni Patris (1879), el Papa León XIII defiende el pensamiento de Tomás de Aquino como el más adecuado al cristianismo, y en 1880 lo nombró patrono de todas las universidades y escuelas católicas del mundo.

2. Renovación de su pensamiento con el neotomismo o neoescolástica: J. Maréchal, J. Maritain y E. Gilson.


V. EN EL SENO DE LA IGLESIA

1. La Iglesia estableció para sus centros de enseñanza superior, seminarios y facultades de Teología los principios de la doctrina tomista.

2. En su obra buscaron consejo e inspiración los teólogos y eclesiásticos que participaron en los Concilios, por ejemplo el de Trento.

3. Los sucesivos Catecismos de la Iglesia rescatan su teología.

4. Su concepción de la naturaleza humana y de la ley natural sirven de fundamento para la moral católica oficial.
 

Exposición DESARROLLADA

 

Influencias

        Santo Tomás (c. 1225-1274) es el más importante filósofo cristiano y en él culmina la llamada escolástica. Aunque su obra es ciertamente original, no es difícil señalar las fuentes de su pensamiento. Veamos las más destacadas.
          Platón tiene cierta presencia en el pensamiento de Santo Tomás, como es el caso de la doctrina platónica de la participación, que nuestro autor tomará para explicar la relación entre Dios y las criaturas, o su huella en la Cuarta Vía para la demostración de la existencia de Dios, la Vía por los grados de perfección. La idea tomista de “ley natural” se puede rastrear en Heráclito y la filosofía estoica. Pero sin duda, la influencia  más importante de la filosofía griega en el pensamiento de Tomás de Aquino es la de Aristóteles, al que cita en sus obras como “El Filósofo”. La profunda afinidad de Aristóteles con la filosofía del “Padre Angélico” se manifiesta en casi todas las áreas de la filosofía, aunque siempre matizadas y completadas por su concepción cristiana de la realidad: en ontología encontramos los conceptos aristotélicos fundamentales (forma/materia, acto/potencia, substancia/accidentes), o la  creencia en la existencia de los universales, de las esencias, conceptos a los que Santo Tomás añade la oposición metafísica esencia/existencia y Dios como fundamento último de la realidad; en teología natural, principalmente en la primera, segunda y quinta prueba, o en la concepción de Dios como motor inmóvil, acto puro y forma inmaterial; en filosofía de la naturaleza, su descripción del mundo físico es aristotélica, por ejemplo, las explicaciones finalistas del mundo natural, o la división del mundo en mundo sublunar y mundo supralunar, con principios y leyes distintas para cada ámbito; en teoría del conocimiento, la primacía de la experiencia en la fundamentación del conocimiento (el conocimiento comienza con la percepción, aunque no se limite a lo que ofrecen los sentidos, pues es posible el conocimiento de las realidades trascendentes, por ejemplo de Dios y del alma); en antropología, su caracterización del alma, en términos más próximos a Aristóteles que a Platón, (concepción biologista del alma, división tripartita del alma: vegetativa, sensitiva e intelectiva), aunque, a diferencia de Aristóteles, defiende con claridad la inmortalidad del alma espiritual individual; en ética Santo Tomás acepta el concepto y la clasificación aristotélica de la virtud, pero añade las virtudes sobrenaturales; finalmente, en política emplea las ideas de Aristóteles sobre la ley natural, y las completa con la referencia a la ley eterna (concepto ajeno al pensamiento aristotélico).
        El pensamiento medieval dejó también su huella en la filosofía de Santo Tomás, desde filósofos árabes como Avicena (siglo XI) (en su distinción entre esencia y existencia, y la tercera vía, de lo contingente a lo necesario) y Averroes (siglo XII), al hebreo Maimónides (siglo XII), muy apreciado por Santo Tomás entre otras cuestiones por su defensa de la creación del mundo de la nada y por su forma de entender las relaciones entre la fe y la razón. Es importante destacar la figura de Averroes porque Santo Tomás tuvo que enfrentarse a sus seguidores cristianos (averroísmo latino) para mostrar que las interpretaciones que éstos ofrecían de Aristóteles relativas al origen del mundo y a la inmortalidad del alma eran erróneas, y así justificar la posibilidad de aceptar la filosofía aristotélica desde la perspectiva cristiana. También la polémica contra la teoría de la doble verdad de los averroístas le permitió hacer una defensa de la armonía entre los dos órdenes de conocimiento, problema que tanto preocupó al pensamiento medieval, el orden de conocimiento racional (la filosofía) y el orden de conocimiento sobrenatural (la religión).
         Por supuesto, los textos fundamentales del cristianismo, la Biblia y los Decretos de los Concilios y los Papas, fueron para él motivo de inspiración y de enseñanza; pero, limitándonos al  pensamiento cristiano, y, aunque su conocimiento de las fuentes era enciclopédico, las más importantes influencias son  San Agustín (354-430) (en la relación de los atributos de Dios, idea de la creación o la tesis de la inmaterialidad del alma), Boecio (480-524), Pseudo-Dionisio (siglo V), (que le influyen en los aspectos neoplatónicos de sus obras, como el concepto de participación y la cuarta vía), y San Alberto Magno, que lo introdujo en el conocimiento de Aristóteles y le mostró la posibilidad de hacer de él una lectura compatible con el dogma.          

Repercusiones

        Tras la muerte de este filósofo, hubo una importante oposición a su filosofía, particularmente de los franciscanos, que reivindicaron a San Agustín como el más fiel exponente del punto de vista cristiano; la oposición culminó en la condena de algunas de las doctrinas tomistas por parte de las autoridades eclesiásticas de París y Oxford en 1277. Sin embargo, pronto se vio que el miedo a su pensamiento era infundado y tras la canonización de Santo Tomás en 1323, el tomismo se fue extendiendo paulatinamente, primero entre los dominicos –orden religiosa a la perteneció Tomás de Aquino– y posteriormente fuera de la propia orden.
         Su teoría de la ley natural influyó en el siglo XVI en la Escuela de Salamanca (principalmente Francisco de Vitoria ((1483-1546), que desarrolló el “derecho de gentes” y al que algunos consideran el creador del Derecho Internacional)) y en el llamado Iusnaturalismo (Hugo Grocio (1583-1645)). También influyó en la filosofía moderna a través de las Disputaciones metafísicas de Francisco Suárez (1548–1617), y así, aunque muy alejados, e incluso opuestos a Santo Tomás en muchos temas, su presencia es innegable en Descartes, que utilizó las pruebas tomistas por la causalidad eficiente y por la contingencia, aunque con importantes modificaciones, para la demostración de la existencia de Dios, o en Leibniz que, con el mismo fin empleará la tercera Vía, la Vía por la contingencia.
         La aparición de nuevos sistemas filosóficos a partir de la Edad Moderna eclipsó el pensamiento tomista; pero en el siglo XIX un grupo de pensadores italianos, inspiradores de la encíclica de León XIII  Aeterni Patris (1879) en la que se defiende el pensamiento de Tomás de Aquino como el más adecuado al cristianismo, marcó la renovación de su pensamiento en lo que se ha dado en llamar neotomismo o neoescolástica. Los principales representantes de la neoescolástica contemporánea son J. Maréchal, J. Maritain y E. Gilson. En la Encíclica, antes citada, "Aeterni Patris", León XIII le declaró "príncipe y maestro de todos los doctores escolásticos" y, en 1880, le designó patrono de todas las universidades, academias y escuelas católicas de todo el mundo.
         En claro contraste con las gravísimas dificultades que ofrece su filosofía para conciliarla con  la ciencia moderna (principalmente la nueva física y más aún la teoría evolucionista), el empirismo y, por supuesto, el materialismo tan presentes en nuestra época, Santo Tomás se ha convertido en el filósofo con más presencia en el seno de la Iglesia: la Iglesia estableció para sus centros de enseñanza superior, seminarios y facultades de Teología los principios de la doctrina de Aquino; en su obra buscaron consejo e inspiración los teólogos y eclesiásticos que participaron en los Concilios, por ejemplo el de Trento; los sucesivos Catecismos de la Iglesia rescatan su teología; su concepción de la naturaleza humana y la idea de la ley natural sirven de fundamento para la moral católica oficial...

© Javier Echegoyen Olleta