HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
Influencias y repercusiones de
los filósofos más importantes para la preparación del examen de
Filosofía de la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) de la
Comunidad de Madrid
Platón -
Santo Tomás
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Kant
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Nietzsche
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Ortega y Gasset
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JOSÉ ORTEGA Y GASSET
(1883-1955)
Influencias y
repercusiones de su pensamiento |
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Exposición en esquema
Exposición desarrollada
Exposición en
esquema
Influencias
I. Movimientos intelectuales españoles: el Krausismo, la
Generación del 98 (principalmente Unamuno con el que mantuvo
una relación a la vez cordial y polémica, por el desdén de Unamuno hacia
Europa y la ciencia) y el movimiento regeneracionista. Criticó la
situación intelectual, social y política de España y creyó que
necesitaba una renovación radical que exigía la incorporación de la
filosofía a la vida cultural.
II. Filosofía alemana: Con el afán de trasladar a nuestro país lo
mejor de la filosofía marchó a estudiar a Alemania, en donde asimiló las
ideas primero del neokantismo y después de la fenomenología. La
filosofía alemana siempre estuvo presente en su pensamiento.
1. En su primera etapa, el
objetivismo (hasta 1914).
-
En Alemania estudió la filosofía
kantiana, principalmente con los neokantianos Cohen y
Natorp.
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Del neokantismo asimiló el espíritu de
su filosofía, fecundo para sus intereses vitales pero también para
el futuro de España, tan necesitada de superar el subjetivismo y
personalismo y entrar en la modernidad. Considerará que lo principal
no es lo subjetivo y lo individual sino el ejercicio de la razón,
ejercicio que nos vincula con el ámbito de lo objetivo, lo universal
y la ciencia y la filosofía.
2. En su segunda etapa de su
pensamiento (perspectivismo, 1914-1923), Ortega no solicita tanto
europeizar España como modificar radicalmente toda la cultura europea, y
su objetivo ya no es la modernidad sino la superación de la modernidad.
A la base de la Europa actual encuentra el racionalismo y el idealismo,
y puesto que Europa está en crisis, la solución (y la solución de los
problemas de España) será superar el racionalismo y el idealismo,
pero sin volver a formas filosóficas anteriores insuficientes, como el
relativismo o el realismo.
3. Dilthey, principalmente en la
tercera y última etapa de su pensamiento (doctrina de la razón
vital):
-
En su reivindicación de la historia
para comprender la realidad humana (doctrina de la razón histórica);
-
y la importancia que tiene el
“entender” o “comprender” frente al “explicar”: las “ciencias
físicas” explican los fenómenos físicos con leyes objetivas y
causales, las “ciencias humanas o sociales” deben preocuparse más
por aprehender los distintos “sentidos” presentes en cada una de sus
manifestaciones, ligados siempre a los programas vitales, deseos,
creencias y afectos de los seres humanos.
4. Nietzsche
-
Siempre mostró una especial
predilección por su pensamiento, aunque evitando caer en el
irracionalismo y el relativismo, tan característicos, sin embargo de
Nietzsche.
-
Concepción perspectivista de la
verdad.
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Defensa de la vida, de los valores
vitales y de las dimensiones no estrictamente racionales de la
persona.
5. La fenomenología de Husserl
-
La defensa de la intencionalidad
como una de las características principales de la vida psíquica.
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Afirmación de que la fidelidad a las
cosas mismas exige superar los planteamientos empiristas aceptando
la posibilidad de que además se nos den intuitivamente
entidades no estrictamente físicas como los valores y las
objetividades matemáticas.
-
La preocupación que esta corriente
tuvo por hacer que la filosofía descansara en un fundamento firme
(en una realidad primordial y radical) descubierto a partir
de una reflexión propia e independiente de cualesquiera otros
saberes (religiosos, de sentido común, científicos), exigencia que
Ortega expresó en su principio de autonomía; para la
fenomenología dicha “realidad radical” será la conciencia y para
Ortega la vida.
6. La fenomenología y el
existencialismo de Heidegger
-
con quien el pensamiento orteguiano
guarda una clara afinidad,
-
y de un modo muy destacado en lo que
se refiere a la descripción que nuestro autor nos ofrece de las
categorías de la vida, muy cercanas al análisis que Heidegger
hizo de la existencia humana.
III. Proximidad, aunque no influencia, con el existencialista Sartre
-
Por la idea, común a ambos autores, de
que el hombre carece de naturaleza o esencia puesto que su
ser se va haciendo o construyendo en la vida,
-
y en la descripción de la situación
nativa del ser humano como “náufrago” en la existencia, como
no disponiendo de un guión dado ya de antemano y teniendo
continuamente que elegir y libremente decidir la vida que uno ha de
realizar.
Repercusiones
I. Es el más importante filósofo español;
sus obras han sido traducidas a multitud de lenguas extranjeras y han
dado lugar a infinidad de artículos y libros interpretativos.
II. En la España anterior a la guerra civil Ortega fue uno de los
grandes protagonistas de la vida cultural, (mediante conferencias,
artículos periodísticos, la Universidad y el mundo editorial y erudito).
III. Compromiso político: Ortega se opuso a la dictadura de Primo
de Rivera, dimitiendo de su cátedra en la Universidad tras el cierre de
ésta, fundó con otros intelectuales la "Agrupación al servicio de la
República” (1931) y fue diputado en las Cortes Constituyentes (1931). En
1936 comienza la guerra civil y el exilio de Ortega, primero en Europa y
más tarde en Sudamérica. En 1945 regresa a España, pero no se incorpora
a su cátedra de la Universidad.
IV. Tras la Guerra Civil, aunque marginado por los círculos
académicos, su influencia se extiende del círculo de orteguianos
españoles (Gaos, Marías, con quien fundó en 1948 el "Instituto de
Humanidades", Ferrater Mora, Aranguren...) al pensamiento
latinoamericano.
V. Dado la diversidad de intereses de Ortega y su fecundidad
de pensamiento, su influencia estuvo presente también en otros
campos más allá del estrictamente filosófico: en la historia del
periodismo queda como uno de los grandes maestros del articulismo, dio a
conocer a los principales autores de la Generación del 27, se ocupó de
la novela, el arte, la ciencia y la técnica, la unidad europea...
Exposición
DESARROLLADA |
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Influencias
José Ortega y Gasset nació en Madrid el año
1883, en el seno de una familia estrechamente relacionada con el mundo de
la cultura y el periodismo. Desde su juventud, participó de las
preocupaciones comunes a los movimientos intelectuales más críticos con la
grave situación intelectual, social y política en la que se encontraba
España: el Krausismo, la Generación del 98 (principalmente
Unamuno con el que mantuvo una relación a la vez cordial y
polémica, principalmente por el desdén que éste último sentía hacia Europa
y la ciencia) y el movimiento regeneracionista. Ortega creyó que
España necesitaba una renovación radical que exigía también la
incorporación de la filosofía a la vida cultural.
Con el afán de trasladar
a nuestro país lo mejor de la filosofía marchó a estudiar a Alemania, en
donde asimiló las ideas primero del neokantismo y después de la
fenomenología. La filosofía alemana siempre estuvo presente en su
pensamiento. Así, en lo que algunos consideran que fue su primera etapa,
el objetivismo (hasta 1914) destaca su estancia en Alemania,
en donde estudió la filosofía kantiana, principalmente con los
neokantianos Cohen y Natorp. Del neokantismo, más que el
contenido doctrinal, asimiló el espíritu de su filosofía, que consideró
muy fecundo para sus intereses vitales pero también para el futuro de
España. En esta época, y de acuerdo con el espíritu de la filosofía
neokantiana, considerará que lo principal no es lo subjetivo y lo
individual sino el ejercicio de la razón, ejercicio que nos vincula con el
ámbito de lo objetivo, lo universal y de la ciencia (incluida la
filosofía). De ahí que en su diagnóstico de España relacione todos sus
males con el pernicioso influjo del catolicismo, el subjetivismo y el
personalismo que cree encontrar en su patria. Estos males son una
consecuencia del hecho de que España, a diferencia del resto de Europa, no
ha entrado en la modernidad. Es preciso mirar a Europa, principalmente a
Alemania, pero no para copiar formas particulares de su vida nacional sino
para instalar en nuestra tierra la raíz cultural y filosófica que tan
buenos frutos ha dado en el resto del continente.
La segunda etapa de su
pensamiento (perspectivismo, 1914-1923) comienza con sus
Meditaciones del Quijote y culmina con El tema de nuestro tiempo
(1923) etapa en la que encontramos con claridad su teoría de las
circunstancias y su complemento, la doctrina perspectivística. en donde
propone superar el racionalismo y la modernidad. Respecto del problema de
España hay algún cambio significativo pues el filósofo madrileño lo
concibe ahora desde el marco más amplio de la crisis de Europa. Ortega no
solicita tanto europeizar España como modificar radicalmente toda la
cultura europea, y el objetivo de su afanes intelectuales y políticos ya
no es la modernidad sino la superación de la modernidad. A la base de la
Europa actual encuentra el racionalismo y el idealismo, y puesto que
Europa está en crisis, la solución (y la solución de los problemas de
España) será superar el racionalismo y el idealismo, pero sin
volver a formas filosóficas anteriores también insuficientes, como el
relativismo, el dogmatismo o el realismo.
Ortega leyó a
Nietzsche en su juventud y siempre mostró una especial predilección
por su pensamiento: como el filósofo alemán, Ortega también defenderá una
concepción perspectivista de la verdad, a la vez que una defensa de la
vida, de los valores vitales (entusiasmo, sinceridad, deleite...) y de
las dimensiones no estrictamente racionales de la persona (el deseo, la
imaginación, el sentimiento...), aunque siempre evitando caer en el
irracionalismo y el relativismo, tan característicos, sin embargo de
Nietzsche.
La fenomenología de Husserl también está presente en
muchos de sus escritos, desde la defensa de la intencionalidad como una de
las características principales de la vida psíquica hasta la afirmación de
que la fidelidad a las cosas mismas exige superar los planteamientos
empiristas aceptando la posibilidad de que además se nos den entidades no
estrictamente físicas como los valores y las objetividades matemáticas.
También participó de la preocupación que esta corriente tuvo por hacer que
la filosofía descansara en un fundamento firme (en una realidad primordial
y radical) descubierto a partir de una reflexión propia e independiente de
cualesquiera otros saberes (religiosos, de sentido común, científicos),
exigencia que Ortega expresó en su principio de autonomía, aunque
para la fenomenología dicha “realidad radical” será la conciencia y para
Ortega la vida.
Participando de la fenomenología y del existencialismo está la
figura de Heidegger, con quien el pensamiento orteguiano guarda una
clara afinidad, y de un modo muy destacado en lo que se refiere a la
descripción que nuestro autor nos ofrece de las categorías de la vida,
muy cercanas al análisis que Heidegger hizo de la existencia humana.
Es igualmente interesante la proximidad, aunque no influencia,
que guarda el pensamiento existencialista de Sartre con el de
Ortega y Gasset, principalmente en la idea, común a ambos autores, de que
el hombre carece de naturaleza o esencia puesto que su ser se va haciendo
o construyendo en la vida, y en la descripción de la situación nativa del
ser humano como “náufrago” en la existencia, como no disponiendo de un
guión dado ya de antemano y teniendo continuamente que elegir y libremente
decidir la vida que uno ha de realizar.
Finalmente, también
destaca la influencia de Dilthey, como se puede apreciar en la
tercera y última etapa de su pensamiento (doctrina de la razón vital)
en aspectos tan importantes como su reivindicación de la historia
(“el hombre no tiene naturaleza, tiene historia”) para comprender la
realidad humana (doctrina de la razón histórica), y la importancia
que tiene el “entender” o “comprender” frente al “explicar”: las “ciencias
físicas” pueden aspirar a la explicación de los fenómenos físicos con
leyes objetivas y causales, las “ciencias humanas o sociales” deben
preocuparse más por aprehender los distintos “sentidos” presentes en cada
una de sus manifestaciones, ligados siempre a los programas vitales,
deseos, creencias y afectos de los seres humanos que las protagonizan.
Repercusiones
Ortega y
Gasset es, tal vez, el más importante filósofo español; sus obras han sido
traducidas a multitud de lenguas extranjeras (principalmente su obra más
conocida, La rebelión de las masas), y han dado lugar a infinidad
de artículos y libros interpretativos. En la España anterior a la guerra
civil Ortega fue uno de los grandes protagonistas de la vida cultural,
tanto desde la conferencia y el artículo periodístico, como desde la
cátedra en la Universidad y el mundo editorial y erudito. En este campo,
por ejemplo, basta señalar que fundó y dirigió desde 1923 hasta 1936
"Revista de Occidente" y la editorial del
mismo nombre, editorial que puso a disposición de los lectores españoles
lo mejor que en Europa (particularmente Alemania) se producía en el mundo
de la filosofía y las ciencias humanas.
Su compromiso social le llevó también al compromiso político:
oposición a la dictadura de Primo de Rivera,
dimisión de su cátedra en la Universidad tras el cierre de ésta, fundación
de la "Agrupación al servicio de la República” (1931) y diputado en las
Cortes Constituyentes (1931). En 1936 comienza la guerra civil y el exilio
de Ortega, primero en Europa (Francia y Holanda) y más tarde en
Sudamérica, principalmente Argentina, y en Portugal. En 1945 regresa a
España, pero no se incorpora a su cátedra de la Universidad. En 1948 funda
junto con Julián Marías el "Instituto de Humanidades", en donde impartirá
cursos, alguno de los cuales de tanta trascendencia como el publicado en
1957 El hombre y la gente. Muere
en Madrid el 18 de Octubre de 1955.
Tras la Guerra Civil, aunque marginado por
los círculos académicos, su influencia se extiende,
además del círculo de orteguianos
españoles (Xirau, Gaos, Marías, Ferrater Mora, Laín
Entralgo, Aranguren...) al pensamiento latinoamericano. Dado
la diversidad de intereses de Ortega y su fecundidad de pensamiento, su
influencia estuvo presente también en otros campos más allá del
estrictamente filosófico: en la historia del periodismo queda como uno de
los grandes maestros del articulismo, dio a conocer a los principales
autores de la Generación del 27, se ocupó de la novela, el arte, la
ciencia y la técnica, la unidad europea... |
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©
Javier Echegoyen
Olleta
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