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Exposición en esquema
Exposición desarrollada
Exposición en
esquema
Influencias
I. INFLUENCIAS LEJANAS
1. Platón:
-
Las “Ideas” de Platón guardan cierta
semejanza con las llamadas por Kant “ideas puras” de la razón (alma,
mundo, Dios).
-
Uno de los argumentos utilizados por
Platón para demostrar la inmortalidad del alma se parece a la
defensa kantiana de la inmortalidad del alma (segundo “postulado de
la razón práctica”).
2. El pensamiento estoico: por su
estricto sentido del deber, lejano a una concepción hedonista y tan del
gusto del rigorismo kantiano.
II. DE LA FILOSOFÍA MODERNA
1. Del Racionalismo:
2. Del Empirismo:
-
Hume le llevó a rechazar las
pretensiones de la “filosofía dogmática” del racionalismo (le
“despertó del sueño dogmático”).
-
La experiencia no permite extraer
universalidad ni necesidad, (así, de la experiencia sólo podemos
obtener enunciados particulares y contingentes, juicios que Kant
llamará sintéticos a posteriori).
-
El conocimiento se puede referir
sólo a lo que se da a los sentidos, siendo lo que esté más allá
de los sentidos incognoscible, tesis que llevará a la afirmación de
que no es posible la metafísica como ciencia, (aunque Kant
afirma que el mundo moral abre la puerta a la relación del hombre
con lo metafísico).
3. De la Ilustración
Repercusiones
I. SIGLO XIX
1. El idealismo alemán: (Fichte,
Schelling y Hegel). Siguen a Kant en algunas de sus tesis
principales, radicalizando sus planteamientos:
-
potencian el papel activo del
sujeto: para Kant el sujeto es activo pues influye en lo
conocido a partir de sus estructuras aprióricas, pero mantuvo,
además, que en el sujeto había también una dimensión de pasividad,
que cifró en el hecho de que el sujeto elabora el fenómeno con el
material bruto de la sensación; para los idealistas absolutamente
todos los aspectos de la realidad conocida son una consecuencia de
la actividad del sujeto cognoscente,
-
lo que les llevará a mantener que la
Razón (que Hegel identificará con lo Infinito o Dios) carece de
límites (todo lo real es racional),
-
y a negar la noción de noúmeno o
cosa en sí: no existe nada que esté más allá de la realidad
conocida, no hay distinción entre la realidad pensada y la realidad
en sí misma.
2. Marx:
-
Tomó conceptos importantes de Hegel
(alienación, dialéctica,...), interpretándolos en sentido
materialista.
-
La visión kantiana de la libertad y,
más aún, el imperativo categórico en la fórmula general que describe
al hombre como un fin final, y que prohíbe tratarlo como mera cosa,
inspiró las críticas del joven Marx a la alienación y explotación
económica como una forma de cosificación del hombre.
3. Schopenhauer, principalmente su
distinción mundo fenoménico/cosa en sí, que este último autor
identificará con la irracional “voluntad de vivir”, e indirectamente
también en Nietzsche.
4. La filosofía de Kant conoció aún una
cierta renovación en Alemania, a partir de 1860, en el llamado
neokantismo, con Cohen y Natorp, autores que
influyeron en la primera etapa de Ortega y Gasset.
II. SIGLO XX
-
Afinidad entre Kant y
Wittgenstein, filósofo interesado también por la investigación
de los límites del conocimiento, aunque en éste último autor
centrada en la comprensión de los límites del lenguaje.
-
El movimiento neopositivista, y
en la línea del empirismo de Hume y el escepticismo metafísico de
Kant, creyó imposible el conocimiento metafísico y declaró que
únicamente cabe el conocimiento, la ciencia, de lo que se ofrece a
la percepción; pero cuidado: Kant no niega lo metafísico (la
libertad, el alma y Dios), sólo su acceso intelectual, y reivindica
la vía moral, la razón práctica, como la experiencia que le permite
al hombre vincularse con lo metafísico, algo rechazado por esta
corriente.
Exposición
DESARROLLADA |
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Influencias
La filosofía kantiana es la culminación del pensamiento moderno pues en
ella se cruzan de un modo profundo y original las tres principales
corrientes de esta época: el Racionalismo, el Empirismo y la Ilustración.
En su juventud Kant aceptó las tesis racionalistas más importantes
de Wolff (seguidor a su vez de la tradición cartesiano-leibniziana),
hasta que, según nos cuenta el mismo Kant, la lectura de Hume le “despertó
del sueño dogmático”. Sin embargo, y a pesar de sus críticas a este
movimiento, no es difícil destacar algunas ideas principales de la
“filosofía crítica” del Kant maduro afines al racionalismo; este es el
caso de su creencia en la posibilidad de un conocimiento estricto
(los juicios sintéticos a priori), un conocimiento extensivo, pero también
universal y necesario, aunque en la filosofía de nuestro autor referido
únicamente a los meros fenómenos; o la tesis de que no todos los
elementos que intervienen en el conocimiento tienen su origen en la
experiencia empírica, pues hay elementos a priori, que los
racionalistas llamaron “ideas innatas”, y que fueron entendidos por Kant
no como contenidos de conocimiento sino como estructuras aprióricas, y no
referidos a objetos sino a la forma que todo objeto ha de tener para que
la podamos experimentar, a la estructura del mundo.
Por su parte, el
empirismo dejó también una clara huella en Kant, y no únicamente
porque Hume le llevó a rechazar las pretensiones de la “filosofía
dogmática” del racionalismo. Por ejemplo, es claradamente afín al
empirismo su afirmación de que la experiencia no permite extraer
universalidad ni necesidad, (así, de la experiencia sólo podemos
obtener enunciados particulares y contingentes, juicios que Kant llamará
sintéticos a posteriori); o su tesis de que el conocimiento se puede
referir sólo a lo que se da a los sentidos, siendo lo que esté más
allá de los sentidos incognoscible y de imposible tratamiento científico;
la consecuencia de esta tesis será la afirmación de que no es posible
la metafísica como ciencia, como conocimiento estricto (aunque Kant
afirma que el mundo moral abre la puerta a la relación del hombre con lo
metafísico).
Respecto del tercer gran movimiento intelectual de la época,
la Ilustración, Kant, con su obra Respuesta a la pregunta: ¿Qué
es la Ilustración?, se convirtió en el más importante representante de
esta corriente en Alemania. Su huella está presente en aspectos muy
diversos de su filosofía, empezando, por ejemplo, en la idea ilustrada de
la importancia de la razón, tanto como guía para el conocimiento de
la realidad como para la práctica moral, o en el optimismo que lleva a
considerar que esta facultad es el instrumento adecuado para emancipar al
hombre de los errores de la tradición. Pero debemos citar también a dos
ilustrados que definitivamente influyeron en nuestro autor: Newton,
pues su teoría física le llevó a Kant a considerar que existe el
conocimiento sintético a priori e intentar comprender cómo
es posible este conocimiento tan excelente respecto del mundo físico, o su
visión mecanicista del mundo
natural que fomentó
en Kant la creencia en la existencia de leyes
deterministas respecto del mundo natural y, por lo tanto, la consideración
de que el hombre, en tanto que pertenece a este mundo, no es libre (en la
medida en que es un mero fenómeno). Y Rousseau, pensador que le
mostró la existencia de un orden distinto al físico, el valor de la moral
y del mundo del espíritu y la libertad necesaria en el hombre para poder
participar de este mundo moral. Las dos obras principales de Kant (Crítica
de la razón pura y Crítica de la razón práctica) se pueden
entender como expresión de su preocupación por mostrar cómo el
hombre pertenece a dos mundos, el de
la Naturaleza (determinista) y el del Espíritu (ámbito de la libertad),
y cómo ésta doble pertenencia es posible.
En cuanto a las influencias de los pensadores más lejanos, cabría señalar
a Platón y sus “Ideas”, que en un sentido algo modificado están
presentes también en las llamadas por Kant “ideas puras” de la razón
(alma, mundo, Dios), y el concepto de Sumo o Supremo Bien y su relación
con los postulados de la razón práctica, entre los que se encuentra la
inmortalidad del alma, que guarda cierto parecido con uno de los
argumentos utilizados por Platón para demostrar la inmortalidad del alma.
O, finalmente, el pensamiento estoico y su estricto sentido del
deber, tan lejano a una concepción hedonista y tan del gusto del rigorismo
kantiano.
Repercusiones
Sin duda, la repercusión directa más clara de la filosofía kantiana la
encontramos en el llamado “idealismo alemán” (Fichte,
Schelling y
Hegel), movimiento filosófico de la primera mitad del siglo XIX y
que tiene su origen en nuestro autor.Estos
filósofos siguen a Kant en algunas de sus tesis principales, radicalizando
sus planteamientos; por ejemplo potencian el papel activo del sujeto:
para Kant el sujeto es activo en el sentido de que influye en lo conocido
a partir de sus estructuras aprióricas y de los procesos que en ellas
descansan, pero creyó también que en el sujeto había una dimensión de
pasividad, pasividad que se muestra en el hecho de que el sujeto elabora
el fenómeno a partir del material bruto de la sensación; los idealistas
consideran que es preciso rechazar esa dimensión de pasividad y concluyen
que absolutamente todos los aspectos de la realidad conocida son una
consecuencia de la actividad del sujeto cognoscente, lo que les
llevará a mantener que la Razón (que no se identifica con ninguna razón
finita particular sino, como afirmó Hegel, con lo Infinito o Dios) carece
de límites y a negar la noción de noúmeno o cosa en sí :
no existe nada que esté más allá de la
realidad conocida, no hay distinción entre la realidad pensada y la
realidad en sí misma.
Marx también
es en cierto modo heredero de la filosofía kantiana, primero porque tomó
algunos elementos importantes del idealismo alemán, en particular de Hegel
(los conceptos
de alienación, dialéctica,...),
pero interpretándolos en
un sentido materialista,
y, segundo, porque la visión kantiana de la libertad y, más aún, el
imperativo categórico en la fórmula general que describe al hombre como
un fin final, y que prohíbe tratarlo como mera cosa, inspiró las críticas
del joven Marx a la alienación y explotación económica como una forma de
cosificación del hombre.
Tampoco podemos olvidar la clara presencia de la filosofía
kantiana en Schopenhauer, principalmente su distinción mundo
fenoménico/cosa en sí, que este último autor identificará con la
irracional “voluntad de vivir”, e indirectamente también en Nietzsche.
Oponiéndose al idealismo que se inició en Europa con Kant,
aparecieron en la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX
escuelas filosóficas tan importantes como el positivismo, el marxismo, el
vitalismo y el existencialismo; pero la filosofía de Kant conoció aún una
cierta renovación en Alemania, a partir de 1860, en el llamado
neokantismo, con Cohen y Natorp, autores que influyeron
en la primera etapa de Ortega y Gasset.
Ya en el siglo XX, hay
una cierta afinidad entre Kant y Wittgenstein, pues este filósofo
también está interesado por la investigación de los límites del
conocimiento, aunque en éste último autor centrada en la comprensión de
los límites del lenguaje. Finalmente, el movimiento neopositivista,
y en la línea del empirismo de Hume y el escepticismo metafísico de Kant,
creyó imposible el conocimiento metafísico y declaró que únicamente cabe
el conocimiento, la ciencia, de lo que se ofrece a la percepción; sin
embargo, no debemos olvidar que, en realidad, Kant no niega lo
metafísico (la libertad, el alma y Dios), sólo su acceso intelectual,
y que reivindica la vía moral, la razón práctica, como la experiencia que
le permite al hombre vincularse con lo metafísico, algo rechazado por esta
importantísima corriente del siglo XX. |