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Vía por la
contingencia (Tercera Vía)
Con esta
prueba Tomás de Aquino demuestra la existencia de Dios deduciéndola a
partir de lo posible y de lo necesario.
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La experiencia nos
muestra que las cosas
pueden existir o no existir (son contingentes), pues pueden
ser producidas o destruidas.
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Es imposible que las
cosas sometidas a la posibilidad de no existir existan siempre.
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Por lo tanto,
hubo un tiempo en que nada existió.
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Si ahora existen
cosas tiene que ocurrir que exista un ser necesario, pero este ser
necesario no puede tener su existencia a partir de otro ser puesto que en
tal caso no sería propiamente necesario.
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Tiene que existir un
ser que sea absolutamente necesario
cuya causa de su existencia y necesidad no esté en otro sino en él mismo y
que sea causa de la existencia de los demás, y éste es Dios.
Ver “Cinco
Vías y “Pruebas a posteriori para la demostración de la existencia de
Dios”.
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TEXTOS DE SANTO TOMÁS
En este texto
Santo Tomás presenta la Tercera Vía, tal vez el
más importante de sus argumentos a favor de la existencia de
Dios. Comienza destacando el rasgo que más caracteriza a los
seres finitos, su contingencia, y concluye
defendiendo la existencia de un ser necesario que
explique adecuadamente la existencia de los entes finitos,
ser al que llamamos Dios.
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Respondo: La existencia de Dios puede ser probada de
cinco maneras distintas. (...) 3) La tercera es la que se deduce a partir de lo posible y de lo
necesario. Y dice: Encontramos que las cosas pueden existir o no
existir, pues pueden ser producidas o destruidas, y
consecuentemente es posible que existan o que no existan. Es
imposible que las cosas sometidas a tal posibilidad existan
siempre, pues lo que lleva en sí mismo la posibilidad de no
existir, en un tiempo no existió. Si, pues, todas las cosas
llevan en sí mismas la posibilidad de no existir, hubo un tiempo
en que nada existió. Pero si esto es verdad, tampoco ahora
existiría nada, puesto que lo que no existe no empieza a existir
más que por algo que ya existe. Si, pues, nada existía, es
imposible que algo empezara a existir; en consecuencia, nada
existiría; y esto es absolutamente falso. Luego no todos los
seres son sólo posibilidad; sino que es preciso algún ser
necesario. Todo ser necesario encuentra su necesidad en otro, o
no la tiene. Por otra parte, no es posible que en los seres
necesarios se busque la causa de su necesidad llevando este
proceder indefinidamente, como quedó probado al tratar las
causas eficientes (núm. 2). Por lo tanto, es preciso admitir
algo que sea absolutamente necesario, cuya causa de su necesidad
no esté en otro, sino que él sea causa de la necesidad de los
demás. Todos le dicen Dios.
Santo Tomás,
Suma
Teológica I, cuestión 2, artículo 3
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Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 2: Filosofía
Medieval y Moderna.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen. |
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