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SANTO TOMÁS

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RESUMEN de su pensamiento

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Conceptos fundamentales explicados

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Argumento ontológico
Aristotelismo
Artículo de fe
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Teoría de la doble verdad

Teoría defendida por algunos pensadores medievales según la cual hay dos verdades, una teológica o de fe y otra filosófica o de razón.

        Una de las cuestiones fundamentales del pensamiento medieval es la de la relación entre la fe y la razón. El conocimiento al que se llega por la razón es un conocimiento evidente y da lugar a la filosofía y la ciencia; el que se fundamenta en la fe no es evidente –aunque pueda ser para un creyente más verdadero que el filosófico–, y da lugar a la experiencia religiosa. Como consecuencia de la diferencia en el método de fundamentación de las creencias puede ocurrir que las tesis a las que se llega a partir de la fe sean distintas de las tesis a las que se llega a partir de la razón, y la historia muestra claramente el conflicto que se puede establecer entre estos dos ámbitos o esferas (la esfera sobrenatural  y la esfera natural). En el siglo XIII el conflicto se vivió intensamente con el redescubrimiento del pensamiento aristotélico. Aristóteles no es claro en el tema de la eternidad del mundo y la inmortalidad del alma, y algunos intérpretes consideraron que defendía la eternidad del mundo y la mortalidad del alma individual. Teniendo en cuenta que el dogma cristiano afirma la  creación del mundo y la inmortalidad del alma no es extraño que los cristianos aristotélicos tuviesen aquí un conflicto. La teoría de la doble verdad quiere ser una solución: según esta teoría hay dos verdades, la verdad de la religión, para la cual, por ejemplo, el alma de cada persona es inmortal, y la verdad de la razón y la filosofía para la cual el alma individual no es inmortal. Algunos de los defensores de este punto de vista, como Sigerio de Brabante, fueron perseguidos por la autoridad. Otros filósofos consideraron que la solución propuesta por esta teoría es inaceptable, pues parece absurdo que puedan existir dos verdades opuestas sobre la misma cuestión, e indicaron que una de las dos tesis estaba equivocada. Así, Santo Tomás se opuso a la teoría de la doble verdad reinterpretando el pensamiento aristotélico y haciéndolo compatible con las tesis cristianas. El Aquinate considerará que el entendimiento agente al que se refiere Aristóteles en el “De Anima” y del que dice que es inmaterial e inmortal, se encuentra como una parte en cada una de las almas individuales, indicando por tanto la inmortalidad del alma humana.

       Ver “averroísmo”.


Santo Tomás - Esquema de su pensamiento - Resumen de la filosofía tomista para la preparación de la PAU (prueba de acceso a la universidad)

 

 

TEXTOS DE SANTO TOMÁS

En el primer texto defiende Santo Tomás la tesis de que el entendimiento agente es una parte del alma, no algo separado de ella, y distinto en cada una de las personas, oponiéndose de este modo a la teoría de la doble verdad del llamado "averroísmo latino". En el segundo texto Santo Tomás protesta de forma más explícita contra esta teoría afirmando que es absurdo declarar que pueda haber dos verdades (una de fe y otra de razón) sobre este asunto.

      
El entendimiento agente, ¿es o no es uno en todos?

 

Objeciones por las que parece que el entendimiento agente es uno en todos:
1. Nada de lo que está separado del cuerpo se multiplica por la multiplicidad de los cuerpos. Pero, como se dice en el III De Anima, el entendimiento agente está separado. Por lo tanto, no se multiplica en muchos cuerpos humanos, sino que es uno en todos.
2. El entendimiento agente hace el universal, que es uno en muchos. Pero lo que es causa de unidad, es mucho más uno. Por lo tanto, el entendimiento agente es uno en todos.
3. Todos los hombres coinciden en los primeros conceptos del entendimiento. Aceptarlos, lo hacen por el entendimiento agente. Por lo tanto, todos coinciden en un entendimiento agente.
Contra esto: está lo que dice el Filósofo en III De Anima: El entendimiento agente es como la luz. Pero la luz no es la misma en las diversas cosas iluminadas. Por lo tanto, el entendimiento agente no es el mismo en todos los hombres.

Respondo: La solución se desprende de lo dicho (a.4), pues si el entendimiento agente no fuese algo del alma, sino que fuera una sustancia separada, el entendimiento agente sería el mismo en todos los hombres. Así lo entienden los que sostienen la unidad del entendimiento agente. Pero si el entendimiento agente es algo del alma, como una potencia propia suya, es necesario afirmar que hay tantos entendimientos agentes como almas, las cuales se multiplican al ritmo de la multiplicación de los hombres, como dijimos anteriormente (q.76 a.2). Pues no es posible que una potencia, numéricamente la misma, lo sea de diversas sustancias.

A las objeciones:
1. El Filósofo demuestra que el entendimiento agente está separado por el hecho de que el posible también está separado, ya que, como él mismo dice, el agente es más noble que el paciente. Del entendimiento posible se dice que está separado porque no es acto de ningún órgano corporal. En este sentido se dice que el entendimiento agente está separado, no que sea una sustancia separada.
2. El entendimiento agente causa el universal abstrayendo de la materia. Para eso no se requiere que sea uno en todos los que tienen entendimiento, sino que en todos haya una misma actitud con respecto a todo aquello de lo que se abstrae el universal, y con respecto a lo que el universal es uno. Esto es algo que corresponde al entendimiento agente en cuanto que es inmaterial.
3. Todos los seres que son de la misma especie, tienen en común la acción que es consecuencia de su naturaleza específica y, por tanto, la potencia que es principio de esta acción, no que ésta sea numéricamente la misma en todos. Conocer los primeros conceptos inteligibles es una acción consecuente de la especie humana. Por eso es necesario que todos los hombres tengan en común la facultad que es principio de dicha acción; esta facultad es el entendimiento agente. Sin embargo, no es necesario que sea el mismo en todos numéricamente. Empero, sí es necesario que a todos se derive de un mismo principio. Así, la común posesión que tienen los hombres de los primeros conceptos inteligibles, demuestra la unidad del entendimiento separado que Platón compara con el sol, pero no la unidad del entendimiento agente, que Aristóteles compara a la luz.

Santo Tomás, Suma Teológica I, cuestión 79, artículo 5

       Provoca también mayor admiración, y aun indignación, el que alguien que se profesa cristiano se haya atrevido a expresarse de modo tan irreverente sobre la fe cristiana, como cuando dice: "Los latinos no admiten ese principio -es decir, la unicidad del entendimiento-, porque tal vez se opone a ello su fe". En la cual manera de hablar hay dos cosas reprensibles: una, el dudar de si eso va contra la fe; otra, el dar a entender que él no tiene nada que ver con esa ley. Asimismo, lo que se dice a continuación: "esta es la razón por la cual, según parece, los católicos sostienen su opinión", llamando "opinión" a una proposición de la fe. No menor presunción encierra lo que osa decir después: "Dios no puede hacer que existan muchos entendimientos, ya que eso implica contradicción".

     Todavía más grave es lo que dice poco después: "Por la razón concluyo la necesidad de que el entendimiento es uno numéricamente, pero sostengo firmemente lo contrario por la fe". Luego piensa que la fe tiene por objeto proposiciones a cuyas contradictorias se puede llegar por conclusión necesaria; y como no se puede concluir necesariamente sino lo que es necesariamente verdadero, cuya contradictoria es falsa e imposible, de su afirmación se sigue que la fe tiene por objeto algo falso e imposible, que ni aun Dios puede hacer, cosa que no pueden sufrir los oídos cristianos...

Santo Tomás, Sobre la unidad del entendimiento, 266,267

 

 

Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 2: Filosofía Medieval y Moderna.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen.