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Vía por las
causas eficientes (Segunda Vía)
Prueba
tomista para la demostración de la existencia de Dios a partir de la
existencia de causas eficientes.
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En el mundo sensible
hay un orden de causas eficientes.
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No es posible que
algo sea causa eficiente de sí mismo
(pues sería anterior a sí mismo, cosa imposible).
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No es posible
proceder indefinidamente en la serie de causas eficientes:
si se quita la causa, desaparece el efecto, por lo que si en el orden de
las causas eficientes no existiera la primera, no se daría tampoco ni la
última ni la intermedia; si llevásemos hasta el infinito la serie de las
causas, no existiría la primera causa eficiente, ni habría efecto último,
ni causa intermedia.
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Es necesario admitir
una causa eficiente primera: Dios.
Ver “Cinco
Vías" y “Pruebas a posteriori para la demostración de la existencia de
Dios”.
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TEXTOS DE SANTO TOMÁS
En la Segunda
Vía, Santo Tomás argumenta a favor de la
existencia de Dios apoyándose en la existencia de causas
eficientes en el mundo. Tras negar la imposibilidad de
que exista una serie infinita de causas eficientes, concluye
en la idea de Dios como causa eficiente primera.
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Respondo: La existencia de Dios puede ser probada de cinco
maneras distintas. (...) 2) La segunda es la que se deduce de la causa eficiente. Pues
nos encontramos que en el mundo sensible hay un orden de causas
eficientes. Sin embargo, no encontramos, ni es posible, que algo
sea causa eficiente de sí mismo, pues sería anterior a sí mismo,
cosa imposible. En las causas eficientes no es posible proceder
indefinidamente porque en todas las causas eficientes hay orden:
la primera es causa de la intermedia; y ésta, sea una o
múltiple, lo es de la última. Puesto que, si se quita la causa,
desaparece el efecto, si en el orden de las causas eficientes no
existiera la primera, no se daría tampoco ni la última ni la
intermedia. Si en las causas eficientes llevásemos hasta el
infinito este proceder, no existiría la primera causa eficiente;
en consecuencia no habría efecto último ni causa intermedia; y
esto es absolutamente falso. Por lo tanto, es necesario admitir
una causa eficiente primera. Todos la llaman Dios.
Santo Tomás,
Suma Teológica I, cuestión 2, artículo 3
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Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 2: Filosofía
Medieval y Moderna.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen. |
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