La
existencia de Dios, ¿es o no es demostrable?
Objeciones
por las que parece que Dios no es demostrable:
1. La existencia de Dios es artículo de fe. Pero los
contenidos de fe no son demostrables, puesto que la
demostración convierte algo en evidente, en cambio la fe
trata lo no evidente, como dice el Apóstol en Heb 11,1.
Por lo tanto, la existencia de Dios no es demostrable.
2. La base de la demostración está en lo que es. Pero
de Dios no podemos saber qué es, sino sólo qué no
es, como dice el Damasceno. Por lo tanto, no podemos
demostrar la existencia de Dios.
3. Si se demostrase la existencia de Dios, no sería más que
a partir de sus efectos. Pero sus efectos no son
proporcionales a Él, en cuanto que los efectos son finitos y
Él es infinito; y lo finito no es proporcional a lo
infinito. Como quiera, pues, que la causa no puede
demostrarse a partir de los efectos que no le son
proporcionales, parece que la existencia de Dios no puede
ser demostrada.
Contra esto:
está lo que dice el Apóstol en Rom 1,20: Lo
invisible de Dios se hace comprensible y visible por lo
creado. Pero esto no sería posible a no ser que por lo
creado pudiera ser demostrada la existencia de Dios, ya que
lo primero que hay que saber de una cosa es si existe.
Respondo:
Toda demostración es doble. Una, por la causa, que es
absolutamente previa a cualquier cosa. Se la llama: a
causa de. Otra, por el efecto, que es lo primero con lo
que nos encontramos; pues el efecto se nos presenta como más
evidente que la causa, y por el efecto llegamos a conocer la
causa. Se la llama: porque. Por cualquier efecto
puede ser demostrada su causa (siempre que los efectos de la
causa se nos presenten como más evidentes): porque, como
quiera que los efectos dependen de la causa, dado el efecto,
necesariamente antes se ha dado la causa. De donde se deduce
que la existencia de Dios, aun cuando en sí misma no se nos
presenta como evidente, en cambio sí es demostrable por los
efectos con que nos encontramos.
A
las objeciones:
1. La existencia de Dios y otras verdades que de Él pueden
ser conocidas por la sola razón natural, tal como dice
Rom 1,19, no son artículos de fe, sino preámbulos a
tales artículos. Pues la fe presupone el conocimiento
natural, como la gracia presupone la naturaleza, y la
perfección lo perfectible. Sin embargo, nada impide que lo
que en sí mismo es demostrable y comprensible, sea tenido
como creíble por quien no llega a comprender la
demostración.
2. Cuando se demuestra la causa por el efecto, es necesario
usar el efecto como definición de la causa para probar la
existencia de la causa. Esto es así sobre todo por lo que
respecta a Dios. Porque para probar que algo existe, es
necesario tomar como base lo que significa el nombre,
no lo que es; ya que la pregunta qué es presupone
otra: si existe. Los nombres dados a Dios se fundamentan en
los efectos, como probaremos más adelante (q.13 a.1). De ahí
que, demostrado por el efecto la existencia de Dios, podamos
tornar como base lo que significa este nombre Dios.
3. Por efectos no proporcionales a la causa no se puede
tener un conocimiento exacto de la causa. Sin embargo, por
cualquier efecto puede ser demostrada claramente que la
causa existe, como se dijo. Así, por efectos divinos puede
ser demostrada la existencia de Dios, aun cuando por los
efectos no podamos llegar a tener un conocimiento exacto de
cómo es Él en sí mismo.
Santo Tomás, Suma
Teológica I, cuestión 2, artículo 2